GDA . 22 septiembre
Photo by Lesly Juarez on Unsplash
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Suministrar un estímulo placentero al cuerpo, como hacer ejercicio, comer helado, leer, descansar, viajar, etcétera; incrementa un neurotransmisor llamado dopamina en el cerebro, provocando una serie de cambios que le permiten a la persona disfrutar de ese estímulo, concentrarse en él y alejar de su mente otro tipo de preocupaciones.

Este neurotransmisor es el encargado de que se sienta placer durante un momento de felicidad, de satisfacción y de bienestar, entre otros.

Ahora bien, cuanto más potente sea el estímulo, el cerebro más buscará repetirlo para que le proporcione, de nuevo, el mismo placer. Es esa ‘recompensa’ la que lleva a la persona a desear repetir la conducta que lo generó. Es decir, el sistema de recompensa, con la dopamina como pieza principal, es el responsable de que cada individuo genere vínculos muy cercanos con las cosas buenas y las malas.

Por otro lado, existen otras sustancias, además de la dopamina, que están implicadas en este sistema y le permiten al cerebro sentir placer, como las endorfinas o los endocannabinoides.

Fuente: Javier Correas Lauffer, psiquiatra especialista en ansiedad y depresión, experto en emergencias de salud mental