
En Costa Rica nos dijimos por décadas que el agua en todas las casas era potable y rara vez habían cortes, pero esa época terminó. Hoy abundan las noticias de desabastecimientos y, recientemente, un incendio mató a un padre y su hijo en Pavas mientras Bomberos luchaba por encontrar un hidrante con caudal de agua suficiente para atender la emergencia.
Los acueductos de Costa Rica están viejos, desactualizados y permiten que casi el 50% del agua se desperdicie, mientras cientos de millones de dólares en créditos para construcción de infraestructura permanecen a la espera de ejecutarse. Para conocer el avance de estos proyectos, Revista Dominical entrevistó a la presidenta ejecutiva de Acueductos y Alcantarillados (AyA), Lourdes Sáurez Barboza.
— Tras más de un año en el AyA, ¿cuáles son los principales retos que identifica en la institución?
— Aunque yo entré en agosto del 2025, es distinto cuando a uno lo suman para finalizar un periodo, que cuando lo asignan para empezar un periodo. El chip cambia cuando doña Laura me da la oportunidad de continuar, permite decir ‘tengo la oportunidad de establecer un plan de trabajo ambicioso, pero 100% realizable, espero en Dios’.
“En este cuatrienio hemos levantado una lista de 109 proyectos. Hay de todo, proyectos supergrandes, acueductos rurales que nunca se han atendido. Yo me encontré un gran rezago, es de décadas.
“El AyA tuvo una pausa en el tiempo, se dedicó al día a día, a ir apagando urgencias, pero no hay una ruta clara de todo lo que hay que hacer para que Costa Rica vuelva a tener el recurso hídrico que se necesita para inversión, crecimiento e incluso para la población actual. Todos estos proyectos son la respuesta a eso.
“Son 109 en diferentes fases cada uno de ellos, en diferentes periodos. Algunos se terminan entre este y el otro año, algunos vienen de la administración pasada, otros se estarían heredando a la siguiente por tiempos y ciclo de vida de los proyectos”.
— ¿Cuáles son los principales obstáculos para desarrollar proyectos ambiciosos y a largo plazo?
— Los obstáculos son un tema de plazos estipulados por la normativa vigente. Por haber partido la normativa en tres tipos de licitación dependemos de unos umbrales que establece la Contraloría General de la República (CGR).
“Acá en el AyA muchas contrataciones superan el umbral de mayor plazo, que es el de la licitación mayor, entonces los periodos para contratar y poner en ejecución son bastante largos.
“El agua es salud, entonces, es importante valorar la posibilidad de tener algún tipo de reglamentación o algo que nos permita poder agilizar esos plazos.
“Otros obstáculos se deben a que, en algunas comunidades, el AyA delega el servicio en las Asadas (Asociaciones Administradoras de Sistemas de Acueductos y Alcantarillados Comunales), entes comunales que operan el suministro de agua. Creo que a la institución le ha faltado ese apoyo real a las personas de las Asadas que trabajan con tanto empeño. El obstáculo es que, a lo largo de los años, no se ha dictaminado bien cómo apoyarles para que su resultado sea el mejor posible”.

— En 2023 el entonces presidente del AyA, Alejandro Guillén, dijo que el proyecto RANC-EE, financiado por el BCIE para reducir el agua no contabilizada (fugas, tomas ilegales, desperdicio) estaría listo a finales del 2026. ¿Está listo o cerca de estarlo? ¿En qué estado está?
— Ese proyecto empezó a ejecutarse en 2023. La plata está desde hace muchos años, mediante un crédito con el BCIE, pero el proyecto no se había activado en las administraciones anteriores. A pesar de la necesidad de agua, porque teníamos un 50% de agua no contabilizada, no se había hecho nada pero en el 2023 se activa.
“¿Qué significa activar? Hacer carteles de licitación, licitar, contratar, porque no es algo que hace el AyA, son servicios que hay que contratar. En el 2023 empieza el proceso y para la fecha de hoy lleva un 66% de avance.
“En este momento son 23 licitaciones, nos faltan por sacar dos de ese primer proyecto, ya le explico por qué digo primer proyecto. Pero sí, nos falta publicar dos contrataciones, que estaríamos haciéndolo el próximo mes y medio o dos meses.
“Hemos bajado en promedio en 4 puntos porcentuales el agua no contabilizada. Eso varía por zonas, el famoso 50% es promedio, hay partes del país que tienen menos y partes del país que tiene más. Pero en promedio lo hemos bajado en 4 puntos porcentuales.
