Jorge Arturo Mora. 30 junio, 2018
En la foto Suna Jung (izquierda), del canal La Lectora Deliberada; Lin Castro (centro), del canal Amante Literaria y Karla Acuña,del canal Go with kar. Fotos Melissa Fernández Silva
En la foto Suna Jung (izquierda), del canal La Lectora Deliberada; Lin Castro (centro), del canal Amante Literaria y Karla Acuña,del canal Go with kar. Fotos Melissa Fernández Silva

Una arquitecta, una informática y una bióloga escarban en una pila de libros. Sus nombres, respectivamente, son Suna, Lin y Karla, tres muchachas que no son tan conocidas por sus carreras universitarias sino por el gusto que tienen en común.

Ellas son booktubers, término que se utiliza para describir a los usuarios de YouTube que se dedican exclusivamente a subir videos sobre literatura.

Con trabajos de tiempo completo y estudios paralelos, ellas, junto a otros usuarios que pertenecen a la red de booktubers, escriben, locutan, graban, editan y distribuyen videos sin retribución monetaria.

¿Por qué lo hacen? ¿Qué las llevó a ser pioneras de este movimiento en Costa Rica?

Sed de lectura

(Video) Lin, Suna y Kar responden preguntas sobre libros

Booktube –una comunidad sobre libros que alcanza los 200.000 seguidores mundiales– es un submundo que, si bien no tiene fecha exacta de inicio como fenómeno planetario, data desde los comienzos de esta década. Tras la eclosión de los videoblogs, surgió en todas partes del mundo un interés por no solo compartir chistes, videos de gatitos o cualquier otro contenido, sino sentarse a hablar de literatura.

Suna Jung, la primera booktuber que surgió en Costa Rica, decidió emprender un canal sobre libros por una simple razón: le gustaba demasiado leer y no tenía con quién hablar.

Cinco años después de haber subido su primer video, está sentada en un sillón de la Librería Internacional junto con otras dos personas que jamás hubiera conocido sino hubiera sido por su iniciativa: Karla Acuña, del canal GoWithKar, y Lin Castro, del canal Amante Literaria.

Mientras Karla y Suna tantean las tapas de los títulos que encuentran en los libreros, Lin saca de su bolso un cuaderno con rayas hechas con bolígrafo azul, que indica la programación de su canal de Youtube para todo el mes.

Para las tres, y el resto de la comunidad booktuber que se encuentra en Costa Rica (algunos otros canales son Nana CR, Leiner Books, Reader Pink, Librópolis y Anabella Córdoba) resulta sencillo elegir temas para los videos que comparten.

Las tres publican al menos dos videos semanales sobre algún libro, tarea sencilla si se considera que Suna lee un promedio de 70 libros al año, Karla unos 55 y Lin unos 40.

“Uno elige y va aprendiendo porque uno se sienta a hacer un guión sin haber estudiado nada relacionado a locución y producción audiovisual. Se aprende en el proceso”, dice Lin.

Lin y Karla llevan dos años de ser parte de la comunidad de Booktube. Comenzaron a producir con la cámara de la computadora y del celular, cambiando de cuarto con la procura de encontrar una mejor luz y reducir los ecos que sus casas provocaban.

“Por momentos aún se me cambia todo el color en los videos”; dice Suna, quien compró una cámara para mejorar la calidad de sus videos.

“Deberíamos hacer una asociación e invertimos para crear un estudio donde grabemos todos los booktubers de acá”, dice Karla con los ojos brillantes. Ella, sin darse cuenta, deja en evidencia una de las características esenciales de los booktubers en Costa Rica: la unidad.

Sentido colectivo
Las booktubers comentan en videos los libros que leen. Fotos Melissa Fernández Silva
Las booktubers comentan en videos los libros que leen. Fotos Melissa Fernández Silva

“Uno lo hace con lo que pueda. Se hace por disfrutar. Mucha gente ve que en YouTube se hace plata, entonces entran con esa mentalidad. Nosotras seguimos siendo constantes, no esperamos plata a cambio, sino que comenzamos esto para conocer más gente como nosotros”, asegura Suna.

Según las tres booktubers, la red no fue construida con el propósito de lucrar. Suna asegura que en tres años ha hecho cien dólares, Karla en un año ha hecho treinta y Lin apenas ha alcanzado unos dólares, cifras que no son comparables con youtubers de videos de comedia que pueden obtener hasta un millón de dólares anuales.

“La gente que sube videos de bromas va a un público más amplio porque todo el mundo quiere reírse, quiere ver a gente haciendo payaso, pero nosotras vamos dirigidas a un grupo más específico y siento que no es solo gente que le guste leer sino gente que le gusta lo que uno lee. Por ejemplo, yo hablo sobre libros de terror, novela histórica y crecimiento personal; Lin lee romances; Suna lee fantasía... Todos tenemos nuestros gustos, así que, tras de que es un nicho, nos volvemos más específicos. Cuesta tener un público grande, más que ya es difícil que le guste leer a la gente”, afirma Karla.

