Revista Dominical

De una tapa de plástico a una rampa: Así se hacen las pasarelas en las playas accesibles

Para evitar que el plástico termine en los océanos, las playas y los ríos, la campaña Donatapa buscar darles un segundo uso. Las transforma en senderos y sillas de ruedas para que las personas con discapacidad física, cognitiva o visual entren al mar

Alexander Brenes inauguró la rampa accesible y la silla anfibia, ambas hechas con plástico reciclado, en la playa Manzanillo.
Alexander Brenes inauguró la rampa accesible y la silla anfibia, ambas hechas con plástico reciclado, en la playa Manzanillo. Jesus Fung Yan

Costa Rica solía ser un país en el que el plástico, indudablemente, terminaba en nuestros mares, ríos y playas. Ahora, pese a que aún persiste esta problemática, también existe la posibilidad que se transforme en un material reciclado para beneficio del medio ambiente y de toda la población.

A través de la iniciativa Donatapa, una campaña de la Red Costarricense de Turismo Accesible, las tapas de plástico pueden convertirse en rampas y sillas de ruedas de material reciclado, las cuales permiten que las personas con discapacidad o poca movilidad ingresen al mar.

Uno de los beneficiarios de estos senderos y sillas anfibias -que se pueden mojar para estar en el océano de manera cómoda y segura- fue Alexander Brenes, un joven de 19 años con parálisis cerebral.

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