“La meta del paquete RANC-EE es llegar a tener un 38% de agua no contabilizada. Según los estudios, ronda más o menos en eso la cantidad de agua no contabilizada de otros países. Sin embargo, consideramos que podemos hacer todavía mayores mejoras y bajar un poquito más. Todo esto estaría finalizándose en el 2029.
“En todas las regiones del país hemos hecho un trabajo fuerte de atención de fugas para poder disminuir realmente esto. Entonces, el programa RANC-EE es una parte, pero el AyA también tiene equipos propios trabajando en eso en las regiones.
“Además, el segundo proyecto, que no estaba incluido pero lo metimos y es la tercera licitación que nos hace falta para ver si logramos brincar a la medición inteligente en algunas partes. Queremos renovar la institución, y dentro de eso está hacer un mejor uso del recurso humano y la tecnología.
“Vamos a ver si logramos conectar unos medidores que ya se están instalando a un sistema informático que nos permita hacer lecturas. Esto no es para domiciliar ni para todo el país, es para consumidores que sabemos que facturan mucho y nos ayudaría mucho que la medición sea inteligente.
“La idea es ir migrando poco a poco hacia la medición inteligente”.
“Un consumo más controlado nos va a permitir también mejorar nuestros ingresos”
— Lourdes Sáurez, presidenta del AyA
— Entonces, en promedio, ese 50% se ha logrado bajar 4 puntos porcentuales hasta 46%, ¿correcto?
— Aproximadamente, sí.

— Según la Defensoría de los Habitantes, de los 12 proyectos que tenía el AyA en su portafolio de inversiones para enfrentar el déficit de agua en la GAM, solo tres pudieron ser concluidos en 2025, los otros nueve quedaron pendientes. ¿A qué se debe tanto atraso?
— Sí, realmente la cartera de proyectos ‘estrella’ de la administración pasada rondaba más o menos entre 42 y 45, de los cuales se logró hacer casi el 80% del paquete. No es que la información de la Defensoría no sea así, sino que solo extrajo una muestra justamente de los proyectos de mayor trámite y que no se lograron ejecutar.
“Sin embargo, algunos de esos se empezaron a trabajar en el último periodo del año 2025 y otros estamos trabajándolos ahorita para terminarlos en este periodo.
“Es un tema de ciclo de vida del proyecto, está bien que nos hagan las revisiones que gusten, pero también es importante mostrar los motivos. Ese mismo informe muestra la gran mejoría que ha tenido el AyA en ejecución de proyectos desde la administración pasada hasta la fecha”.
— A largo plazo, ¿tiene sentido que el AyA masifique los medidores inteligentes? ¿Llegaremos a verlos en casas de habitación?
— Lo vamos a empezar a pilotear. Si usted me pregunta a mí, yo creo que sí tiene sentido, también para que el usuario pueda ver su consumo y podamos pasar a esta tecnología y toda la transformación que necesitamos.
“Por un costo financiero, en reiteradas ocasiones la institución me ha dicho como presidente ejecutiva que no es tan rentable, pero yo prefiero validarlo por mí misma, en el sentido de que hacerlo a ver cómo nos va.
“Al final de cuentas, si usted logra tener una medición inteligente y un consumo más controlado, nos va a permitir también mejorar nuestros ingresos”.

— También queremos preguntarle sobre saneamiento y manejo de aguas residuales, que es la otra gran responsabilidad del AyA. Hay cuatro proyectos muy grandes: Jacó ($68,64 millones), Palmares ($78,08 millones), Quepos ($93,69 millones) y Golfito ($29,79 millones). Todos financiados por el BCIE y planificados para terminarse en 2025. ¿Se concluyeron? ¿En qué etapa están?
— Todos esos proyectos que usted acaba de mencionar son parte de un paquete de es alcantarillado sanitario en zonas prioritarias. Es un financiamiento del BCIE, autorizado por el banco pero que está en proceso de formalización del crédito. No se ha terminado ninguno de esos proyectos, no se han empezado las obras, tenemos que licitarlo y hacer el debido proceso.
“Lo que pasa es que, para poder formalizar un crédito, hay que tener vistos buenos previos, y el primero es Mideplán (Ministerio de Planificación y Política Económica). Ellos revisan un perfil que se llama ‘perfil de factibilidad’, y esto se incluye en un banco de proyectos de inversión pública, eso aún no lo hemos logrado. Mideplán nos pidió ciertas correcciones y las estamos realizando.
