Alajuela. Bambolea su cuerpo en forma poco agraciada y resbala con frecuencia, lo que le da una imagen de jugador torpe. Sin embargo, cuando hace gala de la velocidad por las bandas y de su olfato goleador, Norman Pin Gómez, se convierte en una figura de altos quilates en el engranaje ofensivo cartaginés.
Forjado en labores agrícolas en la pampa guanacasteca, el goleador brumoso rompió su sequía en la red en los dos últimos encuentros ante Alajuelense con tres perforaciones, que sitúan a los paperos en la antesala de la disputa del gallardete de la Primera División.
Sudando aún, por el esfuerzo realizado al batirse contra la retaguardia eriza, Goméz comentó que la victoria brumosa, en la segunda fase del certamen, se fundamentó en la entrega y la humildad de los jugadores de la Vieja Metrópoli.
"La unidad de grupo, la confianza en nuestro juego y los excelentes planteamientos tácticos de Rolando Villalobos son factores adicionales del triunfo de nuestro equipo", dijo el sublíder del goleo del certamen con 22 concreciones.
Sobre las dos anotaciones conseguida ayer, el futbolista, de 30 años de edad, manifestó que él tiene la responsabilidad de lanzar los tiros de penal y que pocas veces ensaya la ejecución. "Si uno se tiene confianza, la práctica de los penales pasa a segundo plano", sentenció el artillero.
"En el segundo gol, estuve atento al saque de Hermidio y nunca le perdí la vista al balón; por eso cuando lo tomé sabía que iba para adentro", expresó el delantero cuyo único deseo es ser campeón con el Cartaginés.
Ansioso de ingresar a la ducha, el espigado artillero, cerró los ojos por un momento para imaginar el perfil de la próxima contienda por el título entre brumosos y manudos.
"No le tememos a la Liga; hoy (ayer) lo demostramos. Cartago está para ser campeón", finalizó Gómez.