
¿Qué es el supuesto efecto Mandela? ¿El efecto Baader-Meinhof? ¿O el más conocido déjà vu? Aunque son comunes de nuestra vida cotidiana, no siempre entendemos bien estos fenómenos de la percepción. Así que nos dispusimos a explicarlos mejor.
¿Qué es el efecto Baader-Meinhof?
El otro día leí sobre la buena fortuna asociada al número siete; en la numerología representa sabiduría y en varias religiones la perfección divina. Luego encendí la radio, cuya frecuencia terminaba en 7, y al salir a la calle topé con docenas de placas que alojaban el dígito. Al alzar el teléfono, la batería marcaba un 7% y el reloj señalaba las 17:17. Algo en el universo tuvo que haberse confabulado, pensé, para que me persiguiera la suma del cuatro y el tres.
El número no salió en la lotería y la anécdota tampoco prosperó, pues fue un caso más del efecto Baader-Meinhof. Como una ilusión de frecuencia, este fenómeno ocurre porque el cerebro “busca” estímulos relacionados con aquello que acaba de aprender o descubrir.
Ocurre con números, palabras, personas, colores, estilos arquitectónicos, razas de perros y cualquier elemento que parece estar en todas partes. A lo mejor, las maleables apariciones del siete siempre estuvieron ahí, pero hasta ese día las noté.
Su nombre, Baader-Meinhof, surgió después de que un lector enviara una carta a un diario de Minnesota para contar que, tras conocer la existencia del grupo terrorista alemán homónimo, comenzó a encontrar referencias alusivas por doquier. Otros usuarios validaron su experiencia, añadieron las propias, y de allí popularizaron el término.
¿Qué es el déjà vu?
Aunque pintoresco, ese fenómeno no encajaba en un episodio ocurrido días después: mientras cenaba, un mesero hizo un comentario tan específico que juré habérselo escuchado antes, sentada en una esquina del mismo restaurante. Claro, podría tratarse de una escena recurrente, pero nunca había visitado ese local.
El efecto que sí ofrece una explicación es el déjà vu, que en francés significa “ya visto”. Engloba aquellos momentos que se sienten repetidos, como si ya se hubieran vivido, porque el cerebro “engaña”. Por eso resulta tan común llegar a un sitio desconocido y convencerse de haber estado allí.
De manera simplificada, imagine que el cerebro opera mediante dos procesos: el reconocimiento y el recuerdo. El primero aporta la sensación de familiaridad y el segundo reúne los detalles que la sustentan. Durante un déjà vu, según Britannica, los procesos cognitivos que funcionan de forma coordinada se desincronizan y dejan una sensación de familiaridad sin explicación. Se activa el reconocimiento, pero no el recuerdo.
¿Qué es el efecto Mandela?
Y en el mismo engranaje de fenoménos psicológicos, recordé que, cada cierto tiempo, sale a colación si Mickey Mouse tiene tirantes o no. Para muchos la respuesta es afirmativa, aunque el ratón solo viste unos pantalones rojos. Lo mismo ocurre con quienes recuerdan que Darth Vader le dice a Luke Skywalker “Luke, yo soy tu padre”, cuando la frase correcta es “no, yo soy tu padre”.
Estos recuerdos falsos compartidos se conocen como el efecto Mandela, en honor a una investigadora que estaba convencida de que el político y filántropo Nelson Mandela había muerto en prisión, cuando en realidad fue liberado años antes de convertirse en presidente de Sudáfrica.
También sucede que muchos recuerdan al personaje del Monopoly como un hombre con monóculo, aunque solo lleva sombrero y bastón. Desde la ciencia, este fenómeno podría explicarse porque las personas suelen incorporar detalles erróneos cuando coinciden con sus expectativas, o porque les resultan más memorables, como lo planteó un estudio de la Universidad de Chicago en 2022.
Ninguno de estos fenómenos responde a una causa única y cada uno revela que la mente completa vacíos, altera recuerdos y encuentra patrones inexistentes. A usted, ¿cuándo fue la última vez que la mente lo engañó?

