
Ciertas coincidencias son dignas de festejar. Gracias a la suerteuna de ellas ocurrió cierto día de 1999 en el aeropuerto de Tromsø-Langnes, Noruega, cuando un español, un alemán y una costarricense se reconocieron en la lengua española y comenzaron a platicar mientras esperaban los vuelos. Luego de revelarse intereses comunes, la casualidad aseguró un premio, y fue la invitación a un puñado de artistas plásticos costarricenses a exponer sus obras en la ciudad alemana de Lahr, en la Selva Negra, con vistas a la cuenca del Rin.
La exposición incluyó 100 esculturas de grande y pequeño formato en el mágico parque de la ciudad —casi un jardín botánico donde se eleva un cedro del Líbano, ya centenario—. Cuando me invitaron a la inauguración como Embajador en Alemania, me nació entre pecho y espalda proponerle al alcalde de Lahr un convenio de Hermandad entre Lahr y Alajuela.
También la idea nació con buena suerte, y que no cayó en oídos perezososlo mostró la fascinación del alcalde. Después de la propuesta, fluyó todo, incluidos pequeños tropiezos que volvieron más interesante el trabajo. Lo primero fue el cabildeo con dos alcaldes manudos; igual hubo que tener paciencia mientras pasaban las elecciones municipales en las que el alcalde de Lahr fue reelecto.
El convenio se pudo firmar al fin en el 2006 cuando yo ya no era Embajador. El resultado de esta historia que tardó siete años en gestarse llega hasta hoy vivo y listo, celebrando dos décadas de actividades compartidas, con muy buena salud y fuerte músculo para el futuro.
Pues sí: cada año la hermandad es más productiva, y como se ha visto, no fue un abuso de la imaginación representármela tan rica en episodios, intercambios, visitas y experiencias felices, siempre dispuesta a nuevos giros. La larga gestación habla del vigor con que se emprendió la tarea, de las cosechas que se han ido recogiendo y —¿cómo no enfatizarlo?—de las personas que han asumido el trabajo.
Insisto: Lahr y Alajuela se han entendido muy bien. Por eso no podríamos decir (y ruego disculpar el tono un tanto kitsch) que veinte años no es nada. Es mucho. Se superaron las expectativas. Y se hizo así, siempre ejecutando.
Tal recorrido muestra la voluntad de compartir tareas interesantes que beneficien tanto a las ciudades como a las personas. Las instituciones encuentran ejes de cooperación, los ciudadanos dejan de sentirse extraños y desarrollan lazos con la otra parte, se intercambian invitaciones y los proyectos concretos no se quedan en el papel. También las leyes del corazón dictaron sentencia: un matrimonio no es cualquier cosa.

Desde el inicio, para consolidar la funcionalidad del convenio, y juzgando que el potencial de actividades debía ir más allá de la ciudad de Alajuela, visité a la entonces Directora del Liceo de Poás para invitarla a unirse al intercambio, y así el Liceo se asoció al Max-Planck- Gymnasium.
Los encuentros han sido sorprendentes. Muchos estudiantes han visto ampliarse sus horizontes culturales y humanos. La lenguaalemana se estudia en Poás, así como el español vive en las aulas de varios colegios de la ciudad alemana. El primer intercambio de alumnos tuvo lugar en el 2006. Luego en el 2017 se firmaron nuevos acuerdos con otras instituciones docentes de Lahr. Como era de esperar, se han repetido las visitas de profesores, alumnos y practicantes.
Todo lo hecho en dos décadas es benefactor. Puedo destacar algunos puntos, aunque desearía nombrarlos todos. Por ejemplo, en el 2006 tuvo lugar el primer intercambio de colegiales, que siguió realizándose regularmente.
Con ocasión del campeonato mundial de futbol en Alemania, por gestiones del entonces alcalde Dr. Müller, y apoyo del Europapark, Lahr invitó a la selección costarricense a jugar contra un seleccionado de estrellas y jóvenes talentos. Otra obra ejemplar que también motivó el mismo Dr. Müller consiguiendo fondos federales —así como el empeño del Freundeskreis y del Sr. Heinz-Dieter Ritzau—, es la puesta en funciones de la planta de tratamiento de aguas de Alajuela, construida con apoyo del BMZ (Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo) y en el marco de un proyecto internacional de aguas y cambio climático.
