Un viejo adagio asegura que, lo que para unos es basura, para otros es oro, y si aplicamos esa lógica, Alonso Serrano Gutiérrez sería una especie de Rey Midas moderno. Esto porque sus manos convierten en “oro” lo que, para nosotros, solo es un pedazo de madera tirada en el suelo de un potrero en proceso de descomposición.
Él tiene algo diferente en su mirada, una capacidad de traspasar las fibras de la madera, modelarla en su mente e imaginarse que ahí se esconde una ballena, una tortuga, una bruja mitológica o hasta un cráneo perfectamente tallado.
Alonso, que firma sus obras como “Guti”, camina por los repastos de las faldas del volcán Turrialba buscando troncos y raíces del árbol de Ira Roja, también conocido como aguacatillo, una especie nativa de Costa Rica y Panamá conocida por el impresionante tono colorado de su interior. Él no tala ningún árbol, solo aprovecha las ramas y troncos tirados en el suelo.

“Es una madera casi extinta, es muy difícil de encontrar, algunas de estas raíces pueden tener decenas o cientos de años. En esa conservación contribuye el frío, la ceniza volcánica, los gases del volcán, al final, esto es tan duro como un hueso”, explicó Serrano.
Hay que tener muy buen ojo. Tirados en el piso, los trozos de Ira Roja se ven como cualquier otra madera sin valor, solo abriendo el tronco se observa el tono colorado.
Lo más impresionante es que, hasta hace año y medio, “Guti” no sabía del talento que escondían sus manos y su mente.
Alonso es creyente, por tanto, mientras atravezaba algunos momentos difíciles en los que incluso su vida estuvo en riesgo, oró por orientación divina. Un día, mientras construía una mesa, se distrajo dibujando un tiburón sobre una tabla. Ahí comenzó todo.
“Cada pieza que hice, empecé a hacerla como un grito de desahogo, cuando me sentía mal, me iba para atrás de mi casa, a una galerita, dibujaba y empezaba a tallar con un metabo. Firmo Guti porque para mí, mi mamá fue mi bastión, si algún día llego a ser conocido como escultor, fue por ella”, expresó Alonso.
Recientemente, una de las esculturas de Serrano, un impresionante tiburón martillo, fue admitida en la Sala de Exhibición y Galería Nini Sesia de Giordano, en La Uruca, como parte de la exposición Mundo Marino.
De hecho, luego de visitar la galería, mientras iba de vuelta a su natal Santa Cruz de Turrialba, Serrano encontró cerca de un río algunos otros troncos. De inmediato se bajó, los examinó y los echó en el cajón de su carro; en el futuro decidirá de qué les dará forma.
“Cuando me llegó el tronco con el que hice la mantarraya, yo lo vi y de inmediato le vi la forma. Yo le mando fotos a mi familia y les pregunto, pero solo ven leña para el fuego”, detalló el escultor entre risas.
Serrano no se limita a esculpir animales, también ha hecho retratos, por ejemplo, uno del papa san Juan Pablo II. Asimismo, ha tallado monjes o druidas sobre una base que funciona como candelabro, de manera que, al encender la vela, se proyectan sombras misteriosa sobre la figura.
En este artículo podrá ver algunas de las obras de “Guti”, la mayoría de ellas talladas en Ira Roja. Si desea contactarlo, puede llamar al teléfono 8574-1951 o buscarlo en el Facebook Alonso Serrano Gutiérrez.



