Revista Dominical

Los herederos de Parmenio Medina

En el 2001, las balas silenciaron al abuelo. Sus nietos, Fabián y Carolina, no solo llevan el apellido Medina, sino la vocación de comunicadores. Tras años de asimilar la ausencia y redescubir la obra del legendario periodista, estos hermanos se alistan para estrenar un proyecto que arrojará nueva luz sobre el legado de su querido ‘papito’

Papito. Así llamaban sus nietos a Parmenio Medina. Para ellos no se trataba tanto de uno de los comunicadores más emblemáticos de Costa Rica, sino del abuelo presente y que le tenía un apodo a cada uno de ellos.

De los viajes, Parmenio siempre volvía con un regalo para sus queridos niños. La última vez fue a Cuba, en el 2001, y a su regreso le prometió a su nieta Carolina, en aquel momento de nueve años, que la semana siguiente le entregaría los presentes que le había traído.

Para poder conversar con el abuelo esa vez, ella llegó a la casa del comunicador por una entrada distinta, pues los policías resguardaban el hogar luego de que el periodista recibiera amenazas. Aún con el peligro que ya rodeaba a Parmenio, Rodolfo Medina, el único hijo varón del director de La Patada, tenía que ir a ver a su padre y la niña no quiso perderse el encuentro.

La entrega de los regalos prometidos, al menos de manos de Papito, nunca se dio. Quienes le dieron los obsequios a la niña fueron sus tías, pues su abuelito fue asesinado a balazos el 7 de julio de aquel año. Carolina Medina Umaña era pequeña cuando ocurrió la tragedia, su hermano Fabián, aún más: tenía apenas siete años. Aún así, ambos lo recuerdan con nitidez y hoy, siendo adultos y comunicadores, avanzan en un proyecto que le recordará (o mostrará por primera vez) a Costa Rica quién fue Parmenio Medina.

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El pasado 7 de julio, cuando se cumplieron 21 años del asesinato de Parmenio Medina, sus familiares vivieron el día de una manera distinta. No se recordó demasiado la atrocidad que sufrió el legendario periodista, sino que más bien hubo alegría al anunciar que dos de sus nietos lanzarán un podcast en su honor. Los encargados serán Carolina y Fabián, quienes también son comunicadores.

De Parmenio hay mucho más para contar. Su historia va mucho más allá que su asesinato, ocurrido luego de que él ventilara en su programa “anomalías en el manejo de la desaparecida Radio María”.

Con el podcast, sus descendientes desean contarle al país la vida de Parmenio Medina como periodista, pero también resaltar al amigo y familiar, al dueño de la portentosa voz que inicialmente resonaba por las calles de su natal Colombia, donde de joven vendía corbatas y explicaba cómo ponérselas.El programa se estrenará el 9 de agosto en todas las plataformas digitales (como Youtube y Spotify) y que cuenta con el apoyo de la Universidad Latina, pues los nietos querían grabar con calidad, tal y como lo hubiera hecho su abuelo.

La idea es que quienes recuerdan a Medina por el infame crimen del que fue víctima, también puedan conocer más de quién fue y de su legado. Además, presentárselo a las nuevas generaciones que no saben mucho sobre el hombre de radio. Por esto, el proceso para Carolina y Fabián, junto a sus familiares, ha sido un remolino de emociones, uno en el que se han inspirado, reído y llorado.

Carolina y Fabián son hijos de Rodolfo Medina, el único hijo varón de Parmenio, y quien legó el apellido a su descendencia. Una curiosidad es que tres de los cuatro nietos que llevan el Medina como primer apellido eligieron el camino de la comunicación, uno que en su momento generó incertidumbre por lo que implica el parentesco con el fallecido periodista, entre otros detalles que más adelante se narrarán.

Leonardo, Carolina y Fabián Medina son comunicadores. El primero, y quien no está ligado al podcast, trabaja con un equipo de fútbol; la segunda es ficha de canal 13, presentó la revista Café Nacional y actualmente fue ascendida a la jefatura de producción de Sinart. El menor del grupo es productor audiovisual e ingeniero de sonido.

“Hace tiempo que nosotros tenemos alguna intención de hacer esto. En mi casa somos tres comunicadores. Nunca nos habíamos animado por el tema de sentir que aún no estábamos preparados, no solo emocional, sino profesionalmente. Saber que nos enfrentamos al reto bonito pero importante: hablamos de un hombre que hizo grandes cosas por la comunicación de este país. Esperábamos el momento de madurez personal y profesional.

“Entonces surge la idea de contar más sobre Parmenio Medina que no sea solo lo que recordamos los 7 de julio que fue asesinado, sino otras perspectivas positivas de él”, explicó Carolina.