“Una vez que se realice esas correcciones, tendremos la aprobación de Mideplán y vamos a formalización del crédito, pasamos por Banco Central, por Hacienda y demás.
“No se ha logrado cumplir con los plazos por un tema de trámites previos, pero es un proyecto que va, es una prioridad que tenemos en nuestra lista de 109 proyectos para este periodo”.
— ¿Qué está faltando? ¿Qué les pidió Mideplán?
— Me parece que es una actualización en temas de fechas y en temas de montos. La fecha de inicio y fin y demás, nos pidieron actualizarlas. Mideplán es muy estricto y tenemos que estar actualizándolo.
“Hemos encontrado viviendas donde los medidores eran tan viejos que ya no medían”
— Lourdes Sáurez, presidenta del AyA

— ¿Hasta cuándo podrían esperar los ciudadanos de Palmares, Quepos, Golfito y Jacó para ver que se les dé una solución?
— Nosotros tenemos que licitarlos. Lo bueno de esto es que, como es un paquete, todos salen al mismo tiempo. Es un proyecto de más de $500 millones porque van ellos, más una parte de la Gran Área Metropolitana.
“La licitación, al ser tan grande, tarda entre un año y año y medio porque tiene diferentes fases, por lo que le explicaba de la Ley de Contratación Pública.
“Una vez comiencen, cada proyecto tiene su propio cronograma, entonces van a ir llegando de diferentes formas. No podría decirle a usted el 2027 o 2028, porque eso fue lo que pasó antes sin haber tenido la aprobación de Mideplán. Entonces, para no levantar una nueva expectativa, nosotros daremos una fecha exacta una vez tengamos la formalización y hayamos licitado.
“Podemos tener un plan de trabajo, pero si no licita una empresa que cumpla los requisitos, igual no podremos empezar. Entonces, es cuando se empiezan a generar expectativas en la población sin tener aún una mayor certidumbre. Pero que va a pasar en este cuatrienio, va a pasar”.
— En 2020, al menos el 66% de medidores de agua de la GAM requerían sustitución porque estaban en mal estado, según dijo el expresidente del AyA Alejandro Guillén. ¿Han atendido ese problema?
— Eso es prioridad, porque es parte del agua no contabilizada. Tenemos 750.000 medidores, de esos, se han cambiado 506.000 y estamos cambiando los demás.
“Fue una problemática identificada, se logró empezar a resolver, llevamos un muy buen avance. Esperamos terminar en los próximos 2 años.
“Esto también ha venido a provocar cierta molestia en la población, por los cobros excesivos, pero cuando a usted se le cambia el medidor se le mide mejor, entonces seguramente su recibo va a aumentar.
“Hemos encontrado viviendas donde los medidores eran tan viejos que ya no medían, entonces el cobro era de los ¢2.000 de base. Claro, si usted quita ese medidor, y pone un nuevo, al siguiente mes le pueden venir ¢30.000.
“No quiero decir que las quejas de cobros excesivos sean solamente por eso, pero sí tenemos un grupo de personas que se han quejado y se le ha explicado a la población. Obviamente a veces ellos insisten en que no están de acuerdo, pero ese es un motivo de los cobros excesivos, eso tiene que pasar, porque vivimos de la tarifa y tenemos que mejorar nuestros cobros”.

— La Defensoría también alertó que desde el 2019 hay un rezago en el reconocimiento de inversiones de infraestructura dentro de las tarifas. Para 2023, la ausencia de ajustes tarifarios podía generar incrementos de hasta un 182%. ¿Eso está ocurriendo? ¿Deberían esperar los ticos un fuerte aumento en las tarifas?
— Sí, eso es así, porque el AyA no ha hecho estudios tarifarios en muchos años, desde antes del 2018. Desde la administración pasada se empezó a trabajar con la unidad de tarifas.
“Hay que presentar estudios tarifarios año con año, y no se han venido haciendo.
“Desde la administración pasada se encontró este error y se empezó a trabajar para buscar una metodología adecuada. Lo que pasa es que sucedió eso: cuando ya se tiene un estudio tarifario, se empieza a ver que faltan muchas cosas por trabajar y se evidencia un aumento muy abrupto de la tarifa.
“Por eso, se tomó la decisión de dedicarse a trabajar en mejorar la administración interna, para no tener que ir al usuario a cobrarle solo porque sí. Por eso se tomó la decisión, en su momento, no de parte de la presidencia ejecutiva, sino de un punto de vista gerencial.
