La mesa servida: papitas, pico de gallo, frijoles molidos. Eso es lo dispensable. Las cervezas están frías y, probablemente, también hay gaseosas. A la tele, el aparato, la rodea lo indispensable. La gente, los sillones, las sillas, almohadones, cajas plásticas... Cualquier cosa que sirva para sentarse a morderse las uñas y que, en un gol, dé un impulso para un salto.
El anfiteatro puede ser pequeño o enorme, pero el espectáculo es el fútbol.
Sin duda, la diferencia horaria con Rusia fue como lluvia fría para los más entusiastas del show.
La última vez que los ticos madrugaron para ver un mundial en tele fue durante Corea/Japón 2002.
Fue apenas la quinta ocasión en que la televisión nacional se subió a un avión con cámaras de cinta de vídeo, un ingeniero que tenía la responsabilidad de ser más ingenioso que técnico estricto y la profunda incertidumbre: ¿cuánto tardaría una entrevista en dar la vuelta al mundo hasta llegar a las pantallas de San José?
“En Corea/Japón 2002, con el ingeniero del canal y otro externo nos dijeron de un sistema externo de transmisión por Internet. Datos. Comenzamos a hacer pruebas y los datos se convirtieron en vídeo. Pero fue algo experimental”, recuerda el productor de Teletica Deportes Melvin Villalobos. “Ahí cambió todo. Ahí cambió el mundo para nosotros”.
Villalobos asegura que es el productor con más experiencia en coordinación de coberturas mundialistas.
En Costa Rica, la primera transmisión de los partidos en vivo fue en Argentina 78, dice. En esa época, el productor trabajaba con Telecentro Canal 6 (ahora Repretel).
“En 1978 no habían equipos portátiles. Era cine y era muy caro para las televisoras entonces no se cubría (...) Todo era a través del Instituto Costarricense de Electricidad. El ICE era el que bajaba la señal del satélite, no había otra posibilidad. Los canales le compraban la bajada y el transporte de señal a los estudios de cada televisora. En Argentina 78, la tele cambió a color”, dice Villalobos.
Dos mundiales después, la televisión a color dejó de ser novedad y Teletica aprovechó México 86 para enviar su primera delegación de camarógrafo, periodista e ingeniero –como cifra de comparación, a Rusia 2018 viajaron 25 personas para la producción de proyectos del canal–.
“En esa época, Teletica pasaba Los protagonistas –un noticiero mexicano que nació para el mundial– pero la señal era pirateada. La exclusividad era de Canal 2, se daba en vivo. En una que va y otra que viene, saludaron al canal. A raíz de eso, el gerente don Jorge Garro me llamó y ahí nació (la idea de contratar) a Luis López Rueda”, afirma Manuel Villalobos, el primer camarógrafo de Teletica que salió del país a cubrir un mundial.
En la primera cobertura mundialista, las condiciones eran menos que ideales: no había forma de mandar los casetes de video si no era por avión.
Sin embargo, era altísima la posibilidad de caminar por el estadio y toparse con la versión de Maradona que anotó el “Gol del Siglo”.
“Maradona nos decía que hablaba más para Costa Rica que para Argentina”, sonríe el camarógrafo con álbum de fotos en el que tiene dos fotografías junto al ídolo.
En vivo y a color
Antes de Inglaterra 66, eran pocos los países que transmitían por televisión los partidos. Las televisoras de la época tenían permisos –y recursos– para grabar solamente el segundo tiempo de los partidos. Todo se grababa en cinta, como el cine.
Los programas informativos transmitían resúmenes con apenas algunos minutos del juego en la cancha. En las casas, los veían hasta tres días después de que ocurrían, incluso una semana dependiendo de la distancia oceánica.
Es difícil imaginar un mundo en el que el fútbol y la televisión no sean aliados naturales. Pero fue el curso del tiempo el que permitió que la tecnología cambiara para adaptarse a la velocidad del juego.

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“Esas repeticiones rápidas de los goles que anotaron me dejaron sin aliento”, escribió un lector de la revista Radio Times de la BBC en 1966.
La empresa británica de telecomunicaciones tuvo que inventar soluciones para problemas que una década anterior ni siquiera existían.
¿A quién se le iba a ocurrir que los fans querían ver una jugada en cámara lenta si en la radio los locutores estaban acostumbrados a narrar cada movimiento como si fuera una melodramática telenovela?
Pero precisamente, en Inglaterra 66, la BBC mató a las estrellas de la radio.
Fue un punto de quiebre para la industria del fútbol. La competencia tomó dimensiones monstruosas, aún cuando sean chicas para los estándares del 2018.
