Revista Dominical

Obituario 2021: Sylvia Carbonell Vicente, la potente voz que nos invitó a reflexionar

Periodista y académica española, 1954 - 24 de abril del 2021

Al empezar a escribir estas palabras, recordé el primer día en que conocí a Sylvia en la Escuela de Comunicación del UCR. Con su potente voz, sus propuestas y su vivaz presencia, conectamos desde ese instante con muchas ilusiones, académicas y profesionales, pero también conectamos como amigas y confidentes, compartiendo la vida en todas sus facetas, las hermosas y también las más tormentosas y dolorosas. Nos contamos prácticamente todo y fuimos compañeras en ese hermoso viaje, complicado, inquietante pero profundamente hermoso que es la maternidad. Tuvimos la oportunidad de compartir el crecimiento de nuestros hijos e hijas y al final de su viaje saber que seríamos abuelitas, ambas en el 2021.

Antes de darle forma final a este escrito, conversé cariñosamente con Helia Betancourt, Myriam Blanco, Ricardo Zamora, Yanet Martínez, Mario Zeledón, Gabriela Mayorga, Patricia Vega, María Fernanda Tristán y por supuesto Amanda. Recordamos cuán importante fue la vida de Sylvia para nosotras y nosotros. Así que en estas palabras hay ideas y afectos hacia ella que son un resultado colectivo.

Sylvia es hija de una Barcelona y una España sumida en la dictadura franquista. Su madre Isabel Vicente le enseñó que se tienen principios hasta la muerte, aunque eso marcó una infancia complicada porque sólo podía visitar a su mamá encarcelada. ¿Su delito? Ser defensora de los derechos humanos, sindicalista y luchadora contra la dictadura. Pero tuvo la oportunidad de crecer con una hermana abrazadora y tierna (Nuria) que le permitió ser una niña-jóven plena de ilusiones. Con esos elementos construyó su solidez, su amorosa existencia y sus principios.

Ella trabajó en la resistencia y en la lucha por las calles y ciudades desde una militancia comprometida e inteligente. Su fuerza era luchar por la democracia y en contra de la dictadura.

Estudió periodismo y trabajó en la radio. Nunca se dio el permiso de ser “neutral” ante los temas, por eso su quehacer periodístico tuvo un sello muy interesante.

Sylvia Carbonell Vicente llegó a Costa Rica, persiguiendo un amor y un sueño.

Tomados de su mano venían sus hijos David y Amanda dispuestos a empezar algo nuevo y seguramente felices, gracias a las historias positivas y llenas de ilusión que ella les contó en cada nuevo paso que emprendían.

Desde que la conocí ha sido la primera persona que considero capaz de incorporar y asimilarse a la cultura y a la vida cotidiana con gran fluidez, por lo que siempre disfruté escuchar su “diay” al inicio de cada frase intercalado con su potente acento español.

Siempre recordó con gratitud cómo el país a partir de 1995 le abrió los brazos, por lo que pudo empezar una vida profesional y académica que le permitió realizarse personalmente y al mismo tiempo ser el sustento principal de su familia. Llegó a tener hasta 5 trabajos simultáneos en los que se dio a admirar y querer.

Su trabajo académico pasó por todos los ámbitos. Se incorporó desde el primer día como profesora de radio. Allí les imprimió a los cientos de estudiantes que estuvieron con ella, en casi 30 años de trabajo, la pasión par la radiodifusión. Supo contagiar esa pasión y el reconocimiento de la importancia social del medio radiofónico. Les contó que la radio es insuperable a pesar del podcast, de internet y de las plataformas. Hoy todavía sus estudiantes, quienes ya son colegas, afirman agradecer el entusiasmo por enseñar. Les permitió disfrutar de los cursos donde tenían que caracterizar personajes para la radio, favoreció que sus grupos realizaran trabajos memorables en el curso “construcción del espacio y la temporalidad en la radio”, exploró con ellas y ellos formatos creativos con ambientación de época y puesta en escena, como por ejemplo las piezas del disco Las historias alrededor del café.

Fue pieza crucial en la formulación de un plan de estudios que incluía por primera vez en 1999 un énfasis en comunicación audiovisual.

El final del milenio lo combinó exitosamente con su trabajo profesional en las radioemisoras privadas donde pudo desafiar la tradicional forma de hacer noticias. En conjunto con Ricardo Zamora hicieron una propuesta radiofónica crítica que logró en poco tiempo un lugar de la audiencia, EcoNews, que en el 2001 tuvo tres ediciones: la matutina repasaba lo acontecido el día anterior, la meridiana ofrecía la información actual, la vespertina procuraba un balance analítico. Obtuvo el premio Marconi, otorgado por la Cámara Nacional de Radio para el “mejor programa informativo”, y la placa del premio dice: “Nuestro reconocimiento por el desarrollo e impulso exitoso, que con encomiable esfuerzo brinda a la producción y creatividad radiofónica costarricense”.

Paralelamente diseñó y creó un espacio radiofónico memorable: Café Palace (inspirado en la Soda Palace desde donde inició su transmisión en el 2000). Se transmitía los miércoles a las 4:30 de la tarde y constistía en una cobertura crítica del acontecer cultural nacional (con un enfoque comprensivo y amplio) y con un formato de “ruptura” con las convenciones radiofónicas. Este programa se ganó el premio nacional Joaquin García Monge, en el 2003.