Fabián resalta que mucho del legado de su abuelo no está escrito en libros, sino en la memoria de las personas y eso se podrá comunicar gracias a los invitados que participaran en el programa. Él incluso pone a disposición su contacto para que quienes lo conocieron, se tomaron fotos con él, escuchaban su programa o conservan alguna anécdota se manifiesten y lo cuenten.

“La idea es que esos recuerdos se mantengan vivos, por ejemplo los que tiene para contar su mejor amigo: el doctor Fernando Peralta. La intención es tener su legado no escrito, sino en audio, como en la radio. Tipo lo que él haría. Queremos inmortalizar la memoria que vive en todos los que conocemos. Así quienes lo conocieron y las nuevas generaciones podrán acceder a una biblioteca de historias de él”, agregó el joven.

Si bien Leonardo Medina no está vinculado directamente con este proyecto, los hermanos reciben consejos y apoyo de su parte. Él por tema de horarios y de disponibilidad no pudo intregrarse al proyecto.

El cuarto hermano es José Rodolfo Medina, quien no heredó la pasión por la comunicación pero sí el talento para las ventas de Parmenio, quien lo hizo primero con las corbatas y luego con los anuncios en su programa: llegó a tener hasta 20 pautas en La Patada.

“Quisiéramos que este sea un proyecto que no se acabe, que pueda ir evolucionando. Hemos estado planteando la posibilidad de cuándo proyecto lo amerite, poder abordar temas de realidad nacional y pensando en cómo lo haría Parmenio. Retomar temas que él abordó en ‘La Patada’ y que todavía son un problema en el presente”

—  Fabián Medina

Carolina y Fabián perdieron a su abuelo siendo muy pequeños, mas los recuerdos se mantienen.

“Me acuerdo mucho de las fiestas. Un día que por alguna razón, no sabíamos, ni sabemos qué era, se encerraron los adultos y a todos los niños nos dejaron en el patio. Ese día hacía un frío increíble. Me acuerdo de ese día porque mi abuelo fumaba y con las chingas de los cigarros que estaban encendidas, unos primos se pusieron a jugar de que fumaban.

“Recuerdo otra vez, poco antes de la muerte de él, que tuvimos que bajarnos por una parte de la casa y que no nos vieran. Había que meterse escondido por si él estaba siendo vigilado. Alguna vez hice eso”, recordó Fabián, a quien Parmenio apodó Ronaldo por su corte de cabello similar al del jugador brasileño.

Carolina atesora cada instante que recuerda al lado de su abuelo. En aquel tiempo su Papito estaba separado de su abuelita, Marta Castrillón, pero resaltan que entre ambos siempre hubo una excelente relación.

Parmenio y Marta tuvieron cinco hijos: Patricia, Rodolfo, Alicia, Diana y Marta Medina Castrillón; 14 nietos; 12 bisnietos y una tataranieta. La familia continúa creciendo. Hoy el periodista tendría 83 años.

“Él era un abuelo muy atento”, rememoró Carolina.

Fabián agregó: “No lo recuerdo como un abuelo pega, pero era muy atento. Se preocupaba mucho por uno”.

Carolina continúa: “Es un recuerdo de cada quien. No nos dio tiempo de absorber mucho de él, pero era amoroso y presente en la vida de cada uno de sus nietos, de sus hijos. Fue un hombre que transmitía la sabiduría que tenía, sabía manejar cada situación con tacto y acercarse a las personas”.

Los hermanos Medina y su familia vivían como a cuatro kilómetros de la casa de Parmenio, quien residía cerca de la ruta 32 en una casa que su nuera, Ana Lucía Umaña (la mamá de Fabián y Carolina), siempre quiso por lo bonita que era.

“Mi mamá añoraba esa casa desde antes, era un chalet precioso, siempre pasábamos por ahí. Un día él llamó y dijo que había comprado esa casa y fue un sueño hecho realidad. Él la compró y tuvimos la oportunidad de poder ir, de ayudarle a decorar y a desempacar.

“No me olvida, junto a mi prima, Laura Mora, la cantidad de casetes y discos de música y grabaciones que él conservaba. Había un cuarto exclusivo para eso. Que comprara esa casa fue un un regalo para toda la familia. Todos la pudimos disfrutar ahí con él. Vivimos las fiestas del día del padre, de Navidad. Ahí fue donde esperamos en el patio el día que todos los adultos se encerraron a conversar. Quién sabe qué discutían”, añadió Carolina, apodada por Parmenio como Coralina.

Aquel día fatal, doña Marta llamó a dar la noticia. Fabián contestó, sin embargo, su abuela solo le pidió que le comunicara con su papá. Poco después el padre salió apresurado de la casa.

