
Pese a su pequeño tamaño, Costa Rica ha tenido un alto protagonismo internacional en las discusiones sobre cambio climático, incluso con acciones que fueron más fuertes que las palabras. La participación del país en la diplomacia ecológica permitió que el país tuviera una presencia importante en las conferencias de negociación climática, pero tal protagonismo parece haberse diluido, afirmaron expertos y organizaciones del ámbito.
El deseo de explotar gas natural, no brindarle acreditación a científicos en la convención de océanos de Niza 2025 o la ausencia del ministro de Ambiente y Energía, Franz Tattenbach, en la COP 30, han despertado alertas de cómo valora el gobierno Chaves Robles la agenda climática.
Académicos y especialistas en ambiente consultados por Revista Dominical consideran que la reputación del país y de sus negociadores podría verse afectada. Además, aumentaría el riesgo de perder financiamientos climáticos para la adaptación o mitigación de desastres naturales, relevantes en el contexto de la envejecida infraestructura costarricense y los crecientes riesgos por desastres naturales.
“En términos de cooperación para proteger el ambiente y los derechos humanos, yo creo que Costa Rica cada vez más va a ser tomada menos en serio si sigue manteniendo esas contradicciones. No se puede defender afuera lo que adentro no está haciendo”, comentó José Daniel Rodríguez, abogado internacional.
Tener una presencia discreta en estas conferencias también podría implicar que los problemas asociados al cambio climático que sufre Costa Rica no vayan a ser escuchados y la voz de la región sea más débil.
Camino al liderazgo climático
A lo largo de los años, Costa Rica construyó una imagen respetada a nivel internacional en materia de cambio climático. Tras proyectos pioneros de reforestación y pago por servicios ambientales, logros como una matriz energética con más de un 90% de fuentes renovables y estrategias como el Plan Nacional de Descarbonización (2018) posicionaron al país como un referente para otras naciones.

Ese reconocimiento también se reflejó en su participación en espacios de cooperación internacional. El país llegó a unirse con organizaciones como la Alianza Más Allá del Petróleo y el Gas (BOGA, por su siglas en inglés) y la Asociación Independiente de Latinoamérica y el Caribe (AILAC), en la cual tuvo un rol de liderazgo destacado.
En cuanto a negociaciones, la reputación del país le permitió asumir funciones que iban más allá de su peso político o económico. Según Pascal Girot, director de la Escuela de Geografía de la Universidad de Costa Rica (UCR), en varias ocasiones los negociadores costarricenses fueron seleccionados para intermediar procesos complejos dentro de las conferencias climáticas.
“Hemos tenido siempre un rol más grande que el peso político y económico del país a nivel internacional. Costa Rica se había ganado un lugar importante en las negociaciones como un socio confiable. A menudo nos pedían en las negociaciones jugar un poco un rol de intermediario entre grupos que no se ponían de acuerdo y tenían dificultades para llegar a acuerdos”, explicó Girot.
Ese posicionamiento alcanzó uno de sus puntos más altos en 2021, durante la Conferencia de las Partes número 26 (COP 26), celebrada en Glasgow. El presidente Carlos Alvarado Quesada encabezó la delegación nacional junto a la exministra de ambiente Andrea Meza, a quien se le encargó detectar contradicciones y oportunidades en los acuerdos durante esta convención.

