
Alemania concentrará la mayor cantidad de estrellas de futbol del planeta gracias a la Copa Confederaciones, cuya disputa se inicia pasado mañana.
Todo está listo en el país que en el 2006 albergará el Mundial de Futbol: estadios, salas de prensa y centros de entrenamiento.
Incluso detalles tan insólitos como los cinco secadores de cabello que la FIFA impone que se instalen en cada vestuario.
"No conozco nada más eficiente que la organización alemana", alabó el presidente de la FIFA, Joseph Blatter. "Cada vez que planteamos una pregunta, la respuesta está ya sobre la mesa", agregó.
Ya viene. El ambiente futbolero se impone desde la austera tranquilidad de la Sportschule Hennef -en la que entrena y se aloja Argentina- , hasta la imponencia del BayArena del Bayer Leverkusen.
En este último estadio Brasil practicó ayer ante 10.000 enfervorizados espectadores, muchos vestidos de amarillo y atronando con la percusión a ritmo de samba.
Los pentacampeones mundiales son la innegable gran atracción de este certamen.
"Todo en mis sueños gira ya en torno a Alemania 2006. Por eso es que jugaré un gran futbol acá", prometió ayer en una columna publicada por Bild am Sonntag
El torneo reúne a los campeones de las confederaciones de la FIFA (Alemania, Argentina, Australia, Brasil, Grecia, Japón, México y Túnez) y es un ensayo general para la Copa del Mundo que comenzará el 9 de junio del 2006.
La única duda que albegará ese Mundial es si llegará alguna vez el verano a un país con cielos nublados, frecuentes lluvias y días con temperaturas de 15 grados.
Lleno. Mientras esperan, los alemanes no pierden el tiempo: ya se vendieron más del 85 por ciento de las 600.000 entradas disponibles y se cree que para el momento de los partidos la mayoría se llene.
Los alemanes, deseosos de recuperar el aura de gran equipo que los acompañó por décadas, seguirán con lupa a su selección.
El torneo contará con su propelota: Pelias , en honor al hijo de Poseidón (dios griego del mar).
Sin embargo, tendrá corta vida: antes de fin de año "nacerá" el balón del Mundial, el verdadero objetivo de las estrellas que ya se pasean por Alemania.