“Llegó la hora de ponerle un final a esto“. Con esa frase terminó Rodrigo Arias Sánchez su entrevista con Revista Dominical, la última de su segundo periodo como diputado en la Asamblea Legislativa y, quizás, la última de su dilatada carrera política (aunque él mismo no se considera un político de carrera).
En esta conversación, el experimentado abogado y exministro habló de sus choques con el presidente Rodrigo Chaves, el manejo político que le permitió ser el primer diputado de oposición en presidir en Congreso cuatro años seguidos, y cómo cree que se podrá negociar con la mandataria entrante, Laura Fernández.
Arias confesó de qué se arrepiente, comparó el contexto actual con el periodo de negociación del TLC en 2007, y respondió qué depara el futuro para él. Para encontrar las ediciones más recientes de La entrevista del domingo visite nacion.com, el canal de Spotify o el canal de Youtube de La Nación.

— Cierra un periodo en el que fue el primer diputado no oficialista en presidir cuatro años seguidos la Asamblea Legislativa. ¿Cómo valora este periodo?
— A veces cuesta resumir en pocas palabras la experiencia de cuatro años, una experiencia especial. Nunca me imaginé que iba a tener que ejercer esta presidencia con un gobierno con el que tuve una buena relación dos años, y los otros dos años fue una agresividad inmensa contra todo el sistema institucional: Corte, Contraloría, TSE, y por supuesto, yo.
“Eso desvirtuó mucho el trabajo que se tenía previsto pero, en general, para mí ha sido una experiencia única. Dura, que deja heridas, pero que me llevo con satisfacción.
“Fue sorpresiva, yo no sabía a lo que venía; sabía lo que yo quería, pero no sabía a lo que venía. Yo fui nominado para la diputación por don José María Figueres y pensé que él podría ganar y llevar un buen programa de gobierno, mi tarea iba a ser negociar esos proyectos, que es algo que yo puedo hacer: negociar con otras fracciones.
“Pero bueno, a como es en la política, todo cambió rápidamente y de un momento a otro me vi aquí, viniendo ante todo oposición, y eso cambió radicalmente lo que yo pensaba hacer.
“Sin embargo, en las primeras conversaciones que tuve con el presidente le manifesté que estaba de acuerdo con ayudar a convertir en realidad los proyectos que yo considerara que realmente beneficiaban a Costa Rica. Es una responsabilidad ayudar cuando un proyecto es de interés nacional. Es una obligación moral.
“Por eso les recalco que siempre ha habido voluntad de mi parte, independientemente de que me lo reclamara el partido por colaborar con un gobierno diferente“.
— ¿Alguna vez pensó en renunciar a su curul?
— En diciembre de 2024 yo venía saliendo de un internamiento, estuve hospitalizado como 11 días y después tuve que mantenerme en la casa en recuperación. Estuve con mi familia y me aconsejaron que no me postulara para la cuarta reelección. Yo en principio estaba cansado, tres presidencias eran algo pesado, pero por otro lado me hacía ilusión cerrar todo el ciclo, como lo estoy cerrando ahora.
“Con mi familia adquirí un compromiso: cuando regresara al Congreso en enero, iba a anunciar que no me iba a postular a la reelección y que, probablemente, también me retiraría como diputado. Yo estuve de acuerdo y en mi familia quedaron muy contentos
“Pero cuando regresé, ya me habían dicho que había una serie de vallas publicitarias que decían ‘renuncie’ con la foto mía junto a don Orlando Aguirre, la contralora y el fiscal. Recibí muchas llamadas de amigos que me decían ‘ahora no podés retirarte’.

“Le dije a mi familia que iba a dar un tiempito. Luego se vio quién las estaba financiando, un señor dueño de un hotel en Quepos. Él dijo que las había financiado, pero yo creo que no fue él.
“Yo, internamente, me sentía mal por retirarme y dejar a don Carlo y a don Orlando. No es que yo los podía ayudar, pero era un apoyo moral. Sentí que renunciar era complacer al presidente, de que ya había logrado derrotar a uno de los que estaban en las vallas, y realmente eso tampoco me gustaba.
“Lo pensé bastante, lo hablé con mis hijos, que fueron muy comprensivos, y me quedé. Eso provocó tamaño choque interno dentro de la fracción.
“Siempre ha habido voluntad de mi parte, independientemente de que me lo reclamara el partido”
— Rodrigo Arias
“La sorpresa para mí fue la reacción que tuvo el presidente, de tomar esto como una guerra de él, y comenzar a decir que quién más de Liberación quería presentarse para la presidencia y le daban todos los votos oficialistas. Yo vi que lo que quería era dividir a la fracción.
