Los hilos de la vida lo trajeron a un país que lo enamoró por el calor de su gente, la estabilidad para su familia y el talento de sus jugadores.
El técnico alemán Ulrich Kowalczyk vino a Costa Rica después de que su amigo personal, Johan Gasset, le hablara de esta tierra y de las condiciones de sus futbolistas, y no lo pensó dos veces para establecerse en Santa Barbara, donde comenzó una nueva aventura en el balompié nacional.
Una vez establecido en Costa Rica comprobó la calidez del costarricense y la amabilidad de su gente. Kowalczyk, entonces, decidió traerse de Venezuela a su esposa, Thais, y a sus hijos, Piero, de diez años, y Samantha, de cinco.
Con la tranquilidad de tener a su familia cerca, y al lado del técnico uruguayo José Matera, Kowalczyk comenzó su historia en el equipo rojiblanco, al que ha convertido en esta temporada en una de las sorpresas del torneo.
Al tomar las riendas del equipo de Primera División, al cierre de la temporada anterior, trazó su meta en un proyecto visionario a tres años plazo. La idea era formar un equipo sólido y con jugadores oriundos de Santa Bárbara.
"En este lugar hay una cantidad increíble de jugadores que, si se les lleva por el camino correcto, pueden aportarle mucho al país. Desde los moscos de Santa Bárbara, hasta en el alto rendimiento se encuentran jugadores muy talentosos", dijo el técnico Kowalczyk.
Claro que su trabajo se desempeñaba en un ambiente plagado de problemas y deficiencias, pero el técnico alemán asumió el reto de sacar a flote al equipo y de mantenerlo en primera división.
"Al inicio de la temporada contábamos con 13 jugadores, no teníamos junta directiva y estábamos destinados a descender, pero aprovechamos la base de los jugadores de la temporada anterior y jóvenes valores de la zona, con eso juntamos un grupo que no ha estado ni cerca del descenso y que ha tratado de dar espectáculo en cada partido".
La idea de Ulrich es que en tres años Santa Bárbara tenga un equipo capaz de disputar lugares de privilegio con jugadores jóvenes, aunque sabe que su tarea no es fácil pues debe luchar y trabajar con las uñas para lograr dicho objetivo.
"Los retos difíciles siempre me llaman la atención, aquí hay que trabajar con todo y hacer de todo, y aun así sacar los resultados, pues con ellos vienen los aficionados y los patrocinios para un club que necesita dinero. Las cosas complicadas siempre tienen una buena recompensa, por más pequeña que sea".
Experiencia vivida
Profesor de Educación Física, graduado en la Universidad de Munich, exjugador en la Bundesliga con el 1860 Munich donde desempeñaba el puesto de volante de contención, Kowalczyk vive el futbol con pasión y con tan solo 36 años, asegura haber acumulado una importante experiencia en el ámbito nacional.
"Ya tengo 60 partidos seguidos como técnico de Santa Barbara, más los que tuve como asistente y considero que me ha ido bien, que se ha construido una base de ligas menores y un equipo con un futuro impresionante".
El trabajar con los jóvenes valores realmente lo desvela, así como su incansable intención de darle oportunidad para que jueguen sumado a la creación de una estructura para formar futbolistas a futuro.
"Los equipos como Santa Bárbara, con bajo presupuesto, deben mirar hacia abajo y buscar jóvenes de la comunidad, es su único camino para luchar en un futbol pobre como el de Costa Rica. Esta comunidad se ha comprometido a dar ese paso y si todo sale bien recogerán sus frutos en un par de años".
Esta esperanza es apoyada por un espíritu de lucha que le trasmite a su equipo en cada juego. Hombre de riesgos, no escatima en aplicar su filosofía.
"Cuando los equipos pequeños se despierten y le jueguen a los grandes con inteligencia y sin miedo, todos ganaremos. No puede ser que contra Saprissa o la Liga lleguen a encerrarse, eso es un suicidio.
"Todos los equipos tienen un punto débil, solo hay que buscarlo, y explotarlo. Cuando Goicoechea, Carmelita, Puntarenas y demás exploten sin temor su potencial, el futbol costarricense alcanzará un nivel fabuloso porque los jugadores existen en todo lado, solo hace falta cambiar la mentalidad y tomar los riesgos necesarios".
Dicha actitud ante las vivencias cargadas de adrenalina, son parte de las razones por las que el técnico barbareño se siente a gusto en tierras ticas, las cuales ha asumido como su hogar.