
El seleccionador nacional Toribio Rojas Gamboa no se guardó nada en su informe sobre el fracaso de Costa Rica en el pasado torneo de la UNCAF: señaló culpables, enumeró las fallas administrativas y de organización, reconoció sus errores y criticó con dureza a los jugadores.
El reporte, de 40 páginas, fue presentado antenoche ante el Comité Ejecutivo de la Federación Costarricense de Fútbol (FEDEFUTBOL), que aún no tomó una decisión definitiva sobre el futuro de Rojas en el equipo mayor.
Toribio acusó a los presidentes de club, Enrique Artiñano (Saprissa), Rafael Palma (Cartaginés), Claudio Vinicio Carvajal (Ramonense) y Fernando Gutiérrez (Belén), de obstaculizar su trabajo "por intereses particulares".
"Nunca les interesó la UNCAF (Unión Centroamericana de Fútbol), pusieron miles de obstáculos, varias veces pidieron mi renuncia y al final todo desembocó en un fracaso para el futbol de Costa Rica", comentó en su reporte.
Sobre el bajo rendimiento de los jugadores, Toribio atribuye cierto grado de responsabilidad al plantel: Agrandamiento, falta de voluntad, desconcentración, desorientación táctica y deficiente definición, son algunas de las causas señaladas.
Con La Nacion
Ayer, durante una entrevista con La Nación, Rojas declaró que desde el momento en que inició su trabajo, el año pasado, "dejé de ser para los clubes el técnico de conocimientos, que había hecho una buena labor en San Ramón, y todo fue contrario a mí, con miles de obstáculos que se acentuaron en la UNCAF".
El proceso lo calificó de "irregular", porque en su opinión se irrespetaron los lineamientos del Plan de Selecciones. Ante eso, solicitó que la Federación se reúna con los delegados de los clubes para discutir la reestructuración que requiere el futbol, de cara a los próximos compromisos internacionales.
"La Selección es la razón de ser del futbol de un país y nosotros no somos la excepción; lástima, porque siento que quedé en deuda con la afición, el sistema no me permitió trabajar bien."
Aceptó que su mayor error fue haber firmado un contrato hasta julio de 1998 sin garantizarse los instrumentos necesarios para hacer un buen trabajo, aparte de permitir la limitación de jugadores para la UNCAF, cuatro por equipo.
"No renuncié porque el artículo 8 de mi contrato me lo impide; si lo hiciese tendría que pagar a la Federación más de ¢4 millones por indemnización, además todos los extremos legales que el Código de Trabajo determine."
Cuando se le preguntó sobre su futuro dijo: "No sé si seguiré. Las presiones de los presidentes a los que critiqué en el informe son muy fuertes. A lo mejor sigo trabajando en la Federación, como asesor o gerente deportivo, quién sabe...".
Si es despedido, Toribio cobraría unos ¢7 millones, aseguró una fuente federativa. Al respecto, el entrenador dijo que desconocía la suma, que no la había calculada, pero sí fue enfático en señalar que no dejaría de cobrarla.
Sobre el tema, el secretario del Ejecutivo, Ricardo Villalobos, declaró que aún no se decidió nada sobre el futuro de Toribio o si será sustituido en los próximos días.
"Recibimos su informe. Toribio no renuncia. Señala responsables y reconoce su cuota de responsabilidad. El informe es muy realista; no oculta nada, es abierto, denunciante, con miras a que las cosas cambien", concluyó Villalobos.
Colaboró en esta información el redactor Eliseo Quesada y el corresponsal Arturo Alfaro