Como docente y profesional consolidada siguió haciendo aportes significativos a la Universidad de Costa Rica. Trabajó incansablemente desde la Comisión de Trabajos Finales de Graduación, asegurando la conclusión satisfactoria de decenas de estudiantes con graduación de licenciatura y también dirigiendo el posgrado en comunicación de la que se lograron graduar en dos maestrías: una académica y otra profesional. También realizó proyectos de acción social muy significativos en los que aportó a la comunidad sorda costarricense con la serie Ser sordo es nuestro orgullo (disponible en Youtube), lo cual confirma su sentido de compromiso con la Universidad pero sobre todo su profundo humanismo.

En julio del 2018 viajó a Barcelona. Allí pudo conocer la calle que lleva el nombre de su madre en homenaje por su incansable militancia y lucha. Se llama pasaje de Isabel Vicente y dice: “Almansa 1917-Barcelona 2000 Activista vecinal y comunista”.

Venía muy emocionada y feliz de haber tenido esa oportunidad y saber que la memoria de su mamá fuera honrada de esa forma.

¡Amiga luz!

Porque tu persistente alegría iluminó cada momento vivido y compartido. Siempre hubo un buen consejo, un incentivo para seguir adelante en cualquier proyecto. Afecto y cariño para acompañar. Sobre todo nos “impulsaste” a muchas y muchos a perseguir sueños y llevar adelante ilusiones, te tomaste el trabajo de preguntar constantemente el estado de esos proyectos e ilusiones. Myriam Blanco Moneo, periodista española y gran amiga de Sylvia, recuerda que en el 98 hizo un viaje a Costa Rica con el objetivo de “buscarse la vida”, fue casualmente de visita a la UCR y escuchó en un pasillo un acento catalán que la hizo acercarse: ‘Hola, soy Myriam’, a lo que le respondió ‘hola, soy Sylvia’. Y dice Myriam: “me echó un cable!”.

Es decir, Sylvia siempre catapultó a las personas que necesitaban un motorcito para seguir adelante. Y también tuvo el tiempo, la disposición y el cariño para “apapachar” cuando las cosas no salían tan bien.

Gabriela Mayorga recuerda: “Hicimos la primera transmisión de radio por internet cuando se dieron las coberturas del conflicto en el medio oriente”.

Esos años fueron muy importantes para la vida profesional de todo este equipo liderado por Sylvia.

Versátil

Tuvo la dicha (lo aseguro por lo que sé que se divirtió) de se parte del ámbito teatral, pues fue protagonista de la obra Seis personajes en busca de autor, de Luigi Pirandello. Dirigida por Gabrio Zapelli, disfrutó ser parte del elenco y llenó de luz el escenario cuando le correspondía bailar.

¡Fuerte hasta el final!

Sylvia libró una batalla incansable contra el cáncer. No le hizo caso por más de cinco años. Sobrepuso su placer por la vida y nunca la vi ni escuché reclamar nada. Prácticamente nunca se sintió mal, viajaba al Hospital San Juan de Dios con milimétrica puntualidad para su tratamiento. Ahí reímos, gozamos y chismeamos. Prácticamente hasta las últimas tres semanas en marzo 2021 se sintió cansada y se fue apagando con dulzura, risas y recuerdos.

Su ausencia me duele hasta los huesos.

Su recuerdo me inspira por su gran capacidad de dejar un legado.

Una vida productiva y vibrante, entusiasta, analítica y plena de creatividad. Su pasión por la radio, y que en sus últimos años en las radioemisoras de la UCR supo hacer cálida, cercana, humana y sensible. Una enseñanza para más de una centena de personas académicas y profesionales. Su potente voz invitando a hacer posible que las cosas sucedieran y a soñar.

¡Gracias querida Sylvia por ser mi amiga, por todo y por tanto!

La autora es productora audiovisual y profesora en la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva de la UCR desde 1993.

Gràcies per tot i més (Gracias por todo y más)

Por Amanda Pacheco Carbonell

Mi madre tenía muchísimas cualidades pero si tuviera que escoger una me quedó con apasionada. Por pasión y amor nos trajo a este país, por pasión se entrego de lleno en su trabajo, por pasión ayudo y acompañó a todo el que pudiera sin dudarlo. Por pasión, con afecto y cariño nos sacó adelante siempre. Fue incondicional para su familia, sus amigos, compañeros de trabajo y sobre todo para nosotros.

Su energía era envidiable y su alegría más, luchadora y fuerte enfrentó todo con una sonrisa sin importar que tan duro fuera el reto. Para mi madre no había tiempo suficiente, todo lo quería hacer, por lo que aprovecho cada día de su vida. Aventurera, atrevida, viajera, alocada, encantadora y divertida son las características que mejor la describen.

A diferencia de ella no soy buena para escribir y todo texto que escribí paso por su revisión. Así que una vez más me encuentro queriendo pedirle que revise este texto, esto entre las miles de cosas que me hacen falta de ella.

Siempre estará con nosotros y continúa siendo mi modelo a seguir. No hay día que no piense en ti y con mucha tristeza te tuve que decir “Adéu mare”.