Juan José Herrera Ch.. 23 marzo, 2013

Denver, Colorado. Estados Unidos hizo de la nieve su mejor arma para derrotar a una Costa Rica congelada por las malas condiciones del terreno de juego.

Nunca el central salvadoreño Joel Aguilar debió haberle dado el pitazo final a un partido bajo esas condiciones, con una intensa nevada que, bajo toda óptica, impedía el correcto desarrollo del juego.

Esa condición fue sin duda el peor enemigo de la Tricolor anoche, un elemento que se trató de minimizarse durante la semana pero que sencillamente terminó por ahogarle el futbol a la Selección.

Por más experiencia que pudieran tener los costarricenses jugando así, lo de ayer se salió de toda lógica, con un factor que ya no solo afectaba a la Tricolor, sino también a Estados Unidos y cualquier aficionado en el Dick’s Sporting Goods Park.

Pero se jugó, aun cuando el tránsito del balón era casi imposible o cuando la demarcación sencillamente desapareció bajo una gruesa capa de nieve.

Y a la Sele le pesó en cada metro y cada jugada, al punto de que su primer remate a marco no llegó sino hasta el minuto 37’.

Mucho antes de eso, Estados Unidos ya había hecho su negocio, con un remate de Jozy Altidore que Roy Miller desvió en el área, con tan mala suerte que el balón le llegó a los pies a un Clint Dempsey que ingresó sin marca. 1-0.

Después de ahí es poco lo que se puede decir de Costa Rica.

Bajo cero. La prueba de Jorge Luis Pinto con su línea de cinco atrás y un puñado de variantes no rindió los frutos esperados, especialmente no en la línea de contención.

Barrantes fue un fantasma durante su estancia en el terreno de juego y Ariel Rodríguez le aportó poco a la Tricolor. Bryan Oviedo, el mejor tico en la primera mitad, se congeló para la segunda; y Cristian Gamboa tampoco vivió su mejor noche.

En realidad, es difícil determinar quién sí lo hizo, porque ni siquiera el mismo Estados Unidos logró desarrollar su juego en esas condiciones.

Después del gol, los norteamericanos prácticamente se dedicaron a vivir de la renta, pues aparte de otra peligrosa llegada de Dempsey en la segunda mitad, tampoco ellos lograron imponer condiciones.

Oportunidades para la Sele fueron pocas, y las que se acercaron a la cabaña de Brad Guzan fueron repelidos por la visión privilegiada del guardameta. Solo una jugada terminó en la red, pero para desdicha nacional, fue el gol anulado a Michael Umaña, por posición prohibida. Al final, para la Selección el gran mérito fue quedarse con solo un gol en contra, porque en esas condiciones anoche el que perdió fue el futbol.