
Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de muerte en el mundo y en Costa Rica no es la excepción. De acuerdo con cifras presentadas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), de las 11.550 muertes registradas en en el primer semestre del 2020, 573 corresponden a infarto agudo del miocardio y más de 1.280 a enfermedades ligadas al corazón y cerebrovasculares.
De acuerdo con la OMS, estas enfermedades son las responsables del 31% de los fallecimientos mundiales, con más de 17 millones de muertes al año, duplicando la mortalidad generada por todos los tipos de cáncer unidos.
Por esta razón, cada 29 de setiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, para hacer conciencia de los padecimientos cardiacos y, lo más importante, la manera de prevenirlas.
¿Qué son las enfermedades cardiovasculares?
Las enfermedades cardiovasculares son un grupo de trastornos del corazón y de los vasos sanguíneos que se generan por un decrecimiento u obstrucción del flujo de sangre en las venas y arterias del cuerpo. Estos padecimientos pueden desencadenar en afectaciones a órganos principales como el corazón o el cerebro y generar traumatismos en extremidades como brazos y piernas, que incluso pueden terminar en amputaciones.
Si bien estos padecimientos son más frecuentes en adultos mayores, algunas complicaciones como la acumulación de placa de colesterol en las arterias (ateroesclerosis) pueden iniciar desde edades tempranas.
Tipos de enfermedades cardiovasculares
– Enfermedad arterial coronaria (EAC): ocurre cuando los vasos sanguíneos que suministran sangre, oxígeno y nutrientes al corazón se inflaman e incrementan los depósitos de colesterol que limitan el flujo sanguíneo, causando síntomas como dolor en el pecho y dificultad para respirar. Si la acumulación de placa es extensa, pude generar una angina inestable o un ataque al corazón.
– Enfermedad arterial periférica (EAP): es un proceso de obstrucción que se presenta en las arterias de las piernas o aquellas que llevan la sangre al cerebro. Las piernas generalmente no reciben el flujo sanguíneo suficiente, lo que provoca dolor recurrente al caminar y puede llegar a una consecuencia tan grave como una amputación en una extremidad. De igual forma, cuando la reducción del flujo sanguíneo se presenta en el cerebro, puede ocurrir un accidente cerebrovascular (ACV).
Factores de riesgo
Llevar un estilo de vida saludable permite reducir el riesgo de enfermedad vascular. No obstante, existen algunos factores que no se pueden controlar, como la edad, el sexo y los antecedentes familiares.
Factores de riesgo que se pueden cambiar:
- Falta de ejercicio.
- Tabaquismo.
- Obesidad.
- Mala alimentación.
- Colesterol alto.
- Tensión arterial alta.
- Diabetes (de tipo 2).
- Estrés.
Los factores que no se pueden cambiar son los antecedentes familiares, el sexo (masculino) y la edad avanzada (+65 años).
Signos de alerta
Las enfermedades cardiovasculares con frecuencia no provocan síntomas. Sin embargo, a medida que la acumulación de placa en las arterias empeora, comienzan a aparecer señales de alarma, como por ejemplo:
- Dolor de pecho.
- Falta de aire.
- Fatiga desproporcionada.
- Desmayos.
- Sensación de taquicardia.
- Dolores o calambres en las piernas con la actividad física.
- Debilidad o entumecimiento de las piernas.
- Úlceras en los pies o en las piernas que no cicatrizan.
- Cambio del color de la piel.
Aunque el dolor suele aparecer al caminar y desaparece con un breve descanso, a medida que la enfermedad avanza puede generar dolor incluso en reposo.
¿Cómo prevenir las enfermedades cardiovasculares?
A pesar de que las enfermedades cardiovasculares se presentan en mayor proporción en adultos mayores, es importante que se comiencen a implementar estilos de vida saludables desde edades tempranas, con el propósito de prevenir su aparición y disminuir su progreso.
Dentro de las principales acciones que se pueden realizar se encuentran:
- Hacer ejercicio regular o caminar como mínimo 30 minutos al día cinco veces por semana.
- Mantener un peso saludable.
- Dieta sana, baja en grasas saturadas y calorías.
- Evitar el consumo de tabaco, debido a que fumar puede aumentar el riesgo de infarto.
- Hacer consumo responsable de bebidas alcohólicas.
- Evitar el estrés.
- Visitar al médico una vez al año. conocer números como la presión arterial, glicemia, colesterol y triglicéridos, permiten tener un corazón sano y hacer un pronóstico cardiovascular a tiempo.
- Una vez diagnosticado con estos padecimientos, se recomienda tomar medicamentos que ayudan a reducir complicaciones que pueden culminar en ataques al corazón, derrames cerebrales o amputaciones.
- Dentro de los tratamientos para las enfermedades cardiovasculares se encuentran medicamentos para reducir el colesterol, para la hipertensión arterial, para controlar el azúcar en la sangre y para prevenir coágulos.