“Cuatro años antes, los británicos habían tenido que esperar varios días para ver los juegos de Chile, pero en 1966 los partidos se transmitieron en vivo por todo Reino Unido y estuvieron disponibles por primera vez para que 75 país los transmitieran por vía satelital”, asegura el sitio de la BBC.
En total, los partidos fueron sintonizados por 400 millones de personas que vieron suntuosas celebraciones, amplios estudios de grabación y, también, los jugosos aumentos que recibieron los jugadores de Inglaterra por ganar la Copa Mundial. Básicamente: los albores de la cultura de celebridades del mundo futbolístico.
Sin embargo, hasta Argentina 78, esa cultura fue a blanco y negro. La siguiente innovación que forzó la Copa Mundial fue la transmisión en vivo y a todo color.
“La televisación en colores del Mundial era un requisito imprescindible y muy costoso. Si se ve hoy, con las exigencias de los mundiales actuales, fue un delirio. Más para un gobierno como el de la dictadura, totalmente aislado internacionalmente”, escribe el historiador argentino Jorge Nielsen.
Aunque el resto del mundo sí lo hizo, Argentina nunca consiguió ver su victoria a colores en los televisores de las casas (pero algunos lo lograron ver en el cine).
Las tiendas que promocionaron y vendieron teles modernos se quedaron con las ganancias de un aparato que no llegó a funcionar bien hasta el 1° de mayo de 1980. La fiebre futbolera se salió con la suya.
De las peripecias al éxito
“Italia 90 fue una gran aventura porque llegaba en casete. Era mucho más difícil enviar en casete. Se grababa y se buscaba en las líneas aéreas alguien que viniera para Costa Rica”, dice el productor de Teletica Deportes, Melvin Villalobos.
“Había que irse al aeropuerto y preguntar en las líneas aéreas que volaban a Costa Rica, que eran muy pocas, quién iba para el país y esperarlo. Uno por el hablado reconocía a los ticos o el tico reconocía a Pilo Obando, a Hernán Morales... Pero era muy difícil y muy caro”, recuerda de su trabajo con Canal 6 en la época.
Eran muchas las cosas que podían salir mal y, sin embargo, salían. Villalobos dice que, de vez en cuando, los emisarios no llamaban al canal hasta horas después de aterrizar, hasta que llegaban a sus casas con el casete en la maleta.
Eran otros tiempos, tiempos sin teléfonos celulares y, también, el año en el que la clasificación de la Sele al Mundial tomó por sorpresa a todo el país.
“Hoy en día encontramos más sentido comercial al mundial de lo que le encontramos en Italia 90”, afirma el crítico de televisión Óscar Cruz. “Los canales, propiamente, mandan su equipo de deportes. Amplían esa cobertura con actores, con presentadores no especializados para notas rosa y notas cómicas (...) A la gente le interesa lo que pase dentro del estadio y fuera del estadio”.
Como el único canal nacional con permisos para la transmisión del mundial, Teletica envió a 25 personas: 20 de ellas están encargadas de producir información para el canal y cinco para la plataforma de TD Más.
El equipo es muy diferente a las tres personas que viajaron a México 86. Hay periodistas, camarógrafos, editores, ingenieros, comediantes.
Hace 32 años, el equipo solo tenía que producir para una edición diaria del noticiero. Ahora, buscar una “primicia” para tres noticieros y una revista diaria es una locura.
Los canales de tele no la tienen fácil para entrevistar a las estrellas del mundial –ya no hay Maradonas que se saquen fotos con los camarógrafos como si fuera cualquier cosa– . Teletica planificó su visita al mundial con dos años de antelación.
“En Alemania 2006, fue donde empezamos a enviar los vídeos en Internet y durábamos seis horas. En el 2014 durábamos 10 minutos”, dice el camarógrafo tico Guillermo Rojas, quien trabajó con Repretel hasta el 2015.
Actualmente, Rojas forma parte del equipo de 200 personas del canal Telemundo, que tiene los derechos de transmisión para la comunidad hispana en Estados Unidos.
Entre las innovaciones más importantes, Rojas menciona la tecnología de la empresa LiveU que permite que los camarógrafos carguen en su maletín una centralita de transmisión por Internet. Casi ni pesa.
Con más o menos tecnología, el show del fútbol debe continuar. Quienes cubrirán Rusia 2018 para la tele tendrán las mismas obligaciones que los que viajaron en 1986 a México.
“El objetivo de uno es mandar información lo más actual posible con la única diferencia ahora que la información es prácticamente instantánea”, asegura el camarógrafo Guillermo Rojas.
