Jorge Hernández S.. 5 julio
El actor Max Wright falleció a los 75 años, en California. Durante sus últimos años vagó por las calles de la ciudad. Fotografía: Archivo
El actor Max Wright falleció a los 75 años, en California. Durante sus últimos años vagó por las calles de la ciudad. Fotografía: Archivo

De cabeza en un basurero, buscando comida. Esa fue la última foto publicada en la prensa callejera. Perdió el control, caminó y cayó desde la cornisa de su vida, al abismo del crack y el sexo apocalíptico.

Era un padre adorable, con una esposa guapa, dos hijos primorosos, un gato y…un extraterrestre; una bola de pelos anarajanda, hambrienta y exiliada por accidente en este planeta, lejos de su amado Melmac.

Bueno, al menos esa fue la imagen que enamoró en los años 80 a las familias americanas, y le abrió la escalinata hacia las estrellas a George Edward Maxwell Whrigt, conocido como Max, pero más como Willie, Willie Tanner.

Fuera de la pantalla, la vida de Max era la del Señor Oscuro de los Sith, lejos de la idílica imagen que proyectaba en la popular serie televisiva, enfrentado a diario con un alienígena zurcefrenillos: ¡Alf!

Hace tres décadas, para los lelos televisivos, la serie enajenó a 18.8 millones de fanáticos en su segunda temporada, conectados en la noche a la pantalla para seguir las andanzas de ese boquiflojo enano y peludo, lidiando con Willie.

El Max real nació en Detroit el 2 de agosto de 1943; era muy alto –medía 1,85 cm–, pelón, delgado, frente estilo pista de aterrizaje, anteojotes de cegato y una sonrisa diáfana, que con los años degeneró en una mueca cínica.

Durante 14 años padeció de linfoma; recibió tratamiento y la enfermedad remitió, pero este año –2019– regresó con tubo y lo mató el 26 de junio. Tenía 75 años y falleció en California, según reza en su lápida.

Nada es lo que parece

“Un tonto nunca se recupera de un éxito”, decía Oscar Wilde, y aunque no se refería al pobre Max, pareciera que la sentencia le calzó de maravilla, porque el batazo televisivo de Alf lo hundió, en lugar de elevarlo.

El actor comenzó su carrera con pequeñas obras teatrales en Broadway; llamó la atención de los buscatalentos con La gran esperanza blanca, la pieza de Howardd Sackler sobre el boxeador negro Jack Johnson, El gigante de Galveston.

Con 32 años probó en la tele con In Fashion; alcanzó notoriedad como el médico nazi Josef Mengele en Había que sobrevivir.

El actor Max Wright posa en Burbank, California, en julio de 1989. Fotografía: AP
El actor Max Wright posa en Burbank, California, en julio de 1989. Fotografía: AP

Llegaron otros papeles pero fue Alf, la serie de NBC estrenada el 22 de setiembre de 1986, la que atrajo todos los focos durante cuatro temporadas y casi cien capítulos.

Si existe algún lector –en La Tierra– ignorante de quién fue esa peluza parlante, bastará contarle que era un extraterrestre, cuya nave cayó en casa de los Tanner; estos lo adoptaron y lo protegieron de unos malvados militares.

Como dato anecdótico el bicho galáctico fue interpretado por Michu Meszaros, natural de Budapest, considerado el hombre más pequeño del mundo ya que medía 84 centímetros.

Pese a la extraordinaria audiencia los productores la cancelaron; inventaron un pastiche fílmico llamado Proyecto Alf con un elenco diferente, y los fanáticos lo regurgitaron.

Como suele ocurrir, la imagen de Max quedó pegada con gomaloca a la de Willie y el mangurrián estelar, y sus contratos decayeron y solo tuvo un papel intrascendente en Friends.

La vida de Max cayó en un hueco negro y fue detenido dos veces, en el 2000 y 2003, por conducir más borracho que un sapo.

La sombra humana

Sin saber cómo, ni por qué, el artista rodó cuesta abajo. A los 18 años se casó con Linda Ybarrondo y engendró dos hijos: Ben y Daisy.

Al parecer, las depresiones derivadas de los miserables contratos lo convirtieron en un despojo humano adicto a las drogas y al licor, razón por la cual su mujer lo lanzó a la calle con todos sus chécheres.

Quien fuera un astro televisivo vivió en la miseria, disputó la comida con las ratas, hurgó en los basureros y durmió arrebujado entre cartones.

Fue ahí donde una noche los periodistas revuelcaestiércol de National Esquire lo filmaron consumiendo crack y teniendo sexo con dos indigentes homosexuales.

Se trataba de un filme porno casero, bastante explícito y –según Wright– más falso que el hombre de Piltdown. Después, uno de los supuestos protagonistas confirmó la autenticidad de la grabación y contó los detalles íntimos del encuentro.

El amante anónimo explicó: "Su vida estaba tan fuera de control que no tenía miedo de contraer el SIDA. Max ha tenido sexo sin protección conmigo y con gente sin hogar, y con todos se ha drogado. Él accedió a ser filmado con dos gays que encontramos en la calle. Eran personas sin hogar”.

El video detonó la carrera de Max, quien nunca más recuperó el rumbo existencial y desapareció de Hollywood para siempre.

Suicidio en tres actos

Primer acto. 1986. Arrancó con brutal éxito Alf y se montó en la cresta de la ola de la fama televisiva durante cuatro años consecutivos. Eso lo encasilló en el papel de idiota.

Segundo acto. 2000. La policía lo arrestó por conducir borracho. Por esos años la mujer lo echó de la casa por ser adicto al crack.

Tercer acto. 2012. La revista National Squire difundió un reportaje con fotos de Max drogado y en actos sexuales con indigentes.