Revista Dominical

Conozca a Sofía Bogantes, la niña que desea seguir teniendo luz en sus ojos

Diagnosticada con una rara enfermedad genética que podría hacerle perder la vista, la pequeña requiere de un tratamiento cuyo costo es de $946.00. Mientras su familia recauda el dinero por medio de donaciones. ella trata de no perderse amaneceres.

30/08/2019/ Seguimiento a la niña Sofia Bogantes quien padece una enfermedad un sus ojos, el tratamiento solo esta disponible en Estados Unidos y sus padres Ivannia Calvo y Mauricio Bogantes han elaborado una campaña denominada  Luz para Sofi, en el cual por medio de donaciones voluntarias intentan recaudar casi un millón de dólares / Fotografía: JOHN DURAN
30/08/2019/ Seguimiento a la niña Sofia Bogantes quien padece una enfermedad un sus ojos, el tratamiento solo esta disponible en Estados Unidos y sus padres Ivannia Calvo y Mauricio Bogantes han elaborado una campaña denominada Luz para Sofi, en el cual por medio de donaciones voluntarias intentan recaudar casi un millón de dólares / Fotografía: JOHN DURAN JOHN DURAN
Sofia Bogantes / Luz para Sofi Sofía Bogantes padece de una enfermedad genética que con el tiempo disminuye su capacidad visual. A sus seis años, ella es candidata para recibir un tratamiento cuyo costo es de $946.000 y solo puede realizarse en los Estados Unidos. Fotografía: John Durán (JOHN DURAN)

El día que tanto habían postergado por seis años, finalmente llegó. Era el momento de explicarle a su hija Sofía que padecía de una enfermedad genética que la haría perder la vista del todo, pero que existía un tratamiento que es capaz de detener y hasta revertir los daños. Hacerlo no sería fácil, pero Ivannia Calvo y Mauricio Bogantes, los padres de la pequeña, siempre han sido sinceros con ella.

“La senté a desayunar, le preparé sus pancakes favoritos de banano y chocolate. Le dije que, a medida que pasara el tiempo, ella iba a ir perdiendo su visión y su dificultad iba a ser mayor. Ella me preguntó: ‘¿Cómo una ciega?’. Yo no quería usar esa palabra, pero le dije que sí, como una persona no vidente. Me levanté a lavar un plato y ella dijo: ‘Mamá, pero no me voy a quedar sorda, ¿verdad?'. Y yo le expliqué que no. Entonces me contestó: ‘Ah, bueno, entonces yo voy a seguir viendo. Tú lo ves, me cuentas lo que ves y yo me lo imagino en mi cabeza. Así seguiré viendo’”, recuerda Calvo.

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