Costa Rica no tiene una agencia espacial, tampoco tiene a Cabo Cañaveral, la NASA o una estación espacial, pero lo que sí tiene es talento, ambición y determinación para construir sus propios cohetes. Eso está ocurriendo en las aulas y talleres de la Universidad de Costa Rica (UCR).
Allí, un grupo de estudiantes de Ingeniería admira a Franklin Chang y Sandra Cauffman, ticos que rompieron paradigmas y forman parte del desarrollo aeroespacial internacional. No por nada en su área de trabajo hay una fotografía del primer astronauta hispano de la NASA.
Ellos son ejemplo vivo de que las universidades, especialmente las públicas, no están solo para impartir clases y hacer exámenes. Ellos van más allá y, gracias a Cráter, hoy desarrollan proyectos que solo harían en etapas mucho más avanzadas de sus carreras.
¿Qué es Cráter? Son las siglas del Equipo Costarricense de Cohetería Experimental Aeroespacial en inglés, un proyecto que forma parte del Grupo de Ingeniería Aeroespacial (GIA) de la UCR. Este equipo está integrado por 35 estudiantes de Ingeniería Mecánica e Ingeniería en Computación y, curiosamente, es liderado por dos mujeres que fungen como project managers, Celeste Chinchilla y Melany López.
Y sí, ellos construyen cohetes a escala. Actualmente trabajan en el modelo denominado Miravalles (todos los proyectos tienen el nombre de un volcán tico), con el cual, además, competirán internacionalmente por primera vez, como parte del Baja Rocket 2026, que se desarrollará en Baja California, México, en 2026.
Cráter competirá en la categoría 1 KM COTS, es decir, deberán construir un cohete que se acerque tanto como sea posible a alcanzar el kilómetro de altura de vuelo. El acrónico “COTS” significa que el motor de la nave será comprado, pero todo el resto de la escrutura debe ser construida por ellos.
El Baja Rocket es una de las competencias universitarias de cohetería experimental más importantes de Latinoamérica, organizada por la Asociación Nacional de Actividades Espaciales de México (Anaem).
Equipo asemeja funcionamiento de agencia espacial
El equipo de Cráter no solo es multidisciplinar y con una significativa presencia de mujeres en carreras STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas); además, la organización se diseñó para asemejar el funcionamiento de un agencia espacial tradicional, como la NASA.
Celeste Chinchilla y Melany López, ambas de Ingeniería Mecánica, son las gerentes de proyecto, pero a ellas se suman Tomás Montero, Ricardo Salas y Sebastián Castillo, quienes integran el equipo de Aeroestructuras de Cráter. Ellos se encargarán del diseño, análisis y manufactura de la estructura del cohete, garantizando que cumpla con los criterios de desempeño, resistencia y seguridad.
Amanda Milanés y Pablo Arce son los encargados de Aviónica, que desarrolla los sistemas electrónicos encargados de la adquisición de datos, la telemetría, el monitoreo del vuelo y el funcionamiento de los sistemas críticos.
Luka Pérez y Leandro Batista son responsables de Propulsión, y deberán diseñar el sistema encargado de impulsar el vehículo; Montserrath Matamoros y Andrés Rodríguez asumirán el rol de Recuperación, es decir, procurar el retorno del vehículo y su carga útil, mientras Arianna Leitón se encargará de Operaciones Terrestres, responsable de coordinar la logística de los lanzamientos e implementar protocolos de seguridad.
Estos son los 12 jóvenes seleccionados para viajar a México por su implicación en el proyecto, pero hay muchos más que han colaborado.
“Acá todos aprendemos, además, por cómo está conformado el equipo, siempre necesitamos gente de varias disciplinas, gente de Ingeniería Mecánica, de Ingeniería en Eléctrica, de Ingeniería en Computación, nos necesitamos para programar y solucionar problemas”, comentó Celeste, una de las líderes del equipo.
El Baja Rocket se desarrolla anualmente en el desierto de Laguna Salada, cerca de Mexiclai, Baja California.
Actualmente los jóvenes de Cráter intentan obtener apoyo de instituciones estatales, no solo para competir en Baja California, sino para futuras misiones.
“¡Nunca se previó que se vuelen cohetes en Costa Rica!“, explicaron Chinchilla y Matamoros entre risas.
”Como nadie lo ha hecho, entonces a nadie se le ocurrió que podía pasar, por eso estamos esperando permisos del Ministerio de Seguridad y Aviación Civil, así como el apoyo del Miccit para que declaren el proyecto como de interés científico", agregaron.
Cuando se trata de ciencia, ninguna ayuda sobra, por eso, si usted desea ponerse en contacto con el equipo de Cráter, puede contactar al equipo en el correo crater.gia@gmail.com o escribirles por medio del Instagram @CRÁTER.GIA.
