Laura de León (laudeleonc@gmail.com). 9 diciembre, 2019

Artista, cantante, compositor, productor, cantautor e intérprete. Estaba predestinado a ser un mito, y antes de morir, Camilo Sesto eligió la soledad. Esto cambió el pasado 8 de setiembre, cuando sus fanáticos y no tan fanáticos aguantaron largas filas para despedirlo en la Capilla Ardiente y lo lloraron en las redes sociales.

Camilo sabía de emociones. Las transmitió todas con intensidad y las disfrazó de metáforas. Le puso palabras a nuestros sentimientos. Nos enseñó a experimentar todo tipo de romances: dulces, obsesivos, perennes o efímeros. Aprendimos de celos, dolor, desesperación, sufrimiento, abandono, rechazo, culpa y suplicar con misericordia insistentemente. Nos mostró que es posible querer y odiar con la misma fuerza, pero sobre todo, Camilo conocía de seducción, de maldiciones y de morir de amor. Sus canciones nos humanizaron más.

Ilustración: William Sánchez
Ilustración: William Sánchez

Llevó la balada romántica al extremo creando el género de la canción melodramática. Sus canciones eran mayormente letras atormentadas, desesperadas, viscerales y desgarradoras. También supo cómo personificar la manipulación y sus composiciones nos enseñaron lo que era tener una relación tóxica, antes que Walter Riso lucrara con el término.

Siempre afinado, con un registro de voz incomparable, su mirada de ángel y un talento privilegiado, nació libre, tierno y salvaje entre el valor y el miedo. Fue pionero en vivir sin importar el qué dirán; preso entre las redes de un poema y preso del ojo inquisidor de quiénes lo juzgaron durante toda su vida, aunque lo apodaran el “Frank Sinatra español”.

Bautizado como Camilo Blanes, escogió su nombre artístico por ser el sexto miembro de su familia. Después, cambió Camilo Sexto a Camilo Sesto para que no lo confundieran con el Papa de esa época, Pablo VI. En 1975 se convirtió en el primer Jesucristo Superstar de habla hispana en una obra que él mismo produjo, financió, y que estuvo a punto de fracasar, víctima de la censura. Apostó todo su patrimonio y la obra fue un éxito, alabada por el compositor de la música original, Andrew Lloyd Webber .

Con más de 40 producciones discográficas, más de 600 composiciones y más de 260 millones de discos vendidos, tuvo el récord mundial de más números uno de la historia con 52 canciones en el primer lugar, más que Madonna. En 1980, fue el primer artista al que le entregaron la Gaviota de Plata a petición del público en Viña del Mar. Por Camilo, se inventó la Gaviota de Plata.

Trató su cuestionada orientación sexual como un misterio y jugaba con la ambigüedad sin pudor. Se convirtió en padre de un pequeño clon, producto de una breve relación con una fan mexicana, aunque años después, los graffitis de las calles metropolitanas rezaran “Camilo Sesto le canta a la homosexualidad”.

Tuvo hasta un statement político y nos engañó a todos. Compuso Melina, como un homenaje a la actriz y activista política griega Melina Merkoúri, un éxito musical que escondía una clara denuncia a la dictadura, pero que la gente confundió con una canción de amor. Declaró que su cantante favorita siempre fue y sería Rocío Dúrcal, y empujó la carrera de Miguel Bosé cuando era un crío. También grabó un video musical en la NASA.

El primer vinilo del que tengo memoria es Más y más de Camilo Sesto. Sonaba frecuentemente en el tocadiscos de mi casa hasta que se rayó. Nadie en mi familia asumió la responsabilidad. Fue su álbum número 13. Antes, ya había sido reconocido como el primer cantante español en la historia que lograba un disco de platino, aunque después protagonizara tres películas que nadie recuerda. Su pueblo natal Alcoy le otorgó la medalla de oro y además inauguró una avenida con su nombre.

Hoy está de más que traten de destapar la vida que tanto guardó con reserva, o que hablen de sus múltiples y malogradas cirugías plásticas. En sus últimos años, fue asaltado en su propia casa-refugio y su disco Camilo Sinfónico pasó sin pena ni gloria, aun cuando el revival nostálgico convertido en música plancha estaba en apogeo y la investidura de la realeza musical era suya.

¡Perdónanos Camilo! Perdónanos porque en tus últimos años, te dejamos morir sin tus aplausos, y a cambio nos heredaste tu música. Que la vida nos permita reivindicarnos ¡Que no nos falte tu música, jamás!

La autora es Reina de la Plancha desde el 2010.