“Al final. Álvaro Ramos, ya candidato, me dijo que quería que yo me quedara, que me apoyaba, entonces la fracción tomó la decisión de apoyarme”.
— La del Frente Amplio fue una fracción que se le opuso, pero también, cuando usted recibió ataques desde el Ejecutivo, lo defendieron. ¿Cómo valora a esa bancada y su relación con ella?
— Ha sido una relación de mucho respeto mutuo, como tiene que ser en política. Me he sentido muy satisfecho porque he podido conversar con ellos sobre temas en los que no coincidimos, pero buscamos si tenemos alguna coincidencia.
“El fondo de esto es que ellos entienden que para atacar la posición política de uno, con la que ellos están en contra, no se requiere atacar a la persona físicamente, que es la gran diferencia que existe con la persona que está en el gobierno: él cree que la única forma de ataque es destruyendo a la persona en sí misma, su familia, atacando sus bienes, todo para atacar una idea política. Eso es lo contrario de lo que es la política.
“En Costa Rica y en el mundo, políticos muy importantes se han enfrentado fuertemente sobre tesis ideológicas y se han dicho cosas duras, pero nunca se ha recurrido al ataque de la persona, ¡menos aún de su familia! Eso de atacar a las familias es una cosa inédita en Costa Rica".
— ¿En qué momento cayó en cuenta de que esa relación política no era normal?
— Creo que fue cuando la relación con el presidente se deterioró. Por eso digo que hay dos periodos, dos años y dos años. El primer año yo tenía buenas esperanzas de que iba a llegar al poder un presidente ejecutivo, con control, que ejercía la política fuerte. Tuvimos varias reuniones y yo sentí que él tomó confianza conmigo.
“Le dije que haría todo lo posible para convencer a mi fracción de ver las cosas como proyectos nacionales, no ver todo con la óptica de las elecciones, porque había resentimientos y recaditos de que ‘al gobierno nada’. Le dije que ayudaría para que los proyectos de interés nacional pudieran avanzar.
“Pero al final del primer año empecé a sentir que la condicionalidad que siempre existía era que yo le diera al Ejecutivo cosas que estaban fuera de mi control, para que ellos confiaran en mí y votaran por mí.
“El FA entiende que para atacar la posición política de uno no se requiere atacar a la persona físicamente, es la gran diferencia que existe con la persona que está en el gobierno”
— Rodrigo Arias
“El primer 1.° de mayo fue más sencillo, aunque el presidente en una conversación que tuvimos en mi casa me dijo que él tenía que escoger al presidente del Congreso por una tradición parlamentaria. Yo le dije que no conocía esa tradición y que ya no se podía hacer nada, porque yo tenía los votos. Ahí reaccionó negativamente (...).
“Pero para la segunda elección pasaron a condicionarme el apoyo a cosas que yo no podía conceder, como que fulano no fuera presidente de una comisión… son cosas que no dependen de mí, y eso fue complicando las cosas".
— Señala que la gran diferencia de este gobierno fueron esos ataques a la persona, no a sus ideas. ¿Usted como persona se sintió atacado?
— Sí, por supuesto. Durante los dos últimos años él fue creando una especie de ficción de que yo era el que estaba detrás de todo lo que él no podía conseguir. Cuando ellos fracasan con la idea de hacer un referéndum, indirectamente se me dijo que creían que yo estaba manipulando para que el referéndum no se pudiera realizar.
“Luego anunciaron que venían leyes muy importantes, como la ‘ley jaguar’ que vendría a cambiar todo y facilitar el progreso. Todos la esperamos. Nos pidieron darle un trámite rápido. Estábamos con gran expectativa.
“Pero toda esa expectativa se enfrió cuando vimos que se abrió la bolsa y era legislación que tenía como común denominador estar al margen de la legalidad costarricense. Querían hacer la Ciudad Gobierno, un proyecto muy importante, pero querían hacerla sin licitación pública. Era inconstitucional y la Sala IV lo declaró así (...).
“Entonces él (Chaves) chocó con la legalidad. Cuando la Contraloría le dijo que no se podía avanzar más, él explotó contra la legalidad.
