Sarchí, Alajuela. El Instituto Clodomiro Picado de Turrialba ganó la medalla de oro del voleibol en la categoría A masculina por segundo año consecutivo, al derrotar anteayer al Liceo de Miramar.
Para alcanzar el máximo galardón de la final, que este año se protagonizó a gimnasio lleno en el Colegio Técnico Profesional Francisco J. Orlich de Sarchí, los turrialbeños clasificaron de primeros en su grupo imponiéndose al Liceo de Atenas, al Colegio Técnico Profesional de Abangares y al Liceo Experimental Bilingüe de Pococí.
En las semifinales los actuales campeones derrotaron a los anfitriones.
En el juego decisivo, los turrialbeños impusieron su dominio desde los primeros minutos valiéndose de una buena ubicación, remates contundentes y una sólida defensa que logró controlar a Miramar con marcadores parciales de 25 a 17, 26 a 24 y 25 a 23.
"Fue mucho esfuerzo y sacrificio lo que nos dio nuevamente el campeonato. Usamos un juego ofensivo y combinaciones muy rápidas para aprovechar la estatura de nuestros muchachos. Con eso le quitamos la iniciativa a Miramar", manifestó Alberto Travieso, técnico de los muchachos del Clodomiro Picado.
En el triunfo de Turrialba sobresalieron Dornley Edwards y Gabriel Loaiza; especialmente, este último que con poderoso remate aportó una importante dosis de peligro que a la postre se convirtió en una buena cantidad de puntos para su equipo.
"Si no atacamos no somos nada, esa es nuestra principal virtud porque tenemos una buena proyección hacia la red", explicó Loaiza.
El comité técnico de la final declaró a Allan Montero, del Instituto Clodomiro Picado, y a Onickha Pinnock, del Colegio Deportivo de Limón, como las figuras más destacadas del torneo.
Poder caribeño
En la rama femenina las muchachas del Colegio Deportivo de Limón vencieron a las del Colegio Samuel Sáenz Flores de Heredia, con marcadores parciales de 25 a 19, 25 a 17 y 25 a 23, con lo cual se coronaron como las nuevas monarcas del voleibol de la categoría A.
El tercer lugar lo ocupó el Colegio Técnico Profesional de Abangares.
"Logramos ejercer buena presión y aplicarnos a fondo en la defensa para imponernos en la red. Basándonos en saques contundentes y valiéndonos de la estatura de nuestras muchachas pudimos sacar la victoria", indicó Eladio Vargas, técnico de las limonenses.
El sexteto de las muchachas del Caribe hizo gala de su poderío desde las primeras acciones y no tuvo mayores problemas -salvo en el último set- para asegurar su marcha hacia la presea de dorada.
"Siempre nos gusta jugar de manera ofensiva, porque ese es un aspecto que desarrollamos mucho en los entrenamientos. El premio a la mejor jugadora lo recibo con mucha humildad. Esa distinción se la debo a los consejos de mi entrenador, a mi madre Etta Gibbons y a Dios", señaló Pinnock, de 15 años, vecina del barrio Bella Vista de Limón y estudiante de noveno año en el Colegio Deportivo de Limón.
En los Juegos Deportivos Estudiantiles del año pasado y en los Juegos Nacionales de Turrialba 96 la joven Pinnock recibió una distinción igual a la que se le dio en la final del voleibol el sábado pasado.