Radomir Antic se enfrenta con la difícil tarea de sacar al Barcelona de una de las peores crisis en la historia del club, ya que se encuentra a tres puntos del descenso al término de la primera vuelta.
Pero para el serbio, asumir un reto de tal magnitud no es ninguna novedad.
De hecho, cuando aceptó dirigir al Atlético de Madrid, en 1995, no tuvo reparos en firmar por solo una temporada con un club que había destituido 29 entrenadores a lo largo de ocho temporadas.
Ahora le ganó el pulso a Menotti porque aceptó tomar las riendas del Barcelona durante solo seis meses.
El serbio confió a ciegas en su capacidad y por eso no tembló nunca ante los retos.
Ahora tratará de salvar al equipo catalán, apoyado en el gran conocimiento que tiene de la liga española, en la que desembarcó hace ya 14 años.
La historia de Antic en los banquillos españoles está marcada por la cara y la cruz. Una de cal y otra de arena. Su éxito más sonado fue el doblete que consiguió con el Atlético de Madrid en 1995-96.
Ese año los rojiblancos levantaron, por primera vez en la historia en una misma temporada, los dos títulos más importantes de la competición española: la liga y la Copa del Rey.
Pero el entrenador serbio también pasará a la historia por haber sido destituido cuando, en su segundo año como entrenador del Real Madrid, el equipo estaba al frente de la clasificación, con una ventaja sobre el Barcelona en tres puntos.
Entonces, el expresidente Ramón Mendoza decidió prescindir del técnico –quien presumía de haber establecido un registro histórico en un comienzo de campeonato: 27 de los primeros 30 puntos posibles– bajo la acusación de no saber sacar brillo a una plantilla supuestamente ejemplar.
Antic también certificó en su última incursión por los banquillos al frente del Real Oviedo su segundo descenso consecutivo, después de que el año anterior el Atlético de Madrid perdiese la categoría bajo sus órdenes.
Antic vuelve al banquillo con la idea de olvidar esos fracasos.