
El empresario y filántropo Bill Gates advirtió que el mundo no está preparado para afrontar la profunda transformación social, política y económica que, a su juicio, provocará el avance de la inteligencia artificial (IA).
En un ensayo publicado el miércoles en su sitio web Gates Notes, el cofundador de Microsoft sostuvo que la IA podría convertirse en “el mayor igualador jamás inventado” o, por el contrario, en “la peor fuente de injusticia”, dependiendo de cómo se gestione su impacto.
Gates centró buena parte de su preocupación en el mercado laboral. Según explicó, los sistemas de IA podrían desplazar trabajadores en distintas industrias y reducir las oportunidades para quienes buscan sus primeros empleos. El ritmo del cambio, planteó, podría ser mayor que la capacidad de los trabajadores para trasladarse hacia las nuevas ocupaciones que surjan.
“Necesitamos tiempo para prepararnos para el período de convulsión social, política y económica al que estamos a punto de entrar”, escribió Gates.
Pero, según el empresario, esa preparación no está ocurriendo. “Desafortunadamente, en este momento no nos estamos preparando para ello. No veo evidencia de que líderes, expertos y comunidades estén afrontando los desafíos de manera adecuada. No existe un plan para facilitar la entrada en la era de la IA”, afirmó.
Gates señaló que los gobiernos tendrán que replantearse asuntos como el empleo, la educación y las redes de protección social. También planteó que serán necesarias nuevas instituciones nacionales y organismos internacionales capaces de coordinar respuestas frente a los riesgos que plantea la tecnología.
“El desafío es monumental. Incluso en las mejores circunstancias, la transición hacia esta nueva era de la IA será uno de los períodos más turbulentos de la historia humana”, escribió.
La advertencia representa un tono más preocupado que algunas de sus declaraciones anteriores sobre la tecnología. En octubre de 2025, Gates había descrito la IA como “la mayor cosa tecnológica” que había visto durante su vida y afirmó que su influencia era difícil de exagerar.

Aspectos positivos de la IA
Sin embargo, Gates también recupera muchos de los beneficios de la IA, como facilitar la gobernanza, mejoras agrícolas, exploración en medicina y muchos otros campos que se ven beneficiados de las herramientas desarrolladas y en proceso de consolidación.
Como ejemplo cita incluso sus propias inversiones filantrópicas: “A la Fundación Gates le quedan 19 años del plazo de 20 años durante el cual gastará los $200.000 millones restantes. La inteligencia artificial ayudará a alcanzar sus ambiciosos objetivos al acelerar tanto el descubrimiento de vacunas y medicamentos contra el VIH, la tuberculosis, la malaria y la desnutrición, como la capacitación del personal sanitario y de los pacientes para saber cómo utilizar esas herramientas”.
“Entre los objetivos de la fundación está reducir nuevamente a la mitad el número de niños que mueren cada año, tal como ocurrió entre 2000 y 2024. Todo nuestro trabajo, no solo en salud, sino también en agricultura y educación, aprovechará plenamente la inteligencia artificial”, explica.
Para Gates, la IA puede automatizar no solo labores físicas o repetitivas, sino también una parte considerable del trabajo cognitivo que realizan las personas en múltiples sectores.
Uno de los aspectos más llamativos de su ensayo es que llama a repensar los regímenes de impuestos en torno a la IA.
“A medida que los trabajadores sean desplazados hacia otros empleos, necesitarán capacitación y otro tipo de apoyo de las redes de protección social. Pero trabajarán menos, lo que significa que pagarán menos impuestos sobre la renta y los ingresos de los gobiernos disminuirán justo cuando la demanda de esos servicios sea mayor. El dinero tendrá que salir de alguna parte en un momento en que los presupuestos ya están bajo presión”, escribe.
En ese contexto, el magnate sugiere que deberíamos gravar los tokens de IA y los robots. “En este momento, si usted es un empleador y contrata a una persona, paga impuestos sobre la nómina calculados a partir de sus ingresos. Pero si compra un robot, por lo general puede deducirlo de inmediato como un gasto empresarial. El sistema tributario incentiva a sustituir a las personas por máquinas”, dice.
