El Campeonato Mundial de Fútbol evolucionó a lo largo de las décadas y para la edición del 2026 será una fiesta con 48 invitados.

Cada vez queda más lejana aquella primera copa de 1930, cuando apenas 13 selecciones tomaron parte, por invitación y sin tener que pasar por la difícil aduana de las eliminatorias.
Para las décadas de 1950 a 1978 se estabilizó la cifra de 16 equipos; a partir de España 82 empezó la expansión que ahora no parece tener límite.
Si ya para la edición de Norteamérica 2026 la cifra de 48 participantes parecía enorme, una nueva cantidad empezó a circular por los pasillos de la FIFA.
Todo nació en el congreso de ese organismo rector del fútbol que se realiza por estos días en Paraguay. Ahí, el presidente de la Confederción Suramericana de Fútbol (Conmebol), Alejandro Domínguez, aprovechó la presencia de los principales líderes de este deporte para lanzar la idea: un Mundial de 64 equipos en la edición de 2030.
Esa copa tendrá características especiales pues marcará el centenario de la principal competencia deportiva del orbe (junto a los Juegos Olímpicos). Hasta la elección de la sede fue un ejercicio de creatividad ampliada: en lugar de un solo país anfitrión, se acordó que seis naciones se encarguen de recibir el torneo.
Así, Argentina, Uruguay y Paraguay albergarán los primeros partidos, y después la copa cruzará el Atlántico para proseguir en España, Portugal y Marruecos.
El Presidente de la Commebol, el paraguayo Alejandro Domínguez, explicó el por qué de la idea de los 64 países: “Quiero que el mundo sea parte de esa fiesta, que es la más grande y popular del planeta. En esa fiesta nadie tiene que quedar fuera”, afirmó en declaraciones recogidas por medios como la Cadena Ser y Marca de España.
De momento la iniciativa es solo eso, un primer guiño ante Gianni Infantino y la alta delegación que lo acompaña en el Congreso de Asunción, el cual, por cierto, incluyó una dosis de polémica. Infantino llegó tarde, pues se encontraba en una gira por Arabia Saudita y Estados Unidos, lo cual provocó la indignación de los delegados europeos, que se retiraron molestos.
Cada expansión, de 24 a 32 selecciones, y ahora de 32 a 48, implica toda una serie de aspectos logísticos y financieros que eventualmente tendrían que empezar a discutirse.
También se abre una pugna por los cupos adicionales, aunque un Mundial con 64 países signfica que clasificarían el 30% de las 210 federaciones afiliadas a la FIFA. Sería una ventana muy amplia que posiblemente le garantice la presencia a las naciones con mayor tradición futbolera.
Hasta ahora la FIFA no se pronunció sobre esta idea, que anuncia una nueva era en la historia de los mundiales.
