
Durante estos últimos meses de revuelo electoral, solo cuatro nombres habían encabezado las encuestas sobre quién podría alcanzar la Presidencia de la República. Sin embargo, este miércoles 21 de enero, dos figuras se colaron en el pelotón: Fabricio Alvarado y José Aguilar Berrocal, ambos con un 4% de intención de voto (triple empate al incluir a Ariel Robles), según el más reciente estudio de la Universidad de Costa Rica (UCR).
A una semana de que se definan los resultados de los comicios, ambos candidatos podrían repuntar e incluso disputar un espacio en una eventual segunda ronda, un escenario que no resultaría inusual si se observa el comportamiento de las últimas tres elecciones. Y como ahora ambos forman parte de la conversación, le presentamos un breve repaso de quiénes son:
Viejo conocido
Fabricio Alvarado, amante de la música religiosa y candidato por el partido Nueva República (NR), ya acumula doce años generando titulares sobre el acontecer nacional, con hincapié en el ámbito legislativo.
Luego de dejar su carrera como periodista en la televisión secular, con una trayectoria en canales como Noticias Repretel o XperTV, apostó por recoger cuantos votos pudiera dirigiéndose al sector evangélico con el ahora extinto Restauración Nacional (RN). Así logró, en 2014, llegar a una curul.
Entonces se convirtió en el más visible de los diputados que conformaron el Bloque Cristiano y generó detractores y seguidores por igual, debido a sus posturas conservadoras en contra del matrimonio igualitario. No sorprendió a muchos al dar el siguiente paso de postularse como candidato presidencial, pero sí conmocionó al país al avanzar y disputarse una convulsa segunda electoral que terminó ganándole el otro Alvarado y también periodista, Carlos.
Pasarían cuatro años más para que Fabricio regresara a la Asamblea, pero esta vez con Nueva República, al separarse de Restauración Nacional poco después de perder las elecciones. En ese intermedio se graduó de Comunicación Colectiva en la UCR, carrera que había interrumpido por más de dos décadas al no haber completado el Trabajo Comunal Universitario.
Desde entonces, junto a su fracción de seis diputados (porque una se independizó), ha impulsado proyectos como la promoción del estudio de la Biblia en el sistema educativo y ha coqueteado con el oficialismo. Un episodio notorio fue su papel en la negativa para levantar la inmunidad al presidente Rodrigo Chaves, por ejemplo.
Nuevo por conocer
La sorpresa de esta contienda electoral es que José Aguilar Berrocal, candidato por Avanza, brincara del margen del error y se colara como una de las opciones con posibilidades de triunfo.
Aunque su partido es de reciente creación, su nombre no resulta del todo ajeno al electorado, pues en los comicios anteriores figuró como candidato a la vicepresidencia por el Partido Liberal Progresista (PLP), junto a Eliécer Feinzaig. Tras el resultado desfavorable, se desligó discretamente de esa agrupación y para julio de 2024 ya lideraba una nueva organización de derecha: Avanza.
Allí, en la estructura partidiaria que preside, se acompaña de algunos de sus familiares. La tesorera, por ejemplo, es su esposa Johanna Bukele, prima hermana del presidente de El Salvador, Nayib Bukele
A lo largo de la campaña, Berrocal ha situado la educación y la seguridad como ejes centrales de su propuesta, dejando en segundo plano e incluso cuestionando otros aspectos salubres y medioambientales; como en el votómetro de La Nación, que aseguró que abriría un debate sobre la vacunación y que era “escéptico” frente al cambio climático.
En cuanto a estudios, Berrocal cuenta con un bachillerato en Psicología, una maestría en Gerencia de Proyectos y otra en Development Managment de London School of Economics. Antes de incursionar de lleno en la política electoral, aplicó esa formación en organizaciones como Acción Joven y Desarrollo Humano Estratégico, las cuales fundó para trabajar en temas relacionados con niñez, educación y desarrollo humano.
Justo esa experiencia, con la que ha articulado alianzas entre el sector público y privado en las comunidades, es la batuta que ha llevado a cuanto debate lo han invitado.
Por lo pronto, antes del cierre de la campaña, todavía nos queda una encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP), una serie de debates presidenciales y, lo más importante, el día electoral que definirá el rumbo del país.

