Revista Dominical

ACAM recibe críticas por su financiamiento. Así funciona realmente (y por esto es tan polémico)

Consumimos canciones en cada rincón público y exigimos ciudades vivas, pero el cobro por los derechos de autor sigue percibiéndose como un debate de nunca acabar y hasta existen amenazas sobre el futuro de ACAM

Grupo Malpaís
Para los compositores, una canción no termina cuando se publica: sigue generando derechos cada vez que se reproduce en espacios comerciales. Cortesía Entretenimiento Universal
Para los compositores, una canción no termina cuando se publica: sigue generando derechos cada vez que se reproduce en espacios comerciales. (Jeffrey Zamora)

Costa Rica es un país lleno de música que pareciera aspirar al silencio cuando llega la factura. Cualquier tico sabe que la música es omnipresente: acompaña el casado del almuerzo, marca el ritmo de las mancuernas en el gimnasio, llena los vacíos de una sala de espera y define la identidad nocturna de cualquier ciudad.

Esa música que está siempre ahí tiene dueño, y el uso de ese ingenio ajeno —cuando hay fines de lucro—, exige una retribución económica.

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