Priscilla Gómez. 27 octubre, 2017

El 20 de noviembre de 1945, se llevaron a cabo los Juicios de Núremberg en contra de 24 de los principales dirigentes supervivientes del gobierno nazi capturados y de varias de sus principales organizaciones.

Todo esto para que, 72 años después, alguien siga negando la existencia de los crímenes que se cometieron.

Ursula Haverbeck tiene 88 años, y el miércoles 18 fue condenada a seis meses de prisión por negar el Holocausto y la existencia de las cámaras de gas en el campo de exterminio nazi de Auschwitz.

Resulta que negar el Holocausto es un delito en Alemania y lleva una pena de entre tres meses y cinco años de prisión.

El juicio sucedió en un banquillo del tribunal de primera instancia del distrito berlinés de Tiergarten, donde fue condenada por incitación al odio racial.

Todo comenzó en enero de 2016, cuando la anciana intervino un acto organizado en un local en Berlín.

Allí afirmó varias veces que el Holocausto no había existido. Leía hojas que cargaba en su mano. Aseguró que no había “nada de verdad” en las cámaras de gas de Auschwitz, donde “no fueron asesinados ni millones ni cientos de miles”.

Ese momento, en la ciudad se estaba juzgado a un antiguo guardia de Auschwitz, Reinhold Hanning, de 94 años, por complicidad en 170.000 casos de asesinato, y el proceso motivó a la octogenaria.

El veredicto de esta semana se anunció después de que Ursula apelara contra la sentencia de dos años y medio de cárcel, dictada por un tribunal de primera instancia en noviembre de 2016.

Fue durante ese juicio que la anciana aseguró a un atento juzgado “la mentira de Auschwitz”, diciendo que el campo de concentración no fue un lugar de exterminio, sino meramente un campo de trabajo.

Haverbeck dice que sus documentos “ indican muy claramente, con todo detalle, que el campo de Auschwitz no era un campo de exterminio, sino más bien un campo de trabajo para la industria de defensa”.

Pero además agregó que los responsables de su operación estaban bajo las órdenes de mantener la salud de los prisioneros en la medida de sus posibilidades para fines de producción, lo cual era esencial para el continuo esfuerzo de la guerra.

“Esa es la información que siempre han mantenido quienes trabajaron allí y han sido acusados de crímenes de guerra”, dijo.

La abuela

Ursula Haverbeck nació en 1928. Estudió pedagogía, filosofía y lingüística en Escocia por varios años.

Frau Haverbeck es una dama muy sabia, lúcida y articulada, que goza de buena salud física y mental.

Su esposo fue Werner Georg Haverbeck, miembro de la Reichsleitung, un puesto asignado personalmente por el mismo Adolf Hitler.

AUSCHWITZ - Jewish women and children are pictured getting off the train upon their arrival at Auschwitz extermination camp(AFP)
AUSCHWITZ - Jewish women and children are pictured getting off the train upon their arrival at Auschwitz extermination camp(AFP)

Junto a su marido fundó un centro de educación de extrema derecha llamado Colegium Humanum que fue clausurado en 2008 por repartir propaganda nazi.

A partir de eso, buscó otro medio que le permitiera expresar su opinión. Así que comenzó a escribir en una revista de extrema derecha llamada La Voz del Reich .

Allí aprovechó para negar la existencia de la Shoa, conocida como la persecución y aniquilación sistemática de los judíos europeos por parte del Estado alemán nacionalsocialista y sus colaboradores.

Pero además, ha sido invitada a programas de televisión donde aseguró que “el Holocausto es la mentira más grande y más sostenible de la historia”.

A pesar de que esta vez la abuela acaparó la prensa, esta sentencia no es su primer encuentro con la ley.

En 2009 fue condenada a pagar una multa de 2.700 euros por haber amenazado al Consejo Central de Judíos de Alemania.

En 2015, fue condenada a 10 meses de prisión por haber declarado que el Holocausto era “la mayor mentira de la historia”.

Sin embargo, debido a los procesos de apelación que ha interpuesto y a su consecuente alargamiento judicial, no ha sido ingresada aún a prisión alguna.

El negacionismo

Por el momento, Ursula no ha mostrado ningún arrepentimiento por lo que ha dicho. Todo lo contrario, parece estar orgullosa ante lo declarado en el pasado.

Además, propuso el desafío para que alguien pruebe que Auschwitz fue un campo de exterminio.

A todo esto, el magistrado del juicio ha hablado, y sostiene que “no tiene sentido mantener un debate con alguien que no puede aceptar los hechos”.

“Tampoco tengo que dar pruebas de que el mundo es redondo”, añadió. Pero si se mostró afligido de que la anciana utilice sus últimos días en cosechar el odio.

“Es una causa perdida”, sentenció.

Parece que el magistrado ya aprendió a lidiar con estas personas, como la abuela, que se hacen llamar partidarios de la corriente “evisionismo”. La cual está fundamentada en revisar.

Esto comenzó poco después de 1945, como un movimiento de propaganda activo en los Estados Unidos, Canadá y Europa Occidental.

Su objetivo más importante consiste en refutar la existencia de la masacre de cerca de seis millones de judíos en Europa por el régimen nazi.

Cada año en Alemania, aproximadamente dos mil ciudadanos son acusados – según el Código Penal– por “Negación del Holocausto”.

Presentar evidencia en contrario no está permitido. También está prohibido en Canadá y en muchas naciones europeas.

Por ahora, la “abuela nazi” como ha sido apodada por la prensa tendrá su siguiente cita con la justicia dentro de un mes, en la audiencia provincial de Detmold (oeste de Alemania), donde se estudiará el recurso que presentó contra la condena de ocho meses de prisión.

Así que por el momento, nos quedamos con lo último que ha dicho sobre sus declaraciones en público:

“No vivimos una democracia real, que uno puede ver fácilmente cuando todos viven con miedo. Los ‘controladores’ le tienen miedo a la gente, y por esta razón, han hecho ‘leyes de bozal’, por lo que la gente vive con miedo de quienes la gobiernan. Por lo tanto, las personas no se atreven a decir lo que piensan”.