“El presidente Chaves en una conversación que tuvimos en mi casa me dijo que él tenía que escoger al presidente del Congreso por una tradición parlamentaria”
— Rodrigo Arias
“Incluso, yo di un paso más allá, que tal vez no se conoce. Traté de conseguir que doña Pilar Cisneros conversara con doña Marta Acosta, la contralora, en un ámbito tranquilo, privado, para ver si se podía llegar a un acuerdo.
“Hablé con doña Marta y le consulté si se atrevería a conversar a solas con doña Pilar. Al principio me dijo que prefería no hacerlo, pero la convencí de que viéramos si podíamos sacarlo adelante. Al final ella me dijo que sí y yo me sentí contento de contribuir.
“Desgraciadamente, siguieron las condiciones, y doña Pilar puso como condición que ella iba a la reunión pero acompaña de varios ministros, entonces la contralora dijo que ella iba con su equipo jurídico; luego, doña Pilar dijo que la reunión tenía que grabarse, y al final dijo que tenía que estar la prensa. (Risas) Entonces yo le dije ‘hasta aquí llego yo, esto no tiene ninguna posibilidad’.
“Así siguieron y llegó incluso a una reunión pública, transmitida en vivo, del presidente con la contralora, pero eso no lograba lo que yo buscaba. Yo quería una reunión uno a uno, que es como se pueden limar asperezas, ya después el presidente estaba actuando para su público y esto no caminó.
“Esto lo cuento para decirles que hice muchos esfuerzos por lograr que se aprobaran cosas, pero mi conclusión fue que a ellos les estorbaba la ley para gobernar, a ellos les costaba pensar que tenían que cumplir con la normativa (...).
“Se fue creando una política de ellos de anunciar proyectos diciendo ‘pero no nos dejan hacerlo porque nos tienen amarradas las manos legalmente’. Le daban vuelta a la cosa. No, no es que no los dejemos, es que para empezar ellos debieron cumplir con lo que dice la ley. Se han querido hacer cosas del todo sin cumplir con el Estado de Derecho”.
— ¿Se arrepiente de algo?
— No creo. Con el tema de eurobonos, cuando el gobierno presentó el proyecto por una emisión de $6.000 millones, lo que la fracción del PLN aceptaba eran $1.000 millones, estábamos lejísimos.
“Yo llamé al presidente y le dije que iba a hacer un esfuerzo pero le pedí ser flexible y proponer una suma menor, pero la respuesta de él fue negativa. Al final, seguí trabajando, logramos bajarlo a $5.000 millones, y yo en la fracción logré convencerlos de que votaran a favor. Eso me dio mucha satisfacción porque yo estaba seguro de que ese proyecto era necesario para el país, después mucha gente lo atacó, pero no era tan fácil, yo sigo creyendo que fue una buena decisión.
“Uno siempre quisiera hacer más, y de las cosas que yo lamento mucho es no haber tenido en el Ejecutivo una contraparte dispuesta a sentarse a conversar de los proyectos que realmente nos interesan. Sin atacar.
“Él fue creando una especie de ficción de que yo era el que estaba detrás de todo lo que él no podía conseguir”
— Rodrigo Arias
“Esos ataques me dolían mucho, los que eran para mí no me duelen, pero sí los que eran al Poder Judicial… Si ustedes hacen un recuento de las veces que el presidente ha atacado a don Orlando Aguirre, a doña Patricia Solano, a la señora contralora, al señor fiscal, luego se pasó al TSE...
“Si ustedes ven la forma en que el presidente se refería a ellos, uno dice ‘yo no puedo negociar con este señor’, porque al presidente de la Corte le decía de todo, ofensas personales, fuertes.
“En estos cuatro años pasamos más de 600 leyes, de esas, más del 10% eran presentadas por el gobierno. ¿Cómo logramos pasar esas propuestas del gobierno pese al ataque que hacía el presidente? Es casi imposible. Todavía hoy día me lo pregunto, porque él a los diputados les dijo desde incapaces, ineptos y mafiosos para terminar con ratas de caño.
“Que a los miembros del Poder Legislativo, con los que él tenía que negociar, los llegue a llamar ratas de caño, es para que, sinceramente, no le aprobaran un solo proyecto más en su vida. Sin embargo, ayudé a disimularlo, a calmarlo, porque al país le interesaban algunos proyectos".
— Ud. ha comparado el contexto actual con el de las negociaciones del TLC, cuando fue ministro de la Presidencia. ¿Han sido más difíciles estos años que los de aquella época?
— Yo diría que sí porque son actores diferentes y sistemas diferentes. Cuando el TLC, claramente había fracciones en contra y el gobierno tratando de aprobarlo. Pero fue una discusión ideológica a muerte sobre el tratado, no al cuerpo.