En lo cultural, asistimos a nuevas exposiciones artísticas; durante una de ellas, Leda Astorga, Ángel Lara, Domingo Ramos, Herberth Zamora y Aquiles Jiménez trabajaron obras nuevas al aire libre en el centro histórico junto a las tiendas y cafeterías y los transeúntes admirados. Hubo presentaciones de cine costarricense en Lahr y en Offenburg, ciudad cercana. También apoyo monetario, en equipo y con voluntarios al Hogar Manos Abiertas de Alajuela y otras instituciones. La carreta tica ha sido protagonista del Festival de Crisantemos que se celebra cada otoño en Lahr.
En su momento viceministra de Cultura, Amalia Chaverri impartió una charla en Lahr cuando, por iniciativa y gestiones de ella misma, la carreta fue declarada bien cultural de la humanidad por la UNESCO, donde yo era Embajador por recargo. Hay que celebrar una y otra vez los proyectos ambientales, como las plantas de tratamiento de villa Bonita y Trinidad y la reforestación y cuido de fuentes de agua. En lo cultural es imposible olvidarse de las visitas de coros y músicos, de cooperantes y cineastas, en las dos direcciones.
Volviendo al aeropuerto de Tromsø, la costarricense fue Dña. Evangelina Aguiluz, el español y alemán fueron D. Juan Llombart y el Dr. Horst-Peter Maentele. Los alcaldes convencidos de impulsar el proyecto fueron el Dr. Wolfgang Müller y D. Fabio Molina. Y yo, muy animado, me detengo en estos días a repasar dos décadas de encuentros sin interrupciones más el trabajo de preparaciónde siete años.
El círculo de amigos (Verein Freundeskreis Alajuela-Lahr) se fundó en el 2004 y han sido presidentes el Dr. Richard Mährlein, el Dr . Maentele y la Sra. Marlies Llombart, a quienes desde el principio acompaña un grupo de colaboradores que no descansa. A lo largo de estos años, Marlies fue y sigue siendo gran gestora y hada benefactora en la Selva Negra.
Su esposo, el Sr. Juan Llombart, desde el consulado honorario de Costa Rica en Baden Würtemberg, alimenta sin descanso cuanto beneficie el intercambio. Igual hay que celebrar la presencia activa del exalcalde Müller, ya jubilado, con los músculos siempre listos para empujar iniciativas.
En Alajuela hay una contraparte dinámica: me refiero a ASOCHA, la Asociación de Ciudades Hermanas de Alajuela, con las Sras. Shirley Petersen Doti e Isabel Castro a la cabeza. Los alcaldes actuales, Sres. Roberto Thompson y Markus Ibert, que encabeza una nueva delegación este mes, celebrarán el aniversario en Alajuela. La escultura de Leda Astorga en el parque Próspero Fernández es una alegre imagen de la Hermandad.
En tiempos tan convulsos como los actuales en que, por todo el mundo, reparten azotes los peores demonios de la tierra, es refrescante asistir al encuentro de fuerzas que reactivan lo mejor de los individuos y de los colectivos sociales, como estas dos ciudades. Decirlo no es pecar de ingenuidad. Si la mejor parte de la especie humana fracasa, el porvenir parece condenado al derrumbe.
Deseamos que no sea así. Las muestras de solidaridad y cooperación, grandes y pequeñas, dan paso no solo a esperar mejores días, sino a contribuir para construirlos. La hermandad entre Alajuela y Lahr es un ejemplo de esta tarea.
Cada otoño, Lahr celebra un festival de crisantemos. El ambiente fascina, la ciudad se puebla de colores y flores, como si brotaran de todas partes. Muchas de esas flores provienen de Costa Rica. Este año el festival tendrá un brillo especial: un pabellón que celebra los veinte años de hermandad.