Más allá del plano político, Costa Rica contaba con un equipo técnico y científico robusto para respaldar su participación internacional. Sin embargo, para expertos consultados, ese respaldo científico ha perdido peso en los últimos años.
“Nosotros teníamos un aporte singular que podíamos dar y lo hemos desaprovechado, lo hemos hecho a un lado a pesar de que en el país tenemos ese capital humano y en estos espacios se traduce en relevancia política o soluciones económicas. Eso es lo que se ha destruido en los últimos cuatro años”, mencionó Adrían Martínez, representante de la organización La Ruta del Clima.
Renuncia al protagonismo en negociaciones
Durante los últimos cuatro años, el Gobierno de Costa Rica no ha ratificado el Acuerdo de Escazú, ha impulsado iniciativas para la exploración y explotación de gas natural y el gobierno excluyó a los investigadores de la lista de acreditaciones para la Conferencia de los Océanos realizada en Niza.
Para especialistas en cambio climático, estas decisiones representan un giro significativo respecto a la trayectoria histórica del país en materia ambiental. El abogado internacional José Daniel Rodríguez considera que esta falta de coherencia termina afectando directamente el trabajo de los negociadores costarricenses en los espacios multilaterales.
“Lo que vemos es que por un lado Costa Rica se vende como un país verde, respetuoso de los derechos humanos a nivel internacional, pero a nivel interno vemos mucha falta de coherencia con esa imagen”, agregó Rodríguez.
Por otro lado, según Pascal Girot, desde el inicio de esta nueva administración hubo muchos cambios de postura de 180 grados, como el deseo de la búsqueda de gas natural.
“Este gobierno decidió salirse (de BOGA) y empujar para el otro lado; es decir, favorecer la exploración petrolera, el gas natural, etcétera. Y eran posturas que eran incompatibles con la postura de negociación de Costa Rica”, señaló Girot.
Frente a esto, el viceministro de gestión estratégica del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), Carlos Isaac Pérez, aclaró que el país no se ha salido de BOGA, sino que ya no es líder del grupo debido al cambio que se debe dar cada dos años.
Empero, en la COP 28 de 2023, no suscribió la declaración elaborada por BOGA. La economista agrícola y asesora parlamentaria Ana Paula Bonilla escribió entonces en Delfino.cr que “nuestra imagen internacional en cuanto a conservación y desarrollo ambiental está, por decir poco o ser amable, en una ‘reestructuración’”
Girot ve esta situación como el resultado del alto perfil político que tuvo el gobierno anterior de Carlos Alvarado, en el que el cambio climático era una de las prioridades de la lista y ahora el contexto actual es un regreso del péndulo.
“Decir: ‘Ah, bueno, era prioridad del Partido Acción Ciudadana (PAC) y ya no lo es’ es una actitud un poco simplista, un poco revanchista y no permite diferenciar, a mi juicio, los temas que sí le convienen al país seguir impulsando”, comentó el académico.
Por otro lado Martínez, de La Ruta del Clima, comentó que desde el inicio de esta administración la norma ha sido la desregulación de temas ambientales y climáticos. A su juicio, la reducción de la dirección del cambio climático en los primeros años de gobierno ha sido un factor determinante.
“Esto llevó a un reduccionismo, a hacer con lo que hay lo que se puede. Y eso es mucho de la lógica política de este gobierno. Ver el tema ambiental como una obstrucción para el desarrollo del país y no como parte estructural hacia lo que es el desarrollo sostenible”, añadió Martínez.
Los especialistas consultados coinciden en que la conformación de delegaciones con menor respaldo científico y académico limita la capacidad de Costa Rica para incidir en las negociaciones internacionales.
Aun así, los expertos subrayan que persisten esfuerzos individuales y colectivos por sostener la agenda climática del país. No obstante, advierten que el financiamiento y el respaldo político han sido menores, mientras que muchas promesas continúan quedándose en el papel, un problema que también se ha repetido en administraciones anteriores.
Por su lado, el viceministro Pérez declaró que cuando la presente administración inició, solamente cuatro personas eran funcionarias en la Dirección de Cambio Climático (DCC), y las demás personas eran consultores. Por ello se vio reducida al comenzar la búsqueda de funcionarios para ser negociadores.
“Nuestra perspectiva es que a mediano y largo plazo las capacidades en negociaciones climáticas dependan de liderazgos institucionales reconocidos que ya conforman una red de funcionarios y funcionarias que asuman estos liderazgos”, señaló Adriana Bonilla, segunda directora de la DCC en esta administración.
Posterior a la entrevista, el Minae indicó que Costa Rica sí ha impulsado acciones para mantener su liderazgo climático. Entre ellas, mencionaron el lanzamiento de la Estrategia Nacional de Economía Circular, capacitaciones en inglés para funcionarios públicos con apoyo del Reino Unido y la adhesión del país a la Zero Emission Vehicles Declaration.
“El liderazgo climático no es solo tener un equipo de gente para ir a hacer un show a una COP. Es preparar precisamente aquel recurso humano que es necesario para que precisamente pueda tener capacidad a la hora de la negociación en la COP de los diferentes temas”, añadió el viceministro.

Riesgo de tener una voz más silenciosa
No asumir un papel protagónico en las convenciones internacionales implica riesgos que suelen pasar desapercibidos. Entre ellos, especialistas advierten sobre el deterioro de la reputación del país frente a aliados históricos en materia climática y la posible pérdida de acceso a financiamiento internacional para atender problemas locales.
“Esta falta de coherencia o estas regresiones ambientales del gobierno de Rodrigo Chaves pueden generar que muchos aliados tradicionales para la defensa de los derechos humanos y del ambiente lo piensen dos veces antes de tomarse la palabra de Costa Rica en serio en estos temas”, aseguró José Daniel Rodríguez.
Uno de los riesgos que más preocupa a los expertos es la pérdida del rol de liderazgo que Costa Rica había consolidado en espacios como Asociación Independiente de América Latina y el Caribe (AILAC). Según señalan, ese vacío tiende a ser ocupado por otros países, lo que no solo debilita la posición costarricense, sino también la capacidad de incidencia de la región.
“Uno de los riesgos, para mí, es que debilitamos no solamente la postura de Costa Rica, sino la postura de los ocho países que conformamos AILAC. Y en ese caso son otros países que asumen un cierto liderazgo para compensar la falta de interés, porque eso es lo que creo que hubo, y entiendo que eso vino desde el más alto nivel del Estado costarricense”, indicó Girot.

Ante esta situación, la directora de la DCC señaló que Costa Rica no solamente sigue presente en AILAC, sino que una de las funcionarias es coordinadora de adaptación, lo cual incluye el tema de pérdidas y daños.
Los expertos subrayan que las negociaciones que se desarrollan en estos foros internacionales están directamente vinculadas con problemáticas que enfrenta Costa Rica, muchas de ellas distintas a las de otros países. Además, estos espacios inciden en la posibilidad de acceder a financiamiento climático para proyectos y soluciones adaptadas a la realidad nacional.
Si bien los especialistas consideran que esta situación aún es reversible, advierten que la persistencia de este patrón durante un nuevo periodo de gobierno podría dificultar seriamente la recuperación del liderazgo climático del país. Temen, además, que se diluyan esfuerzos construidos a lo largo de décadas en la lucha contra el cambio climático.
