
Son tantos los beneficios del aceite de coco como días del año: reducir el frizz en el cabello, humectar los labios, limpiar la piel, eliminar las estrías son tan solo algunos de ellos. ¿Y que pasa cuando llenamos de coco algunos de los días en que visitamos la playa? Un tratamiento de casi dos horas de duración ofrece una respuesta: un ritual de miel y leche de coco le ofrecerá relajación y una piel más saludable.
Este es el tratamiento insignia del spa del hotel JW Marriot, ubicado en Hacienda Pinilla, en Guanacaste y atrae a todos aquellos para quienes el coco es sinonimo de playa. "Cuando a les damos a escoger, no muchos huéspedes gustan de una exfoliación de café porque no todos toman esa bebida pero muchos sí dicen que rico una pipa, ven acá muchas palmeras y ellos lo asocian a la playa. Por otra parte, el aroma que tiene el exfoliante de coco es muy agradable", explica Yamil Retana, gerente del Spa.

Tres en uno
El único requisito para recibir el tratamiento es tener más de 18 años. Además, antes de entrar al spa es importante asegurar de haber tomado suficiente agua y no tener la piel dañada por el sol, explica Retana. Para quienes tengan quemaduras en la piel recomiendan otra especialidad del spa: la envoltura de aloe vera.
Tras despojarse de la ropa, tomar un té relajante de carambola con piña y respirar un tenue aroma a incienso, es hora de subir a la sala de masajes para la primera parte del baño de miel y coco. El fin de esos primeros 20 minutos será la exfoliación que se realiza a través de aceite y crema de coco orgánica.
Esa primera fase permite eliminar las células muertas y está recomendado para las personas que han pasado varios días en la playa. Los vestigios de los días de sol se remueven para darle paso a una piel nueva.
Los restos de coco se limpian en la segunda fase del ritual donde un baño de leche en una tina de hidromasaje alivia la piel, sensible tras la limpieza profunda. El espacio de la tina propicia la relajación y la conexión con la naturaleza ya que se encuentra en un balcón, al lado de cada una de las salas del spa. A la vez, está diseñado para disfrutar del aire con olor a mar con total privacidad.

Al ritual aún le faltan 50 minutos más que se dedican a un masaje, generalmente relajante pero que se personaliza según lo que quien recibe el tratamiento requiera. "A muchos huéspedes le duelen las lumbares, los hombres, el cuello, entonces el terapeuta se enfocará más en esa área", recalca Retana.
Este masaje tendrá, como podemos suponer, aceite de coco que posee vitaminas E y K para humectar la piel. Asimismo, contará con una esencia a elegir: amor, serenidad y eucalipto. La piel terminará suave y el cuerpo relajado. La esencia del mar queda impregnada en la piel.