El buen manejo del balón y el futbol pícaro quedó para después. Un inicio prometedor, de jugadas hiladas y ambición en la red, se transformó después en un truco de amarras, que llevó el partido a la decadencia y el marcador palideció con el 1 a 1 de la etapa inicial.
Guatemala logró su objetivo, consiguió sumar los cuatro puntos necesarios para decir presente en la siguiente ronda. Los cuscatlecos, en cambio, deberán esperar la siguiente jornada para pelear por uno de los puestos de la cuadrangular.
El ritmo fue inconstante. Los guatemaltecos arrancaron con el dominio del balón, manejado con soltura por Martín Machón y Claudio Rojas, este último buscador insistente de espacios en el área del arquero salvadoreño Misael Alfaro.
Al minuto 14, Edgar Valencia anunció el deseo de los chapines de mover los números en la pizarra, pero la bola voló ligeramente encima del horizontal, para decir adiós al primer intento cercano de vencer al guardameta Alfaro.
Reacción
La dinámica de arranque del equipo guatemalteco fue diferente a lo observado en su debut ante el conjunto de Nicaragua, que desnudó las carencias del cuadro que dirige Benjamín Monterroso. Ayer, la historia en la primera parte parecía ser diferente, pero el complemento trajo a la mente las deficiencias chapinas.
El gol de apertura llegó para aquel que más lo buscó. Edgar Valencia escapó por el sector derecho y centró el esférico para que Carlos Ruiz rematara y dejara en el suelo al arquero Alfaro, quien, abrazado al poste derecho, vio pasar el primer tanto del encuentro al minuto 21.
Cuando parecía que Guatemala levantaba vuelo de la mano del gol, los cuscatlecos cerraron filas y comenzaron a creer en el empate. Adonay Martínez, hombre de banda, usurpó el ala derecha, recibió el balón que vino desde el otro sector y disparó certero para concretar el 1 a 1, al minuto 27. El guardameta Julio Englenton miró, sin explicación alguna, como la pelota anidó en la red.
La presión de los salvadoreños creció. Al minuto 51, Guatemala perdió a German Ruano en una acción violenta sobre Magdonio Corrales, que le costó a los chapines una sufrida ausencia.
La monotonía reinó para entonces. Ninguno de los dos tuvo más argumentos para salir de la paridad y la noche fría despidió a los actores. Guatemala se marchó tranquilo con el boleto, El Salvador, en cambio, todavía debe esperar.