La conocida "generación de oro" del futbol lusitano afronta su última oportunidad de romper el techo de Portugal en un gran torneo, las semifinales, y aspirar a un título del mundo en mayores.
La intención de los veteranos Luis Figo y Pedro Miguel Pauleta es consolidar al fin un futbol tradicional, vistoso y de talento, pero sin vitrinas, que tiene la reputación de ser los "brasileños de Europa".
Este grupo está compuesto por aquellos jugadores que el técnico Carlos Queiroz hizo campeones del mundo en juvenil, en los torneos organizados por la FIFA en Arabia Saudí 1989 y Portugal 1991.
El progreso de ellos despertó muchas ilusiones en Portugal. Pero igual soportan la carga de jamás haber jugado una final mundialista.
En el 2000 fueron semifinalistas en la Eurocopa y en el 2004 llegaron a la final europea en casa, aunque defraudaron en el Mundial 2002, cuando salieron por la puerta de atrás luego de la primera fase.
Para revertir esto está el carismático Luis Figo como abanderado lusitano y referente y líder espiritual de su selección que atraviesa una segunda juventud. En julio del 2004 se había despedido del futbol internacional, pero regresó al equipo al cabo de 12 meses de ausencia.
Un líder. Pese a estar en el ocaso de su carrera, Figo llega en buen momento al Mundial, pues recuperó en el Inter de Milán lo mejor de su regate y desborde que exhibió en el Barcelona y Real Madrid, sin olvidar su entrega hasta el límite y su carácter en instantes difíciles.
"Figo es siempre Figo. Con su experiencia ayuda a los más jóvenes a jugar más tranquilos. Es nuestro líder y queremos que siga jugando por mucho tiempo", afirmó el zaguero Jorge Andrade sobre el artillero de 33 años, elegido el mejor jugador de la FIFA en el 2001.
Con 32 años está el goleador Pauleta como uno de los veteranos que llevará Portugal al Mundial de Alemania. Fue el mejor anotador del Premundial europeo (11 dianas en 10 partidos), que le sirvió para batir la marca del legendario Eusebio y ratificarse como el goleador histórico de los lusos: 43 tantos.
Con su peculiar celebración extendiendo sus brazos, para hacer honor a su apodo del Águila de las Azores (el archipiélago de donde es oriundo), Pauleta tiene ahora como meta superar la barrera de los 50 conquistas y llevar a Portugal a lo más alto en el Mundial alemán.
" Queremos, como mínimo, llegar a cuartos de final y demostrar a toda costa que formamos parte de las ocho mejores selecciones del mundo", recalcó el artillero del París Saint Germain de Francia.
A la "generación de oro" portuguesa ya no pertenecen Rui Costa y Fernando Couto, retirados del seleccionado luego de caer sorpresivamente en casa en la final contra Grecia, en la Eurocopa del 2004. Pese a esto, este fue el mejor resultado lusitano en la historia del torneo.
Junto a Figo y Pauleta también brillan con luz propia otras figuras que en un futuro inmediato serán los relevos de las estrellas: Ricardo Carvalho, Deco, Quaresma, Hugo Viana, Simao, Maniche, Tiago, Jorge Andrade y Cristiano Ronaldo.
Así, el Mundial del 2006 marcará la despedida oficial de Figo y Pauleta y la última gran oportunidad de coronar a una generación talentosa, que está ansiosa de festejar un título internacional, como ya lo hizo dos veces cuando era Sub-20.