“Se decidió afinar mucho más el estudio tarifario y no mandar algo así que después repercute en el usuario. Hemos continuado con ese trabajo, pero el número que se arroja sigue siendo muy fuerte para el usuario, y nosotros no estamos de acuerdo en transmitirle al usuario ese tipo de rezagos.
“Estamos revisándolo antes de mandarlo a la Aresep, que es la que decide si aumenta, baja o mantiene, pero no queremos enviarle a Aresep un estudio tarifario que se puede mejorar.
“¿Que si aumente o no aumente la tarifa? Actualmente pareciera que sí aumenta la tarifa. Sin embargo, estoy segura de que hay temas administrativos y que todavía nos falta mucho por mejorar antes de pasar un aumento al usuario".
“Yo pedí un investigación profunda de lo que pasó en Pavas”
— Presidenta del AyA, Lourdes Sáurez, sobre incendio en el que murió un hombre y su hijo
— Siempre se ha criticado la subejecución presupuestaria del AyA. ¿Cómo está ese indicador?
— El año pasado logramos la ejecución presupuestaria más alta del AyA, con casi un 88%. Eso se ha logrado a través del seguimiento, de la mejor administración.
“Nos sentamos mes a mes con todas las áreas a preguntarles: ¿cuánta plata pidieron? ¿Por qué la pidieron? ¿En qué la están gastando? Y sentar responsabilidades si alguien pidió plata y no la está usando. Porque es plata que está comprometida.
“En este momento llevamos una ejecución presupuestaria más alta de la que llevábamos en agosto del año pasado, entonces proyectamos que este año nos podría ir aún mejor. El AyA siempre tuvo ejecuciones entre un 70% y 75%, en 2024 fue de 83% y el años pasado 88%. Espero que este año la subamos”.
— ¿De qué nivel es la calidad de los servicios informáticos y de bases de datos con que cuenta AyA? ¿Son suficientes para detectar y sobre todo prevenir los problemas?
— No, no, eso hay que trabajarlo, definitivamente. Información hay, pero está en un Excel. Vieras qué duro cada vez que yo tengo una reunión y necesito datos; aquí a todo el mundo se le ve corriendo y bajando documentos, porque todo está en un Excel o los sistemas que existen acá son muy viejos, entonces ni siquiera funcionan con otros sistemas de otras instituciones.
“Hay que trabajarlo y nosotros estamos revisando a través de qué metodología lo hacemos, pero básicamente es tener un núcleo que tenga diferentes módulos. Todo tiene que alinearse, los proyectos, capital humano, la parte financiera, la ejecución presupuestaria...
“En este momento la parte comercial trabaja con un sistema informático, la parte financiera con otro, capital humano con otro, los proyectos no se trabajan con nada, son un Excel. Todo esto hacer que la respuesta de la institución sea muy lenta.
— A raíz de la lamentable muerte de dos personas en el incendio de Pavas, Bomberos reconoció que el caudal de agua era insuficiente durante el siniestro. ¿Tienen mapeadas las zonas del país donde hay hidrantes con problemas de caudal y presión?
— Primero, lamentamos profundamente lo sucedido. Claro que estamos trabajando, primero para tener suministro 24/7. Como le digo, hay un gran, gran, gran rezago nivel de infraestructura.
“Hemos logrado identificar cosas a corto plazo que nos pueden venir a mejorar el servicio. Lamentablemente estas cosas pasan y lo lamentamos muchísimo. Vamos a trabajar más fuerte para poder acelerar más las cosas y Dios primero no nos pase más.
“Lo de los hidrantes es todo un tema, porque usted está apagando incendios con agua potable, y los hidrantes necesitan cierta presión que, por nuestros sistemas que son muy viejos, no llega.
“Con esta emergencia hemos articulado más directo con Bomberos y estamos revisando mejoras en el proceso, mejoras que quizás nunca antes nadie pensó o se autoanalizó.
“Yo pedí un investigación profunda de lo que pasó en Pavas. ¿Qué tenemos que hacer para que esto no nos vuelva a suceder? Dentro de eso está el tema de cómo vamos a manejar los hidrantes. Vamos a empezar a hacer las redes independientes que se necesitan. Eso es bastante costoso.
“Tenemos una solución a mediano plazo, a corto plazo, que vamos a coordinar directamente con la gente de Bomberos”.

