Revista Dominical

Tinta fresca: Oda al Barcelona

Crónica de la remontada más grande en la historia de la Champions

Todos eran Messi. Salían por un lado, salían por el otro, la pasaban de pie a pie, driblaban, aceleraban, ponían pausa, volvían a encarar. Messi se la pasaba a otro Messi y montaban una pared, en esas cosas raras que tienen los sueños. Corrían y corrían, atacaban, empecinados en lo imposible, la primera remontada en la historia después de un 4 a 0 adverso en el primer juego.

En los graderíos, la Monalisa miraba impávida, con esa sonrisa que parece mueca, indescifrable, quizás contenta, quizás tensa, quizás optimista por la ventaja del París Saint Germain, quizás nerviosa por los embates de un cuadro catalán cuya mayor virtud no es pasar sino soñar.

Su rostro estaba ahí, en el estadio, ya no de óleo sino de carne y hueso. Se presume es la esposa de Francesco Bartolomeo de Giocondo, –de ahí lo de Gioconda –, llamada en realidad Lisa Gherardini, la mona (señora en el italiano antiguo) –la mona Lisa–. Aunque italiana de nacimiento, la más famosa dama de Da Vinci ya se siente medio afrancesada, después dos siglos en el Lovre. De ahí salió sepa Dios cómo hasta las gradas del Nou Camp, repetida en el gesto de cada aficionado parisino. De verdad que son raros los sueños.

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