“Él salió corriendo. Le dijo a mami, y ella a nosotros, que mi abuelo había sido atacado”, recordó Fabián.

Carolina añade: “Esa es una cosa que valoramos mucho (que siempre les hablaron con claridad). De primer impacto, de momento, mi papá tomó el carro y corrió a buscar a su papá. Había menos tecnología, menos comunicación. No teníamos idea de todo lo que pasaba.

“Mi papá se va, nos damos cuenta que hirieron a mi abuelo y teníamos que esperar a que apareciera información en las noticias, ver todo a través de las noticias. Recuerdo que llegaron primos a la casa para que nos cuidaran, estábamos pequeños. Seguimos viendo lo que comunicaban, los papás de todos estaban atendiendo la situación, buscando resolver. Fue mucha tensión por muchas horas. El ataque sucedió ese sábado a las 4 de la tarde”.

Después de ese día nada fue igual. Además de perder a su abuelo de modo abrupto y violento, los nietos vieron impactadas las dinámicas de sus vidas.

“Cuando uno va creciendo va entendiendo cosas. Por ahí ya sale la rabia. Al principio no la tenía, pero cuando entendí todo me indigné mucho más. De ahí viene la espina de poder contar algo positivo, no solo lo malo, sino lo que queremos recordar”, dijo Fabián.

Carolina señala que tras el asesinato, vinieron tiempos muy complicados y hasta con tintes de aventura para aquellas mentalidades infantiles.

“Crecer sin él los primeros años fue muy convulso. La dinámica familiar cambió demasiado. En el caso de nosotros, los Medina Umaña, mi papá se inclinó a la investigación y mi mamá lo apoyaba muchísimo. Nosotros como hijos a veces estábamos solos, los vecinos nos dejaban cosas en la casa”, confió Carolina. Ese periodo fue de casi un año en el que su papá incluso perdió su trabajo.

“Estaba concentrado en quién había matado a su papá y eso trae como consecuencia lo que le comento. La pasamos difícil porque él no estaba. Si él hubiera estado, la dinámica hubiera continuado”.

Aparte de la entrega de sus padres en el caso, el temor incrementó: hubo una ocasión en la que le dispararon a su papá cuando iba en el carro junto a su esposa. Afortunadamente la bala no entró. Ese suceso provocó que la vida se alterara aún más: ahora eran ellos los que vivían con vigilancia.

“A partir de ahí inició otro tipo de aventura, al menos así se veía desde los ojos de los niños, pues era irreal saber que teníamos policías fuera de casa, que mi papá andaba con policía en el carro: nosotros íbamos con un policía a la escuela. Fue complejo y curioso”, dijo Carolina.

Todo lo que acontecía mantenía vivo el recuerdo de Parmenio, de Papito. Así lo relata Fabián, quien dice que en todas partes se hablaba bien de él y entendía que lo que pasaba alrededor era por su abuelo.

“Por mucho tiempo fue el centro de atención. A la fecha se recuerda mucho”, afirmó el muchacho.

Y es que, recuerda Carolina, el juicio en busca de justicia para Parmenio Medina, “ha sido el más largo de la historia de Costa Rica”. Fue hasta el 2007 cuando ellos sienten que ya se vivió con mediana calma en su casa.

“Pasaron varios años para saber quién lo hizo y todos los detalles, definitivamente fue un periodo difícil: admiro a mis papás y a mis tías por estar en ese juicio sobre el primer acto de sicariato. Que haya sido nuestro abuelo, papá, esposo y hermano, no fue fácil. Eso merece que volvamos a ver a ese Parmenio que no solo fue la persona asesinada”, agregó Carolina.

Hoy, 21 años después del crimen, los nietos tienen muchos sentimientos, pero no de odio ni venganza contra los culpables, sino más bien son de dolor, indignación y nostalgia. Incluso de perdón.

Para Fabián es indignante dimensionar que “la injusticia ocurriera en Costa Rica, su país”.

“No siento rabia contra quienes lo hicieron, pude perdonarlos. Solamente que esto es algo que indigna”.

Carolina tampoco experimentó la rabia. Su sentir está más cargado de dolor, de esa nostalgia de preguntarse qué estaría ofreciendo su abuelo.

“Es ese dolor de que no nos pudo ver a los nietos realizados en diferentes ámbitos y que le hubiera encantado. Es un dolor porque los bisnietos y y tataranietos no pudieron conocerlo. Él nos grababa y eran voces que salían en La Patada. Eran muchas las voces que salían. Sé que él seguro estaría replicándolo porque venían nuevas generaciones. Mi abuelo no disfrutó todo lo que le faltaba disfrutar. Es diferente cuando alguien muere por enfermedad, a él lo mataron. Ahí cambia el modelo. Era un hombre que tenía mucho más por ofrecer”, musitó la periodista.

