Una persona fría hace los puntos de las “i” muy bajos y su firma la hace muy alejada del texto. Mientras que una persona orgullosa, escribe de forma grande, simple y su firma es de mayor tamaño que el texto.
En el caso de una persona dispersa, su letra suele ser muy espaciada y puede haber omisión de palabras en algunas frases, falta de puntuación y una estructura irregular.
Sí, a partir de la letra se puede determinar la personalidad de cada ser humano o al menos algunos de sus rasgos. Solo son necesarias dos hojas blancas, un lapicero y un par de palabras para que los grafólogos puedan notar algunas características de las personas.
Hay que aclarar que esto no se trata de un análisis psicológico, ni tampoco pretende serlo. De acuerdo con los expertos consultados para este reportaje, la grafología es una herramienta que permite conocer qué necesidades tienen las personas, cuáles son sus propósitos y cómo son, en general.
“Es una herramienta que nos permite tener un buen criterio para elegir personal en una empresa; por ejemplo, porque podemos saber si son responsables, trabajadores, deshonestos, si tienen voluntad o si tienen pereza. También, se puede utilizar para conocer cómo fue un individuo en el pasado y se puede utilizar para darle algún tipo de orientación”, explica el grafólogo Juan Bautista González.
Cada ser humano escribe diferente. Aunque puedan existir similitudes, sus trazos nunca serán iguales. Esto significa que ningún análisis grafológico va a arrojar el mismo resultado.

Por ello, González, quien se dedica a realizar análisis de este tipo desde hace más de 20 años, considera que es una valoración que aporta para selección de personal, como una forma de autoconocimiento, en investigación histórica, como método de diagnóstico, para ayudar en el crecimiento de los seres humanos y las empresas, e incluso para cambiar la firma o como una herramienta para encontrar o mejorar la relación de pareja.
En su caso, siempre que lo buscan para realizar un análisis grafológico, le pide a las personas que le escriban la fecha, un extracto de texto y que concluyan con la firma (de aquí también se extraen características de la personalidad), pues así hay resultados “más completos”.
Cuando una persona escribe grande es porque no teme ser visto o le gusta figurar, si escribe pequeño se trata de una persona tímida, introvertida.
Si en la escritura en la hoja blanca, la letra va hacia abajo, es señal de tristeza. Si escribe en un solo lado de la hoja, se podría hablar de una persona que no le gusta ser vista.

Una escritura angulosa, dispareja y mayúsculas muy altas puede mostrar a una persona celosa. Mientras que el subrayado excesivo y la letra muy pequeña corresponde a una persona obsesiva.
Si una persona diestra escribe con inclinación a la derecha, significa que le gusta ayudar a los demás; sin embargo, si la letra se inclina a la izquierda tiene que ver con miedo a los demás.
“Vieras qué delicado es hacer estudios grafológicos porque se supone que cuando usted paga por un estudio de estos, es porque quiere honestidad; no obstante, cuando ve el resultado pasa que, a veces, ya no quiere honestidad. A veces resulta doloroso y hay situaciones incómodas”, revela.
Una escuela
En Costa Rica no existe una carrera universitaria acerca de esta disciplina, entonces, ¿cómo se aprende grafología en el país?
La respuesta es sencilla: debieron estudiar en el extranjero y especializarse con los años de práctica para traer su conocimiento a Costa Rica. Sin embargo, los expertos consideran necesario que la grafología sea por lo menos una materia universitaria.
González, por ejemplo, estudió con especialistas españoles. Posteriormente, a su regreso a Costa Rica, abrió el Instituto Max Pulver, daba clases en una universidad y en varios centros educativos, ya que sabe que, al igual que él, hay interesados en desarrollarse como grafólogos.
Sin embargo, la pandemia cambió sus proyectos y dinámica de trabajo. Ahora lo que hace, principalmente, es trabajar con empresas en análisis de selección de personal, ayudar a parejas y con “personas interesadas en conocerse y conocer a los demás”.

“La grafología ayuda a muchos seres humanos a crecer, tener éxito y ser más felices. He visto miles de personas cambiar, crecer y transformarse con su ayuda. Quizá el ver mi propio crecimiento y el de las personas que más amo es lo que más me ha impactado”, afirma.
Ana Virginia Vega es otra de esas costarricenses que se dedica a la grafología. Se formó en el Colegio Mexicano de Grafología hace 26 años.
Como profesional en el campo, decidió abrir el Centro de Estudios Grafológicos de Costa Rica (CEGCR). Afirma que se requiere mucho tiempo de estudio y práctica para impartir lecciones.
“Los cursos de grafología siempre abundan en YouTube, pero siempre es importante tener una persona especializada que le enseñe, porque la grafología es una técnica que le va a decir cómo es usted, y eso no es en cualquier lugar en que se puede aprender. Se necesita una persona especializada que le ayude a hacer todo el análisis, el autodescubrimiento”, asevera.
Aunque es consciente de la existencia de muchos cursos, lo importante para la especialista es asegurarse de aprender de alguien con conocimientos sólidos, ya que considera que es un tema delicado. Siempre se lo recalca a sus alumnos.
Asimismo, insiste en que hay que ser cautelosos porque siempre que una persona busca un grafólogo es porque “tiene una necesidad de conocer un poco más de su propia personalidad y de saber en qué puede mejorar, porque la grafología te da rasgos de personalidad”.

