Lograr compenetrarse con la pareja sexualmente es quizá lo que la mayoría busca, esto incluye aspectos emocionales y de refrescamiento de la relación. Esta comodidad es la clave de la satisfacción.
Cuando los días, los meses o los años se apoderan de una pareja la sexualidad puede que tome un sentido distinto al de aquellos primero encuentros.
Para entonces hemos olvidado las primeras sensaciones de inseguridad, de temor por el si le gustará esto o preferirá aquello. Quedaron atrás los momentos en los que teníamos que guiar a nuestra pareja para que comprendiera la forma en la que disfrutamos del amor.
Con el tiempo todo se vuelve más fácil. Las conversaciones durante el encuentro sexual van enfocadas a encender la pasión, más que a comprender el mapa de nuestro cuerpo. Es tal la química con nuestra pareja que es fácil llegar a un final lleno de satisfacción.
Es justo acá cuando se entra en la zona de confort sexual, que del todo no es algo negativo.
Para Emilia Malavassi, sicóloga experta en relaciones de pareja, es necesario entender que la zona de confort es aquello que no amenaza nuestra estabilidad. Es algo que conocemos, que manejamos bien y no nos va a producir ni ansiedad ni miedo. Además desmiente la creencia de que entrar en confort es negativo, en cualquier ámbito de la vida, y por el contrario afirma es una oportunidad para desarrollar nuevas habilidades o perfeccionar las existentes.
“Si partimos de este concepto a nivel de pareja, en el ámbito sexual y emocional es una meta sentirnos bien, cómodos y seguros. Eso no excluye que queramos aprender y descubrir cosas nuevas. Lo que hay que ver es si esa zona de confort nos hace sentir bien o es una forma de ocultar un miedo, una culpa o un temor”, explica la sicóloga.
Esta seguridad positiva es sinónimo de conocerse como se conocen los amigos. Malavassi lo llama mapas del amor, que es comprender cuáles son los temores, proyectos, preferencias y demás detalles de la otra persona.

Explica que estos mapas de ubicación se crean al conocer por primera vez a alguien. Conforme pasa el tiempo ese interés se va desvaneciendo, aunque la realidad es que estamos en constante cambio. No se vale quedarse con lo que descubrimos hace dos o tres años.
En el plano sexual estos mapas involucran aspectos como las fantasías, sueños e ilusiones.
Cuando esta zona de confort toma forma de rutina, aburrimiento o incomodidad es momento de una revisión. Esta insatisfacción por lo general se vincula con la intimidad emocional, más que la física.
“No podemos pretender vivir una vida sexual satisfactoria si emocionalmente no estamos conectados”, detalla la sicóloga y explica que es justo aquí donde entra la necesidad de volver a conocer a la pareja.
“Cuando las parejas mejoran sus relaciones, más que lo administrativo del hogar, la parte sexual deja de ser un punto de importancia. Se vuelve a llegar al confort y se perfecciona la relación”, concluye.
Si cree estar en la zona de confort no entre en pánico. Por el contrario, disfrútelo y aproveche para perfeccionar sus encuentros sexuales.
Fuente: Emilia Malavassi, sicóloga de Creciendo en Pareja (tel.: 8970-3838). Carolina Motta, sexóloga (www.carolinamotta.com).