“Se llegó a decir que el tratado era peligrosísimo para el país, que se iban a privatizar instituciones, que se iba a encarecer la educación… Cosas que la gente vio el TLC como un ogro que venía a llevarse todo. Por otro lado, los que estábamos a favor incurrimos en ofrecer cosas creyendo que todo eso se iba a arreglar con el TLC, y tampoco se consiguió.
“Los dos lados tuvimos ciertas falencias en la pelea, pero era una discusión ideológica entre dos grupos que nos conocíamos y hasta éramos amigos. La gran diferencia es que esa contraparte ahora no cree en la negociación política“
— ¿Qué tan importante es que doña Laura Fernández elija bien al elegir al futuro ministro de la Presidencia?
— Se requiere a un muy buen conductor político para ministro.
— ¿Usted le recomienda a Rodrigo Chaves para el cargo?
— (Risa) No. (Pausa). No, nunca. Rodrigo Chaves no cree en la negociación, no podría ejercer ese cargo.
“Que a los miembros del Poder Legislativo los llegue a llamar ratas de caño es para que, sinceramente, no le aprobaran un solo proyecto más en su vida”
— Rodrigo Arias
— ¿Con doña Laura Fernández sí pudo negociar cuando fue ministra?
— Sí claro, en ese momento sí, fue poco lo que llegamos a concretar pero sí se reunía periódicamente con las fracciones. Se lograron aprobar proyectos importantes. Ella demostró tener un carácter negociador y abierto, por eso digo que ella sabe a quién tiene que nombrar, ella sabe qué características requiere el ministro de la Presidencia, porque si ella trae un proyecto importante, un tren eléctrico o Ciudad Gobierno por ejemplo, el ministro tiene que estar claro en que hay que negociar.
“Pero si el ministro que venga dice ‘no, no, no, vamos a anunciarlo así y ellos tendrán que aprobarlo a la fuerza’, bueno, entonces está bien difícil”.
— ¿Considera que la fracción entrante del PLN tendrá la solidez para aguantar la presión que ya anunció Rodrigo Chaves de buscar los siete votos para alcanzar los 38? La única fuente posible de esos votos es el PLN.
— Coincido en que la única forma en que pueden conseguir esos votos es en Liberación, porque en el Frente Amplio no los va a conseguir.
“Por eso siempre he dicho que en las elecciones pasadas, primero, ganó doña Laura, segundo, ganó Liberación, porque tuvo un resultado que nunca se imaginó, y tercero, perdió Chaves, porque realmente el presidente lo que quería era tener los 38 votos o más para hacer lo que le interesaba, que eran las reformas constitucionales, incluyendo la reelección.
“Eso él no lo logró, y por eso esas manifestaciones tan fuera de lugar de que ‘ya tengo a los siete patriotas’, según dijo. Bueno (risas), ahí se ha hecho una discusión de qué es patriota y qué no. Pero ser patriota es mucho más que eso.
“Tuve la oportunidad de invitar a almorzar a la nueva fracción, el excandidato Álvaro Ramos también vino, estuvo don Óscar Izquierdo… fue una reunión muy importante, porque yo les hablé con una gran fortaleza y les dije: de ustedes depende el futuro de este país, ustedes deciden si van a trabajar juntos en los próximos o si van a permitir que el presidente piense que puede tener algunos disidentes.
“Yo sentí a una fracción sólida, consolidada, amarrada fuertemente, todos tenían un compromiso entre ellos de mantenerse unidos para impedir que el gobierno tenga 38 votos para hacer esas reformas. Yo me sentí muy halagado. Cada uno en su intervención reafirmaba la convicción de que eso no va a pasar.
“Yo sé que en política a veces las promesas se incumplen, pero yo quiero pensar positivamente, y salí con una muy buena impresión de los futuros diputados“.

— Esta nueva fracción tiene la particularidad de que ninguno de sus integrantes ha sido diputado antes, ¿cómo valora que puede jugar esa falta de experiencia?
— Es cierto pero pueden tener una mejor asesoría de la que han tenido otras fracciones. Lo importante para un diputado es que exista una voluntad y que, si no conoce el tema, pueda recurrir a asesores que lo puedan ayudar. Ellos se están haciendo asesorar por gente con experiencia.
