Revista Dominical

El dolor del trastorno de duelo prolongado

Los psicólogos están empezando a comprender que, para algunas personas, los sentimientos intensos y sostenidos de una pérdida son síntomas de una afección grave —que puede durar años y erosionar su bienestar—

14/08/2020 Muerte, luto, duelo, fotografía de shutterstock
14/08/2020 Muerte, luto, duelo, fotografía de shutterstock

En septiembre de 2020, mi padre murió. Estuve triste durante un tiempo y tuve problemas para dormir, pero me las arreglé para seguir trabajando y cuidando de mi hija pequeña. Con el tiempo, los buenos recuerdos empezaron a superar a los malos y empecé a sentirme yo misma de nuevo. Así es el duelo para la mayoría de las personas: sentimientos intensos que se disipan gradualmente en el transcurso de unos meses.

Pero no es lo que experimenté cuando mi madre murió hace 15 años. Ella tenía la enfermedad de Lou Gehrig, y su muerte impregnó todos los aspectos de mi vida durante años. Me sentía como un fantasma y tenía que recordarme continuamente que seguía viva, que no había muerto con ella. No tenía ni idea de quién era yo —o de cómo vivir mi vida— sin ella y lloraba constantemente. Esto perduró por años.

La mayor parte de las personas están preparadas para afrontar el duelo; sin embargo, hay quienes no pueden a causa de un trastorno. Foto: Shutterstock
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