Revista Dominical

Obituario 2020: Chadwick Boseman, nuestro primer gran superhéroe negro

Actor estadounidense, 1976 - 28 de agosto 2020

Escribir sobre Chadwick Boseman no es escribir sobre cualquier actor de Hollywood. En su corta pero prodigiosa carrera nos permitió el equivalente a 100 años de ilusión y felicidad. Esta generación estará siempre marcada en positivo por la aparición de nuestro primer gran superhéroe negro.

No soy fanática de los cómics, no sé nada de nada sobre DC o Marvel, no estoy al tanto del año en que apareció el personaje por primera vez; y mucho menos sé cual superhéroe se enfrenta a cuál archienemigo. Lo que sí sé, es lo que Black Panther significó para mí y para millones de personas alrededor del mundo.

La realidad no es igual para todos. Ser una niña negra y vivir en un mundo donde el estándar de belleza es rubio, donde rara vez una se ve representada, no es cosa sencilla.

De pequeña solía buscar en los grandes escaparates de las tiendas alguna muñeca que se pareciera a mí; tuve que esperar años para encontrarla. En la tele y el cine la cosa tampoco era muy distinta. Muchos de los papeles para actores negros en Hollywood eran pandilleros o criminales, el maleante estereotipado o el “extra #125” que matan en la primera escena.

Chadwick Boseman nos hizo creer y la historia contada en la película nos permitió dignificar la cultura Africana que por tantos años ha sido vista como inferior. Nos regaló una historia de reyes y reinas, de opulencia y la posibilidad de ver una película hollywoodense de alto presupuesto con un elenco casi en su totalidad negro; y eso, aunque parezca sencillo, no es algo que se ve todos los días.

Para nosotros, en Tiquicia, probablemente Chadwick era un tipo medianamente desconocido que llegó a la pantalla así no más, para convertirse en el Rey T’Challa. Sin embargo, lo que en realidad sucedió, es que su ausencia en las carteleras nacionales no hizo justicia a su legado. Boseman tiene a su nombre un gran listado de personajes increíblemente poderosos.

Yo lo conocí en su papel como Jackie Robinson, el primer negro en jugar en las Grandes Ligas de Béisbol en Estados Unidos. Fue a Boseman a quien le tocó transmitir la ira, la impotencia ante la injusticia y también la resiliencia que marcaron la vida de Robinson cuando fue seleccionado para llevar el 42 de los Dodgers.

Se lució de nuevo cuando vistió la piel de James Brown al interpretarlo en la película Get on Up, del 2014. Un papel celebrado porque logró meterse de lleno en el personaje, hasta el punto de convertirse en él.

Es difícil hablar de alguien que uno conoce solo por sus personajes, pero a él se le notaba en paz, natural, honesto y muy “él”, aún con la capacidad de transformarse en otros; y así lo hizo en su rol de Thurgood Marshall; quien fuera el abogado y activista por los derechos civiles y que en 1967 llegó a convertirse en el primer juez afroamericano de la Corte Suprema de los Estados Unidos. Grandes personajes para un gran actor.

No puedo siquiera imaginar la carga emocional que representaban estos papeles para Boseman. Como si no fuera suficiente tener que lidiar con la realidad de ser negro en Estados Unidos, con la sutil discriminación de Hollywood de la que tanto hablan; o con el racismo no tan sutil que se vive en las calles; y como si fuera poco, mientras vivía con una enfermedad que el resto no sabíamos que existía. Fuerza, carácter y determinación es poco decir.

La razón por la que Chadwick Boseman siempre fue elegido para interpretar grandes roles, nos deja claro que la persona detrás del actor venía con ángel, venía marcado con ese aire de grandeza que se le notaba al poner un pié en el plató.

Tenía ese brillo inexplicable que lo hacía perfecto para papeles enigmáticos, ese “no sé qué”, que también tenían actores como Clark Gable o Sidney Poitier. No sé si Chadwick lo sabía o no, o si más bien era parte de lo que él era capaz de transmitirle a los demás.

La muerte de Chadwick Boseman el 28 de agosto nos tomó a todos por sorpresa. Había sido diagnosticado con cáncer de colon en etapa III en el 2016, justo cuando se estrenaba en cines en su primera aparición como el Rey T’Challa, en Captain America: Civil War.

En cuatro años, mientras luchaba en privado, lejos del escrutinio público y el bullicio de Hollywood se realizó varias cirugías, recibió quimioterapia e hizo siete películas. Si antes de su muerte, a los 43 años, ya era considerado un superhéroe, al ver cómo murió, no me queda duda alguna de que lo era.

Yo, por mi parte, nunca olvidaré la sensación de ir a ver Pantera Negra al cine de la mano de mi hija, rodeada de familia, vestidos todos de negro, rindiendo un homenaje tardío pero agradecido, a la herencia negra.

La felicidad de no ver a África empobrecida y con hambre. La belleza del vestuario, los colores, la negritud en su máxima expresión. Y es que las películas no siempre son solo eso; y los actores, al igual que los artistas y atletas, no son solo actores, artistas y atletas, sino que llevan consigo una gran responsabilidad y el poder de la motivación.

Gracias Chadwick por darnos a los niños negros de todas las edades y de comunidades de todo el mundo, un héroe como nosotros, tanto frente la pantalla como detrás de ella.

Wakanda Forever.

La autora es cantante, productora, locutora y conductora.

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