El nombre de la Mette-Marit, princesa heredera de Noruega, ha quedado en el centro de una controversia internacional tras la publicación de nuevos documentos vinculados al caso del financiero estadounidense Jeffrey Epstein.
Los archivos, divulgados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos como parte de investigaciones más amplias sobre la red de contactos del empresario, revelan que la futura reina de Noruega mantuvo comunicaciones frecuentes con Epstein entre 2011 y 2014, años después de que este se declarara culpable en 2008 por delitos relacionados con la explotación sexual de menores.
Según los documentos, la princesa aparece mencionada cerca de mil veces en correos electrónicos y registros asociados al empresario. Los intercambios muestran una relación cordial y relativamente cercana, con reuniones y planes de encuentros en distintas ciudades.
También se confirmó que en 2013 Mette-Marit utilizó durante varios días una propiedad vinculada a Epstein en Palm Beach, Florida, un episodio que en su momento fue gestionado a través de conocidos en común, según The Guardian.
La revelación resulta especialmente sensible porque los contactos se produjeron años después de que el magnate hubiera sido condenado en Estados Unidos por delitos sexuales, circunstancia que ya había sido ampliamente difundida en la prensa internacional.
La relación había sido mencionada por primera vez en 2019, pero en ese momento la princesa minimizó la frecuencia de los contactos y afirmó haber cortado la relación en 2013 tras conocer mejor el historial del empresario.
Sin embargo, los nuevos documentos publicados en 2026 indican que las comunicaciones se extendieron al menos hasta 2014 y que la relación fue más intensa de lo que se había reconocido públicamente.
Tras la difusión de los archivos, Mette-Marit emitió una declaración en la que reconoció haber mostrado “poco juicio” y expresó su “profundo arrepentimiento” por haber mantenido cualquier contacto con Epstein, además de pedir disculpas por el impacto que la situación ha tenido sobre la familia real noruega.
El episodio se produce en un momento particularmente delicado para la monarquía noruega. Paralelamente, Marius Borg Høiby, hijo de Mette-Marit de una relación anterior y miembro no oficial de la casa real, enfrenta en Oslo un juicio por decenas de cargos, entre ellos varias acusaciones de violación y agresión, hechos que él niega en su mayor parte, según apareció en The Sun.
La coincidencia de ambos escándalos ha generado un intenso debate público sobre la imagen de la monarquía y su papel en la sociedad noruega, donde tradicionalmente ha gozado de altos niveles de apoyo ciudadano. Encuestas recientes indican que la confianza en la institución ha disminuido en medio de la controversia, según Associated Press.
Expertos y analistas señalan que la polémica podría tener implicaciones institucionales si el príncipe heredero Haakon asciende al trono.
En Noruega, los títulos y funciones dentro de la monarquía pueden ser determinados por el soberano, lo que abre la posibilidad —aunque considerada remota— de que Mette-Marit no asuma plenamente el papel de reina consorte si la presión pública persiste.
Mientras tanto, el Palacio Real ha señalado que la princesa ofrecerá en el futuro una explicación más detallada de su relación con Epstein, pero ha pedido tiempo debido a la presión mediática y a las circunstancias personales que atraviesa la familia.
