Hace apenas un año que Hugo Madrigal jugaba en el futbol aficionado. Hace apenas un año su estancia en el Cartaginés era impensable. Hace apenas un año su nombre se perdía entre los miles de jugadores amateurs que llenan de sudor las gramillas todos los domingos.
Un juego casual entre Barrio Cuba y Ramonense lo sacó del anonimato y le abrió las puertas del equipo poeta, del que tres meses después se despediría, para iniciar una tardía carrera con los brumosos.
Al zurdo Madrigal, como también se le conoce a Hugo, Juan Luis Hernández Fuertes lo llevó a Ramonense y José Mattera se encargó de darle la mano que el mediocampista necesitaba para vincularse al Cartaginés.
"A los 23 años ya empezaba a decirme que nunca jugaría en la Primera División y gracias a que me dieron una oportunidad logré lo que parecía un sueño".
Antes de dedicarse al futbol, Madrigal debió cumplir con la promesa realizada a su padre: graduarse en derecho.
Su padre, Carlos El Macho Madrigal, que conoce por experiencia las facilidades y las dificultades que dominan al medio futbolístico costarricense, por haber jugado para el Cartaginés, le exigió que primero cumpliera con la academia y que después pensara en darle cabida a su vocación de futbolista.
Superado ese escalón paternal, Madrigal entró con alma y talento a la categoría de honor del futbol tico, en el que hoy, según los registros de este diario, es el segundo en asistencias, con 15, detrás de Wílmer López, de Alajuelense.
La base que le brinda el estudio, dice el jugador, le permite tener una perspectiva más amplia de lo que es y significa el balompié, "del que se puede salir en cualquier momento, debido a las lesiones".
Rápido ascenso
Madrigal tiene claro que un caso como el suyo no siempre se repite, porque existen muchos obstáculos para ascender, en cuestión de días, del futbol aficionado al profesional.
A él le sucedió y Madrigal lo atribuye a un guiño de la providencia. Entramos aquí a otra faceta suya y que lo marca tanto como la pasión por el futbol: su creencia en Dios.
El mediocampista, que se caracteriza por su actitud de enfrentar al rival, por filtrar pases precisos y por una técnica depurada cuando tiene el balón en sus pies, es miembro de la iglesia Tabernáculo de Luz, en la que ofrece charlas a sus compañeros.
A sus colegas del Cartaginés, de vez en cuando, también les da sus conferencias y en el equipo se distingue como uno de los jugadores más espirituales.
Por eso, cada vez que Madrigal logra un gol, aprovecha la ocasión para mostrar una camiseta que porta debajo de la oficial y en la que acostumbra estampar mensajes para los aficionados.
"Yo nací para servir a Jesús", decía la última que mostró en el estadio José Rafael Fello Meza, con motivo del partido frente a Pérez Zeledón, en el que los brumosos triunfaron 2 a 0, el 29 de marzo.
Siempre en la línea de integrarse a Tabernáculo de Luz, Madrigal será el baterista en un grupo que amenizará las jornadas de reflexión en su iglesia.
El "amigable" Madrigal, como se describe el propio futbolista, renovará sus habilidades musicales en los próximos días y así dará un paso más en sus afanes de cumplir con los mandatos de su conciencia.
Mejorar la reacción
Pese a su religiosidad, Madrigal sabe que no todo viene de la providencia. Esa es la razón por la que al talento de su pierna izquierda, procura reforzarlo con un mejor hacer con su pierna derecha.
A su vez, el volante creativo efectúa ejercicios de reacción, porque "la lentitud", que es una de sus debilidades como jugador, es un aspecto que tendrá que corregir, si desea alcanzar los objetivos trazados, entre los que se contempla vestir la casaca de la Tricolor en un futuro no muy lejano.
Para superar el inconveniente de la lentitud, Madrigal realiza trabajos con énfasis en la intensidad.
Marcelo Emanuelle, anterior preparador físico del equipo, le dio la explicación que necesitaba: "Marcelo me dijo que mi lentitud de reacción se debe a que corté el proceso que traía de mi etapa en que estuve en las ligas menores del Saprissa.
"El haber dejado de trabajar un largo tiempo me afectó. Es curioso, porque creo que soy lento en reacción, pero mentalmente soy un jugador que piensa rápido".
La debilidad apuntada, lejos de desmotivarlo lo invita a trabajar cada día con más ahínco.
"Soy de los jugadores a los que todavía les gusta enfrentar al rival. Y eso hace que algunos miren mi futbol".
Alto, sencillo y habilidoso: Madrigal es un zurdo que se abre espacios a fuerza de fe y talento.