La icónica foto que todos los heredianos comparten estos días fue tomada frente al bar Mulo, en media calle y pleno corazón de Heredia. Fue tanta la gente que quería salir, que incluso se detuvo el tránsito cerca de 20 minutos, mientras los “modelos” se acomodaban en el asfalto con sus camisetas rojiamarillas.
La imagen se hizo viral en redes sociales en pocos minutos y fue compartida por cientos de florenses que disfrutan de esta tradición en el bar Mulo, uno de los puntos más queridos por los seguidores del Team.

El establecimiento fue clausurado durante unas horas por “alteración del orden público”, tras la victoria del Herediano sobre Liga Deportiva Alajuelense en la final nacional, según indicó la Municipalidad de Heredia. Pero no se trató de esos pleitos o desórdenes que ensucian al fútbol, sino más bien de un desborde de alegres aficionados que, al no caber dentro del bar, trasladaron la celebración a la calle, con botellas y vasos llenos de... refresco.
Después de todo, era un bicampeonato, el primero en 46 años para los heredianos.
Aunque afortunadamente no hubo incidentes violentos, la saturación de personas obligó a las autoridades a intervenir y cerrar temporalmente el famoso establecimiento.
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La tradición no se rompe
Al día siguiente, los propietarios del Mulo regularizaron la situación, pagaron las multas correspondientes y volvieron a abrir el bar, con el fin de continuar con la tradición: tomarse la foto frente al local cuando Herediano es campeón, o en este caso, bicampeón nacional.
Heredia volvió a respirar su tradición. Ubicada en el corazón de la ciudad, muy cerca de donde se levanta el nuevo estadio Eladio Rosabal Cordero, el Mulo cuenta con la patente más antigua de la provincia. A lo largo del siglo XX, directivos del club, políticos e incluso presidentes de la República visitaron el lugar para compartir boquitas como patrulla, morcilla casera o pata de cerdo.
Antiguamente, cuando Herediano era campeón, el párroco de la iglesia tocaba las campanas en señal de júbilo. Esa tradición ya no se realiza, pero El Mulo sigue firme como símbolo de la identidad herediana.

Este año, el bar no esperaba tal cantidad de personas, pero el cariño de los aficionados superó cualquier previsión. Hoy, la “cantina” (en el mejor sentido de este término) está en regla y funcionando con normalidad, lista para seguir siendo punto de encuentro, de historia y de celebración.
El Mulo no es solo un bar: es un patrimonio emocional de los heredianos. Volvió a abrir sus puertas con la misma esencia de siempre, para seguir siendo el templo informal donde se celebra, se recuerda... y se hizo la foto más famosa de la estrella 31 del Herediano.
