El verano arrecia en Tilarán, pero las reses de razas cebuínas siguen prefiriendo el calor del sol antes que la sombra de un árbol resiliente. (Rafael Pacheco Granados/La Nación)
Con frecuencia, la vida y sus acontecimientos más emocionantes se gestan en los márgenes, en los límites, donde termina una cosa y comienza la otra, en los momentos de transición. En el caso de Guanacaste, esa transición usualmente se da entre abril y mayo, cuando los meses más sofocantes dan lugar a periodos de lluvias que refrescan las llanuras teñidas de amarillo.
Sin embargo, el impacto del cambio climático ha provocado que esa transición sea cada vez más enrevesada, inestable, impredecible, menos respetuosa de los meses en los que, teóricamente, debería desarrollarse.
Lo que sigue siendo un hecho es que justo esos meses de transición, estos que actualmente transcurrimos, son los que regalan algunas de las postales más hermosas. Estas imágenes, captadas por los fotógrafos Alonso Tenorio y Rafael Pacheco, ejemplifican esa belleza de la vida tranquila y apacible que transcurre en la pampa, distraída de los problemas de la Costa Rica mundana.
En Santa Cruz de Guanacaste hay playas para que todos disfruten, como Tamarindo. (Rafael PACHECO GRANADOS/La Nación) El Parque Nacional Santa Rosa no solo tiene gran historia: es hogar de rica biodiversidad. (Alonso Tenorio/La Nación) Para muchos, Guanacaste es sinónimo de largas horas en carretera, como en el Puente La Amistad. ¡Y qué paisajes se disfrutan de camino! (Rafael Pacheco Granados/La Nación) En Cañas, los atardeceres abrazan las casas y las calles. (Rafael Pacheco Granados/La Nación) Playa Grande en el Parque Marino Las Baulas. (Alonso Tenorio/La Nación) Arena, playa y sol... y los turistas que llegan a disfrutar de las buenas condiciones del clima, con cielo azul despejado, eso sí con mucho calor. Esto es playa Conchal. (Rafael Pacheco Granados/La Nación) Jorge Durán (camisa a cuadros, en la foto), Ariel Bermúdez y Jorge Solano son ejemplo ejemplo de la nueva camada de sabaneros. Desde las 6 de la mañana se les puede encontrar en la Hacienda Solimar montando a caballo y arreando, vigilando o atendiendo el ganado que deben cuidar.
(Rafael Pacheco Granados/La Nación) No solo de vacas y toros viven los ganaderos en Tilarán de Guanacaste, las cabras también tienen su momento. (Rafael Pacheco Granados/La Nación)
Periodista de la Revista Dominical desde 2025. Labora en cobertura política desde 2022. Graduado de bachiller en Periodismo y Relaciones Públicas en la Universidad de Costa Rica. Trabajó en verificación de noticias falsas, sucesos e internacionales. Recibió el premio de La Nación como “Periodista del año” en 2023.
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