En Costa Rica, por ejemplo, las cifras de población lectora son muy bajas. Según la Encuesta Nacional de Cultura del 2014, el 51,4% de la población no leyó en los 12 meses previos a la consulta.

“Tener pocos seguidores en parte es algo positivo porque uno sabe que la gente que está ahí de verdad le interesa. Uno los ve comentando, te escriben en todas las redes sociales y cuando llegan a las reuniones de club de lectura llegamos y nos decimos: ‘ay, te reconozco de Instagram’”.

A diferencia de los tradicionales círculos de ídolos y fanáticos, los booktubers cumplen con un sistema horizontal: la mayoría de creadores de contenido y espectadores llegan a conocerse.

Incluso, para las mismas Lin y Karla, les resultó increíble llegar a conocer a Suna, ya que es la booktuber que más seguidores tiene en Costa Rica.

“Un muchacho me pidió que hiciéramos un grupo de Whatsapp sobre booktubers en Costa Rica. Yo seguía a Suna en Twitter entonces le escribí, me contestó y yo no podía creerlo”; dice Lin mientras Suna la abraza. Ambas cierran los ojos como si recordaran el momento.

“En mi caso, yo subí mi primer video a YouTube y el primer comentario fue de Suna dándome la bienvenida. Yo hasta grité de la emoción”, confiesa Karla. Así funciona Booktube: los seguidores se convierten en amigos.

Crítica inevitable
Estar frente a la cámara es tradición de todas las semanas, como cualquier youtuber. Fotos Melissa Fernández Silva
Estar frente a la cámara es tradición de todas las semanas, como cualquier youtuber. Fotos Melissa Fernández Silva

Existe una regla tácita del Internet de la cual Booktube no se salva: todo lo que se sube, se critica.

A los booktubers no les interesa que sus videos tengan un poderoso lenguaje audiovisual: basta con una persona frente a la cámara que comente algún libro.

Los booktubers acostumbran comentar literatura juvenil, sagas, fantasía y otros géneros que no son muy bien recibidos por la audiencia lectora más conservadora.

Estas características provocan que el nicho se les acorte aún más. Aún así, Suna, Lin y Karla aseguran que ellas solo desean hablar de lo que les gusta.

“Nosotras no somos críticos; somos simples lectoras que compartimos la opinión personal de los libros. Nuestros seguidores son lo mismo: por eso nos hacemos amigos. No estamos criticando, solo decimos si algún libro nos gustó, entonces nos identificamos y comenzamos conversación”, asegura Suna.

Para las tres muchachas, sus videos parten desde la anécdota, no del análisis.

“Cuando hago reseñas trato de no decir si estaba escrito en tercera persona, si llevaba tal narrativa, porque no es lo que me interesa. Más bien trato de enfocarme en lo que me hizo sentir, porque parte de lo que disfruto de leer es lo que me hace sentir un libro”, dice Karla.

“No se trata de desprestigiar, se trata de decir que a mí no me gustó tal libro pero puede que a alguien más le guste”, agrega Lin.

“Es como lo que le pasó a Kar con el libro de Julia Navarro”, menciona Suna.

“Sí”, responde Karla”. “Lo que pasa es que leí un libro y casi no había reseñas. Me encontré un video donde trataban pésimo a una muchacha de otro país porque fue la única que subió un video y no le gustó el libro. Yo hice uno para explicar que el hecho de que a usted no le guste un libro, no quiere decir que sea un mal lector o no entienda, y no se debe sentir mal por eso”.

Por su parte, en cinco años, Suna solo ha recibido una crítica negativa.

“Una vez alguien me escribió: dejá de leer esa basura, los clásicos son los libros de verdad. Nosotros leemos porque nos gusta, porque lo disfrutamos. Tras de que no hay tantos lectores, me están criticando por lo que estoy leyendo”, cuenta.

Lin tan siquiera ha recibido un comentario negativo. Todo lo contrario: cuando de hablar de cajas de comentario se trata, construye una sonrisa inmediata.

“Lo que recuerdo fue la primera vez que me comentaron un video. Yo no me lo creía, porque significaba que una persona me vio y escuchó todo lo que dije. Y es curioso, porque uno responde y la gente agradece porque ven a youtubers de otros países que tienen millones de seguidores y saben que es imposible que respondan”, dice.

“Eso es lo bonito: yo quiero que Booktube sea una forma de motivar a la gente a leer”, menciona Suna.

“A nosotros nos llamaron de Transitarte porque, cuando llegaban los niños y les preguntaban por qué era importante leer, nada más decían que para estudiar y para aprender, lo cual es cierto, pero nunca dicen lo que para nosotras es lo más importante: leer por diversión”, finaliza Lin.