En el CEGCR, Vega imparte diferentes cursos como grafoterapia, grafología forense, grafología infantil y grafología clínica. Estos cursos son buscados por profesionales de diversos campos, así como por personas que trabajan en los departamentos de Recursos Humanos de las empresas para conocer mejor a su personal.
Pese a que dar clases le apasiona, revela que se ha topado con trabas en el camino.
“A veces la grafología me da un poco de preocupación porque está satanizado. Algunos psicólogos brincan y dicen que cómo uno va a decir que por la letra la gente tiene a o b conducta; sin embargo, yo he tenido psicólogos que cuando ya estudian la grafología comprenden que todo tiene su lógica”, explica.
A su juicio, la grafología tiene un “perfil bajo” en Costa Rica porque los psicólogos la cuestionan mucho. “Me hace gracia que la gente sataniza la grafología y preguntan dónde se ve todo eso porque creen que es algo mágico, pero no, la grafología son puros estudios”, agrega.
Ella prefiere ignorar los comentarios de quienes desconfían del trabajo del grafólogo y concentrarse en continuar aprendiendo y ayudando a los demás, pues también ofrece sus servicios haciendo análisis grafológicos.

“Uno como grafólogo conoce mucho de las personas. Me acuerdo que una vez una persona me pidió un estudio de grafoterapia porque tenía problemas de carácter y, por medio de la firma, él fue ayudándose bastante. Eso fue muy bonito”, cuenta.
Recuerda que, hace unos años, una joyería le regaló a los papás en su día un estudio grafológico. “Uno se siente bien porque lo están tomando en cuenta como grafólogo para ese tipo de actividades que muy rara vez se dan. Me acuerdo que la gente salía muy sorprendida”.
Grafoscopía, una herramienta legal
Una de las ramas de la grafología es la grafoscopía. Esta es la ciencia que trata de determinar, comparativamente hablando, la autenticidad o falsedad de un escrito, de números y firma.
En el ámbito legal, principalmente, tiene un gran valor para determinar si se falsifican firmas o documentos, por ejemplo.
“Lo que nosotros hacemos es cuidar aquellas características que el ojo humano no puede ver”, comenta Jorge Picado, especialista en grafística y documentoscopia.
Es decir, a diferencia de la grafología, que determina rasgos de la personalidad, la grafoscopía lo que hace es concentrarse en evaluar la veracidad de las firmas y los textos por medio de la letra.
Para llevar a cabo su trabajo, Picado, con más de 30 años de experiencia en este campo, utiliza todo un equipo profesional, el cual tiene instalado en un laboratorio.
Hay microscopios, juegos de presión, copy stand, disparador automático y varios tipos de luz, que incluye la oblicua y la ultravioleta. También hay diferentes lentes fotográficos, como el macro 100 ultrasónico, que puede ver características muy pequeñas.
¿Por qué se requiere todo este equipo? Para determinar si una firma o una letra es falsa, se deben ver hasta los trazos más pequeños, pues en estos se oculta la veracidad.
“Tengo que estudiar si los juegos de presión son homólogos en todas las zonas. Entonces, por ejemplo, tal persona siempre va a ejercer mayor presión en un trazo y, si ese movimiento es homólogo, es una característica de la persona y no la va a poder hacer ningún imitador”, explica.
Otro detalle está relacionado a los trazos aéreos, pues mucha gente no sabe que “cuando escribimos levantamos el lapicero sin querer y el programa puede analizar eso”.
Picado, quien trabajó como perito en el Poder Judicial por muchos años, es enfático en que la firma es un reflejo gráfico condicionado: a pesar de que pasen los años, la persona va a mantener sus características de escritura.
Llegar a esas conclusiones no es un procedimiento tan sencillo. “Hay que encontrar el ADN gráfico. Ese es el problema para el experto, determinar si las características están en los documentos”, detalla.
Para ello, Picado analiza trazo por trazo. “Uno puede encontrar sobrecargas de tinta, por ejemplo, que le van a decir a uno la dirección que lleva la mano”.
Este tipo de análisis son muy delicados, de allí que Picado necesita de un laboratorio, así como firmas de documentos originales.
“Muchos colegas a nivel mundial van y toman fotos de las cosas y las características que tienen que observarse no se observan, y con esto (documentos originales), me garantizo que la imagen es 100% nítida”, explica.
Con el equipo que instaló en su laboratorio, Picado puede agrandar las firmas por medio de la cámara, poner suficiente luz sobre el documento y comenzar a observar esos pequeños detalles en el copy stand.
Además, con el disparador, captura el trazo que llamó su atención en diferentes documentos y evita que las fotografías queden movidas. Posteriormente, agranda las imágenes en una pantalla y a partir de allí comienza la evaluación.
Su análisis es tan minucioso que se puede conocer si hay borraduras mecánicas, borraduras químicas o dónde quedaron manchas del reactivo (acetona o alcohol) que se utilizó para modificar una letra o firma.
¿Qué dicen las firmas de los famosos?
Princesa Diana
La amada princesa Diana de Gales, madre de los príncipes Willian y Harry, era “todo un personaje”, de acuerdo con el grafólogo Juan Bautista González.
La firma de la primera esposa del rey Carlos III era una mujer concisa, directa, que no se complicaba.
“Tenía muchísima elegancia porque vemos en la firma que tiene un rasgo que es del artista, porque tiene unas partes más gruesas y otras más finas y eso significa que la mente puede ver en profundidad”, añade González.

