Revista Dominical

#niunamenos: La revolución será feminista

El grafiti como una extremidad. Como el grito que muchos tratan de aplacar. Como ruptura de la ley y el orden. El grafiti como un acto de protesta que no sangra. Pero duele. El grafiti como la última instancia para que nos dejen de matar.

El martes 22 de marzo, Amón Solar, un espacio cultural en San José dedicado a todas las expresiones artísticas , le cedió su fachada a manos anónimas para que estas escribieran lo que viniera del alma, mente y corazón.

Ubicado en calle 3, avenida 11, al frente del bar VIPS -un cantina/hot donde mujeres bailan detrás de una pared de plástico –como atrapadas en un elevador– Amón Solar es reconocido por ofrecer noches gratuitas de jazz, conciertos nacionales y internacionales, espectáculos de danza, teatro, circo.

Todo arte es bienvenido.

El evento se llamó “Alzá tu voz”, y en él participaron las comunidades Chicas al Frente, Peras del Olmo, Ni una Menos Costa Rica, Furia Rosa, Acceder, Mujeres en Acción, Proyecto Lyra, y Amón Solar. El grafiti fue el medio de expresión; y la intención en colectivo:

“Alzar la voz contra el reciente aumento en la violencia de género, las amenazas por cerrar el Instituto Nacional de la Mujer (INAMU) –del excandidato a la presidencia Fabricio Alvarado– la indiferencia ante la falta de igualdad y la invisibilización ante una sonoridad que busca un cambio”.

Ese martes las paredes comenzaron a llenarse de a poco. De cerca y en colores se leían los reproches por libertades y derechos individuales –y de reproducción– que aún no son concedidos legalmente en Costa Rica para la mujer.

El 1° de abril la pared volvió a su estado inicial: blanca y limpia.

“No soy tu sierva” fue uno de los lemas favoritos que decoró la entrada de la antigua casa. Este en alusión a los discursos “misóginos” –según las protestantes– del excandidato Alvarado, con su partido evangélico Restauración Nacional.

Pero la idea de abrir el espacio para el “vandalismo” no se dio solo porque sí.

Se gestó en un contexto en el que, para las activistas, ni la prensa, ni las fuerzas públicas y religiosas del país pudieron entender por qué el patrimonio jamás puede estar por encima del sufrimiento de cientos de mujeres.

El 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, se realizó en San José –y en más de 170 países– la marcha convocada por organizaciones feministas que exige un alto a la violencia contra la mujer.

Durante la manifestación, hubo quienes dejaron grafitis en paredes de iglesias, instituciones públicas, y paredes del Museo Nacional, lo que ocasionó el consabido escándalo en vista de que se trataba de acciones ilegales cuando se dirigieron a edificaciones que eran patrimonio nacional.

Entonces, en busca de ofrecer una forma adecuada para comunicarse, Amón Solar dejó que sus paredes se convirtieran en muros de expresión donde las mujeres se sintieron sanas y salvas. Y libres de grafitear.

En menos de una década, 318 mujeres murieron de forma violenta en manos de hombres, esto de acuerdo con un estudio del equipo de Data de La Nación.

Solo en lo que va de año, siete han muerto así. Para representarlas, moldes en blanco y negros de sus rostros empapelaron uno de los muros más grandes. “Por las que ya no están”, decían los grafitis.

Paula Vargas murió el 5 de febrero. Vivía en Barva de Heredia. Tenía 19 años, y un hijo de 4. Fue asesinada por su exnovio, quien luego se suicidó. Cuando las autoridades encontraron a Vargas notaron que tenía un disparo en el pecho y otro en los glúteos. Ella y su expareja tenían un mes de no verse.

Tanto este como los casos que se reseñan a continuación, obedecen a pesquicias policiales y de la prensa. Todos están encausados en estrados judiciales en este momento.

El 3 de marzo la nicaragüense Maritza Vargas supuestamente fue asesinada por su “compañero sentimental”, quien luego la lanzó al río Platanar en San Carlos. Cuando encontraron el cuerpo, Leiva tenía 25 años, heridas punzocortantes en el cuello, el tórax y el abdomen, y un embarazo de seis meses.

Tres días después, Mariana Leiva murió, según la policía, degollada por su esposo. Leiva tenía un 40% de su dorso quemado.

Pasaron cuatro días nada más, y el 10 de marzo, en Golfito de Puntarenas, Rita de los Ángeles Arias fue asesinada a golpes con un tupo metálico. El acusado es su expareja.

Tres días después, un hombre de apellido Gómez, de acuerdo con el OIJ, degolló a Karen Vanessa Jiménez Arguedas en casa de la víctima, quien tenía 27 años.

El 17 de marzo, Grettel Tatiana Téllez Ortiz fue asesinada de múltiples disparos frente a su hija de casi dos años. Ortiz tenía 18 y estaba embarazada de su segundo hijo. Estudiaba en el Colegio Nocturno de Las Gravilias, en Desamparados, y trabajaba en un bar de La Unión. El cuerpo lo encontró la hermana de Grettel, cuando llegó del colegio.

Un día después, Kimberly Jazmín Barrantes recibió un impacto de bala en la cabeza y falleció en el sitio. Barrantes tenía 20 años, y dos niñas de 1 y 2 años, hijas del asesino el cual entró por la fuerza a la casa de Kimberly.

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Priscilla Gómez

Priscilla Gómez

Periodista de la Revista Dominical de La Nación. Estudiante de Periodismo en la Universidad San Judas Tadeo. Se unió a Grupo Nación en el 2015.

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