Revista Dominical

La bicicleta, moda en Costa Rica en tiempos de covid-19

Si la pandemia se hubiera adelantado o Carlos Vives atrasado por cuatro años el lanzamiento de su canción con Shakira, el disco no solo habría sido un pegue sino que el tema sería el más apropiado para acompañar con música la época actual, con la bicicleta como protagonista, y que se volvió moda con la llegada de la enfermedad.

La bici, en efecto, junto con mascarillas, caretas, alcohol en gel y jabón líquido lavamanos, es uno de los objetos que mayor presencia ha adquirido en estos particulares tiempos de covid-19.

Basta con darse una vueltita cualquier fin de semana por algún lugar alejado de la ciudad para ver la cantidad de ciclistas que, sobre todo, suben y bajan de las partes más altas del país.

Para algunos salir a cletear no es más que hacer lo de siempre, pero para muchos volver a tomar la bicicleta en serio solo se da desde hace algunos meses o semanas atrás. Y no es porque no les gustara, es que posiblemente nunca se vieron en la necesidad de hacerlo o nunca se plantearon la posibilidad de disfrutarla.

Karol Valverde Bonilla, por ejemplo, es amante de los deportes. Ha practicado atletismo y natación pero desde hace unos cuatro años el ciclismo recreativo es su deporte favorito y siente que este año ha invertido más tiempo en practicarlo. Tiene claro que la bici le da la posibilidad de desplazarse más distancias, tener mayor contacto con la naturaleza y conocer más lugares, al mismo tiempo que ejercita su cuerpo.

“Andar en bicicleta me permite liberar estrés después del trabajo de la semana. Salgo con personas muy allegadas para mantenerme en la burbuja social y buscamos rutas donde no nos topemos con mucha gente”, señaló.

Para Víctor Manuel Robles, quien desde hace 42 años se dedica a reparar bicicletas, cada vez es más visible la presencia de estos vehículos en las calles y carreteras del país. “Yo ahora tengo más trabajo de lunes a sábado, pero los domingos son exclusivos para salir a andar en bici y sí he notado muchas más personas en bicicleta, desde niños hasta personas mayores de edad, y muchas mujeres”.

Para Robles en los últimos meses lo que se da es como una fiebre por salir a pedalear. Tal vez ello también sea consecuencia de la restricción vehicular sanitaria, pues muchos encontraron en el caballito de acero la compañía perfecta para salir de casa, hacer ejercicio, ir de un lugar a otro y dar rienda suelta a su espíritu aventurero.

Es así como muchos, “a su manera, descomplicados, en una bici que los lleva a todos lados” salen a trabajar, pasear, hacer deporte... disfrutar.

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