“A los diputados electos del PLN les hablé con una gran fortaleza y les dije: de ustedes depende el futuro de este país”
— Rodrigo Arias
— Ud. era una de las personas del Congreso que más conocía a Pilar Cisneros, la vio en su función de periodista, pero siempre evitó la confrontación con ella, ¿por qué prefirió no confrontarla?
— A doña Pilar yo la conozco desde antes, sé la agresividad que tiene cuando tiene un micrófono y cumple una función.
“Yo pude haber tenido una participación más fuerte, pero yo no quería hacer eso, porque yo tenía la presidencia del Congreso. Para ejercer esa presidencia e interactuar con las seis fracciones, yo necesitaba demostrar que estaba por encima de esos pleitos del plenario.
“Si yo me hubiera metido ahí, termino en el lodazal, y trato siempre mantenerme por encima de eso. Para hacerlo, tenía que estar por encima de las tesis del gobierno. Ese era el papel que me correspondía".

— ¿Qué opinaría la Pilar Cisneros periodista que usted conoció, de la Pilar Cisneros diputada? ¿Qué diría la Pilar periodista del gobierno de Rodrigo Chaves?
— Tendría que estar en contra de casi todo lo que ha hecho el gobierno. Aquella figura que criticaba la política por muchas cosas nunca pudo haber estado a favor de que se quisiera gobernar al margen de la ley, por ejemplo.
“Ella era una comentarista que exigía el respeto de la ley y atacaba duramente a cualquiera que actuara ilegalmente. Ahora imagínese a un gobierno que prácticamente quería que se hiciera obra pública sin licitación, o quitarle las funciones más importantes a la Contraloría, o atacar al TSE.
“No me imagino que ella en este momento pudiera avalar nada de eso. Ella sencillamente se cambió de ropaje, fácilmente, y se puso el ropaje de Rodrigo Chaves para venir a jugar un papel, no de gobierno, porque Pilar Cisneros no ha sido diputada de gobierno.
“Su actuación ha sido tan torpe que muchas veces. Cuando se debatía un proyecto que le interesaba a su fracción, su intervención inicial desestabilizó políticamente al plenario, porque atacó alguna cosa con esa forma agresiva de hacerlo. Lo que obtenía era una reacción en contra y el proyecto no sale, porque se convirtió todo en una tormenta.
“Yo muchas veces le dije a ella, mire, por mi experiencia le puedo decir que en su puesto hay que conversar uno a uno con los diputados para asegurarse el voto, o ver qué se puede corregir para que apoyen su proyecto. Ustedes mantenerse callados, porque ganan en tanto que se apruebe el proyecto.
“No van a sacar las iniciativas si agarran el micrófono el primer día y hacen un ataque furioso. Ya con eso se convierte en un polvorín el plenario, y pareciera que eso es lo que les gusta. Ya ahora, si uno ve el resultado de las elecciones, ve que la verdad a Chaves no le interesaba que los proyectos pasaran, a Chaves lo que le interesaba era el caos.
“Ahí llegamos a la política de fondo que ha tenido el gobierno: crear conflictos, construir sobre puentes dinamitados con el Congreso dándose el lujo de llamar a los diputados ‘ratas de alcantarilla’. Hasta que da risa, pero es imposible“.
— ¿Es este el final de su carrera política?
— Sí, le contesto afirmativamente, es el cierre total de mi actividad política, porque no es que yo haya hecho una carrera política, también tuve la responsabilidad de llevar empresas familiares. Tuve que balancear la política con mi vida en el campo profesional, durante 33 años que fui presidente de la empresa azucarera el Ingenio Taboga. En el bufete Facio & Cañas estuve 31 años.
— ¿Cuál es el siguiente capítulo de su vida?
— ¡Una tranquilidad total! (Risas) Voy a descansar, voy a meditar mucho todo esto que hemos hablado, y algunas ideas quisiera ponerlas en blanco y negro. Creo que estos cuatro años merecen que se deje constancia de lo que pasó. Hay mucho detalle que mucha gente se va a asombrar de conocer.
“Pero no, si la pregunta es si voy a aspirar a algo más, no, mire, ya es muy tarde, yo voy a cumplir 80 años este año, más bien me he excedido, estando en un trabajo donde las circunstancias lo han hecho mucho más intenso de lo que yo pensé que sería.
“Ahora, eso no quita que yo esté activo en la política dando opiniones o dando consejos a alguien, pero ya eso es otra cosa. Yo hablo de tener cargos, eso no.
“Ya llegó la hora de ponerle un final a esto”.
Colaboró el periodista Aarón Sequeira.