Parmenio Medina marcó el periodismo y la forma de ejercerlo en Costa Rica, esto aún cuando él no obtuvo un título universitario. Fue empírico, sin embargo, su trabajo fue apasionado e inyectado por la vocación, que incluso alcanzó a sus nietos sin que ellos lo planearan.

“Tenemos un libro de su hermano, de Gonzalo Medina y quien sí fue periodista. Él narra que mi abuelo vendía de todo, incluso estampillas. Vendiendo en las calles fue que alguien descubrió el talento de su voz y así se metió en este mundo.

“Fue galardonado como periodista, pero nunca estudió para serlo. Que un periodista no estudiado haya logrado tener esa visión de comunicación, esa evolución que dio la comunicación en este país, creo que es increíble. Fue un pionero en periodismo de investigación, el más conocido de toda la historia, nos deja un legado de trabajo, responsabilidad y puntualidad al máximo. Se nota la forma en que sus pupilos hacen la cosas, hay una generación de comunicadores marcados por él. Su legado es muy grande. Es el legado de un mártir que murió por contar la verdad. No tuvo miedo a morir”, destacó Fabián.

A pesar de toda la admiración sentida por su abuelo, no fue eso lo que hizo a tres de los nietos de Parmedio Medina inclinarse por la comunicación, fue más bien un llamado sanguíneo. Aún así, en sus diferentes ámbitos de ejercicio mantuvieron en un bajo perfil el vínculo con su célebre abuelo. ¿Por qué?

“Luego de que mi hermano decide estudiar periodismo, sigo yo y más tarde Fabián en la parte audiovisual. Uno tiene la conciencia de que no quisiera ser comparado o que la gente interprete que uno quiere ser como Parmenio Medina, eso lo teníamos muy claro. El periodismo de denuncia nació con él y considero que murió con él. El nivel de denuncia que lograba a través de su programa no lo ha vuelto a lograr un comunicador en este país”, dijo Carolina.

Ella confía que esa discreción de parte de ellos se debió a que no querían que las personas esperaran que hicieran un trabajo igual al que hacía el abuelo.

“Quisimos ir trabajando cautelosamente, sigilosamente, haciendo nuestro propio camino”, reveló.

Acerca de cómo la profesión les alcanzó, ella tiene una respuesta muy clara: “únicamente puedo decir que esto se lleva en la sangre. En mi caso me nace la necesidad porque siempre pensé que quería hacer algo por la gente. Pensé en Derecho, pero no quería estar en un escritorio. Mi camino es el periodismo, para estar con la gente y apoyarla. Esto viene en la sangre. No sé si hay análisis que se pueda hacer y que diga que ahí está la gota de comunicación que necesitaba”, comentó la nieta, quien suma 10 años de trabajar en Sinart, donde empezó como practicante.

Carolina: Eso también era parte, probablemente, de lo que teníamos que madurar; había que encontrar y saber cuál era el momento.

“Si lo hubiéramos hecho hace 10 años quizá hubiéramos tenido un sentimiento de temor, pero justamente creo que eso ya pasó. Así queremos comunicarlo. Nosotros como familia vivimos el duelo y ahora lo recordamos, pero de otra forma. No buscamos enmarcar la figura solo como el periodista que fue asesinado. Ya no hay miedo. Quienes fueron responsables lo pagaron, a mi criterio a medias. Pero ya ese es un capítulo cerrado. Nos tocaba abrir algo nuevo, algo diferente, aprovechar su figura, lo que nos deja como legado y recordar lo bueno que él hizo”.

Usted puede comunicarse al 8310-7671, con Fabián Medina. El podcast se estrena el 9 de agosto y estará en todas las plataformas digitales bajo el título ¿Qué pasó con Parmenio?

La primera temporada del podcast ‘¿Qué pasó con Parmenio?’ contará con invitados como Fernando López Fallas ‘Caifás’; Norval Calvo, Mino Padilla, Rodolfo Méndez, Manuel Monestel, Pato Barraza, Gustavo Rojas, Marcela Ugalde, y amigos del comunicador como Melvin Vega, dueño de Bar Vegas, en cuyo segundo piso se grababa ‘La Patada’.

Fernanda Matarrita Chaves

Fernanda Matarrita Chaves

Periodista y Licenciada en Comunicación de Mercadeo de la Universidad Latina de Costa Rica. “Redactora del año” de La Nación en el 2021. Ganó el premio nacional al mejor contenido divulgado sobre Niñez y Adolescencia 2021, otorgado por el Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia y organizado por UNICEF, el PANI y Punto y Aparte

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