
Antes el reclamo era "¿por qué no me llamó?", ahora es "¿por qué no sube fotos conmigo a sus redes sociales?". Antes los celos se daban por una mirada sospechosa con alguien más, ahora es por la cantidad de likes que una persona le da a sus fotos. Antes nos hablábamos por las noches, ahora es un mensaje por Whatsapp cada cinco minutos. Las cosas han cambiado.
Si diversos artículos e investigaciones insinúan que Internet está cambiando nuestro cerebro, imagínese lo que le está haciendo a las relaciones de pareja. La forma en que interactuamos con las demás personas se ha modificado considerablemente con las redes sociales: las distancias se acortan, los momentos se comparten, los amigos de Facebook se multiplican, las comunicaciones son más veloces que nunca.
Ni el paraíso, ni el acabose. La era de la tecnología tiene pros y contras por igual. Usted y su pareja ahora comparten más detalles, pueden localizarse más fácilmente, tienen recuerdos juntos en la web, interactúan con otras personas mediante redes, quizá hasta se conocieron por Internet y se etiquetan en fotos lindas. Por el otro lado, los espacios personales se reducen y puede llegar a haber más desconfianza, celos, control, inseguridad y baja autoestima como efecto directo de publicaciones de sus parejas o comentarios de amistades en redes sociales.

Para la sicóloga Cindy Aragón el secreto está en actuar con madurez y cautela para evitar efectos irreversibles en la relación debido a las nuevas tecnologías. Sin embargo, más allá de la cautela, hay fenómenos sociales que están ocurriendo, que hace un par de años jamás imaginaríamos. Uno de ellos es el ghosting, palabra que se traduciría como "hacerse el fantasma", y que ha ido ganando popularidad en los últimos tiempos, siendo elegida como uno de los vocablos de 2015 por el diccionario británico Collins. También está la iniciativa de la empresa Facebook para ocultar información de su ex, tras la ruptura o los divorcios que tienen como motivo la información de las redes sociales. Todo eso está ocurriendo, en nuestras narices, en nuestros corazones y nuestros teclados.
Desaparecer sin dejar rastro
Terminar una relación es una de las situaciones más difíciles e incómodas por las que pasamos, así que hay quienes prefieren saltarse ese proceso de rompimiento y nada más desaparecer. La descortés tendencia es más común de lo que creeríamos y hasta se le ha asignado su propio nombre: ghosting.
Sin frases como “tenemos que hablar” o “no sos vos, soy yo”, simplemente se borra a la pareja de la lista de contactos en redes sociales, se bloquea el número de teléfono, se dejan de contestar los mensajes y listo. Fin unilateral de la relación.
El ghosting tiene consecuencias tanto para quien lo sufre como para quien lo practica. El primero ve su autoestima dañada y tiene que atravesar el período de duelo que conlleva el fin de una relación, sin tener respuestas sobre los motivos de la ruptura.
Por su parte, quien termina de esta manera tendrá que hacer frente a los remordimientos y al sentimiento de culpa por haber huido sin explicaciones ni haber dado la cara. Según expertos consultados por el periódico argentino La Nación, los que practican el ghosting tienen miedo al conflicto, evitando a toda costa los enfrentamientos, incluso aunque se aprecie a la persona con quien se quiere terminar la relación amorosa.
Rompimiento público
Otro dolor de cabeza es el estatus de la situación sentimental que se puede hacer pública en redes sociales. Todos tienen entre sus amistades a alguien que pasa de “soltero” a “en una relación” a “soltero” a “es complicado” a “en una relación” a “soltero” y así sucesivamente.
Incluso hay quienes se enteran de últimos que su pareja ya está soltero en Facebook. Y no tarda uno en cambiar su estado para que todo su círculo social pregunte qué pasó. El chisme vuela y se viraliza. Para peores, las fotos de los dos juntos en paseos, las selfies dándose besos y los mensajes cursis seguirán ahí metiendo el dedo en la llaga.
Aunque en minoría, muchos se adelantan a esto no publicando fotos ni eventos de su vida personal, de manera que si se da un rompimiento no tengan que lidiar con el duelo del cierre y los recuerdos en redes sociales. Es una práctica sana, pero pocos la realizan.
En caso de no haber prevenido de esta forma, dependerá de cada persona como cerrar la relación. “Si los recuerdos y las fotos no permitieran realizar el cierre, lo recomendable es borrar de los perfiles todo aquello que recuerde a el o la ex. Esta practica también ayudaría a no iniciar una nueva relación con fantasmas de la anterior. Se recomienda no seguir a la expareja en redes sociales, ya que esto solo aviva el dolor. Sería bueno considerar si aplicaría también a contactos en común e inclusive familiares. Cerrar el perfil también es una opción que muchos consideran por lo menos mientras se atraviesa el proceso de duelo”, recomienda la sicóloga Cindy Aragón.
Para evitar estar pensando en estas circunstancias Facebook está probando algunas funciones para dispositivos móviles, que permitirán a los usuarios controlar la cantidad de información que se muestra a sus ex parejas. La función permitirá ver menos detalles de esa persona sin tener que recurrir a bloquearlo o eliminarlo de la lista de amigos.
Con las nuevas herramientas, a la hora de cambiar el estatus de relación, Facebook dará la opción de limitar la cantidad de publicaciones, fotos y videos que pueden aparecer de la persona en cuestión. También se podrá escoger que el nombre ya no aparezca como opción al momento de etiquetar o mandar un mensaje. Estas nuevas herramientas están a prueba en Estados Unidos con la aplicación, pero todavía no hay una fecha determinada para su lanzamiento al público en general, ya que se esperan los comentarios de los usuarios.
Nuevas relaciones
Conocer nuevas personas o entablar relaciones puede resultar más fácil para algunas personas desde la virtualidad. Existen sitios web especializados para encontrar pareja o basta con agregar a alguien nuevo a las redes sociales y empezar a conversar por el chat.
Por un lado, facilita las cosas; por otro, se debe tener en cuenta que las personas no siempre actúan igual cara a cara que detrás de una pantalla.
Existen casos de personas que hacen un primer contacto por medio de la red social y logran sacar adelante un noviazgo saludable, dando oportunidad de conocerse no por publicaciones o perfiles, sino que por vivencias.
El tema de seguridad a la hora de conocer a alguien es indispensable. No se puede y debe de creer todo lo que se ve. Constantemente se comparten en los noticieros notas de pedófilos, agresores, estafadores que se valen de enamorar tanto a mayores como a menores de edad para sacar algún provecho. La mayoría de estas personas tienen perfiles falsos, por lo que es importante investigar por contactos en común o enlaces publicados, cuáles son los intereses y ambientes en los que se desenvuelven. Nunca se debe de dar información confidencial o íntima que vaya a exponer la integridad individual o familiar.
Fuente: Cindy Aragon, sicóloga (Tel.: 8393-5111).