El grafólogo agrega que Diana, fallecida en julio de 1997, tenía un carácter explosivo que trataba de manejar. Además, era sencilla y distinguida pues “toda la firma es como un prendedor, como una obra de arte”.
La firma, en la que se ve su nombre sobre una línea, también tiene un importante significado. Por ejemplo, según el experto, las personas que hacen firmas sencillas y cortas no se complican la vida y la línea debajo de su nombre está relacionada al apoyo que ella buscaba.
“Ella necesita apoyarse sobre algo o sobre alguien para poder funcionar. Creo que eso fue interesante en la vida de ella, porque siempre se veía que ella buscaba en quién sostenerse”, añade.
Cristiano Ronaldo
Cristiano Ronaldo es una persona sobreprotectora, al menos así se extrae del análisis de su firma.
Según González, el afamado futbolista portugués tiene un tipo de “sombrilla que sobreprotege” la última letra de su firma y de ahí se deriva esa conclusión.
“Significa algo así como: ‘yo lo cuido y no quiero que le hagan daño’”, detalla.

Es un líder, no quiere que maltraten a sus pupilos y tiene “un ego muy fuerte”. Sin embargo, también se lastima a él mismo.
“Es un poco hiriente con él mismo porque tiene puntas hacia la izquierda y eso habla de autogresión. Él se autoagrede. Las puntas hacia la izquierda simbolizan un cuchillo hacia adentro, como que se hiere a nivel inconsciente y lo hace en el área emocional y, tal vez, en la parte sexual”, añade el grafólogo.
El futbolista también suele escribir su icónico número “7″ en su firma. Esto es solo un símbolo futbolístico y que no tiene otro significado, añade González.
Johnny Depp
El actor Johnny Depp es una persona rencorosa. A esa conclusión llega el grafólogo Juan Bautista González al ver la firma del protagonista de Piratas del Caribe. Y agrega que “si le hacen algo, es capaz de vengarse”.
“Esto lo vemos en un rasgo que él tiene y que se llama Diente de Jabalí, que es una punta fina y peligrosa en las letras de su firma y esto quiere decir que si le hacen algún daño, él responde... No en el momento, sino con una agresividad secundaria. Es algo así como: ‘Me hizo un daño. Ok, está bien...’ Pasa el tiempo y actúa, o al menos podemos decir que tiene la capacidad de hacerlo, pero no sabemos si lo hace. Pero es rencoroso y vengativo”, comenta.
En su firma, el actor hace rúbricas, es decir rasgos que no son precisamente letras y escribe su nombre en dos líneas. Y “pareciera como dos nombres en diferente nivel” y eso está relacionado con la rebeldía.

“Es una persona muy rebelde y también nos habla de que tiene un castillo y tiene su mundo; no quiere que nadie se meta en su vida. También que es muy firme en sus puntos de vista: se mantiene en lo que él cree y es muy difícil cambiar su forma de pensar”, dice.
Como artista, Johnny Depp es muy creativo e imaginativo porque tiene mucho desarrollo en las partes superiores de las letras.
Jennifer López
La cantante y actriz Jennifer López utiliza varias firmas, sin embargo, para este reportaje se tomó como referencia una en particular, que es de dos líneas. En esta se puede ver que la Diva del Bronx es una mujer “tremendamente seductora”.
“Esta firma tiene una complejidad increíble. De hecho, a este nivel de complejidad se le llama también tela de araña, porque el que entra ahí queda atrapado; después llega la arañita y se lo come, es decir es una persona de cuidado. Es muy envolvente y muy seductora porque tiene muchos lazos en la firma y cada lazo es como cuando uno quiere soguear y tiró de una cuerda para atrapar”, explica González.

“No hay forma de que se escape quien llega ahí”, dice el grafólogo. También tiene “una sexualidad tremendamente fuerte”.
En el ámbito artístico, es una mujer “muy imaginativa y muy creativa”.
“Eso lo podemos ver porque tiene doble nivel de desarrollo en la firma: en la zona superior hay mucha imaginación y en la parte inferior mucha capacidad ejecutiva. Es decir, es una persona que le gusta ejecutar las cosas y las hace con una gran pasión. Esa capacidad ejecutiva va unida a la capacidad sexual, que significa que tiene una sexualidad arrolladora”, concluye.
