Ya sea el hombre que le llama la atención el maniquí decorado con rojo en el pasillo de un mall o la mujer que ingresa a una boutique porque le gustaron las candelas, a una sex shop entra cualquiera.
A ellos se les suman los jóvenes ansiosos de estrenar la cédula y los adultos mayores cuya edad se delata por el plateado en la cabellera. Casados, solteros, divorciados... clientes son de todas las edades; siempre mayores de edad, claro está.
La industria de juguetes sexuales en Costa Rica, al igual que el mundo, se ha visto favorecida en los últimos 10 años por Cincuenta sombras de Grey y la pandemia por la Covid-19, cuando la gente permaneció en casa con mucho tiempo para explorar(se).
De entonces para acá, las ventas en línea se dispararon; tanto, que cada vez más triunfan los emprendimientos que importan sin necesidad de tienda física.
Por ser un público tan amplio, ningún gerente se atreve a precisar qué sector de la población los frecuenta con mayor regularidad, en contra de la creencia popular de que se trata solo de personas cuir o quienes se visten de negro.
Por ejemplo, uno de los clientes más fieles de La Bóveda, una boutique erótica en San José, es un hombre de 50 años que gasta entre ¢100.000 y ¢120.000 colones a la semana, según cuenta la dueña del local. “Compra cosas interesantes, que uno no imaginaría. Son personas que puede que no sean promiscuos, sino que les gusta experimentar un montón de cosas”, dice Diana Hidalgo.
Y aunque en los últimos lustros hemos visto una mayor apertura hacia la industria de juguetes sexuales, para algunos sectores las sex shops representan poco menos que la apertura de las puertas del infierno, aun cuando las tiendas eróticas “disimuladas” reproducen música pop, pintan sus paredes de colores pasteles y los difusores brotan olor a cereza.
Estos comercios incluso recuerdan a salones de belleza o almacenes, decorados con flores y chocolates. A primera vista es algo casual, pero al parpadear las vitrinas exhiben masturbadores y papeles que rezan “¿Cómo sería su encuentro sexual ideal?”. Solo eso escandaliza.
“Viendo el reflejo social de la peripecia sobre derecha y conservación de pensamiento sigue siendo una sociedad muy puritana. También lo vemos en el tema de la aceptación de temas de género, de temas de sexualidad”, apuntó Kai Navarro, director de la comunidad BDSM.
