Jacó (Garabito). Sus entrenamientos no eran como los de cualquiera. Ingrid Morales y Yanina Aguilar le robaban algún segundo de atención a la práctica para vigilar a sus hijos, quienes las acompañaban al gimnasio.
“Nuestros esposos nos han ayudado bastante, pero hay veces que no se puede, entonces nuestros hijos van con nosotros a todo lado”, comentó Ingrid Morales, de 28 años, y quien ayer consiguió su segundo campeonato de voleibol de playa.
Ella divide su tiempo entre el hogar, el deporte y el estudio de la enseñanza especial.
Fue declarada como la jugadora más valiosa del torneo.
Su compañera, Yanina, confiesa que para ella no fue nada sencillo retomar el ritmo de competición.
“Estuve tres años afuera por el nacimiento de mi hijo y ya no tengo la misma resistencia y fuerza que antes, pero sí tengo mucho coraje”, dijo la jugadora de 27 años, quien viaja todos los días de San Ramón de Alajuela a San José para poder entrenar.
Igual es el esfuerzo que realizan los integrantes del dúo ganador en la rama masculina.
Jonathan Guevara lleva más de la mitad de su vida en el voleibol, y a sus 26 años ya acumula su segundo campeonato de voleibol de playa.
Guevara fue nombrado como el jugador más valioso del campeonato nacional.
“Esto es una gran motivación y un premio al sacrificio que hemos hecho”, sostuvo.
Marcelo Araya acumuló ayer su tercer campeonato en voleibol de playa.
A sus 30 años divide su tiempo entre la administración, el deporte y, por supuesto, su hijo y su esposa, la también jugadora Ivette Alas.
“Las cosas nos salieron bien. Los otros equipos fueron muy buenos y muy duros, ahora a dejar a Costa Rica en alto”, afirmó el seleccionado nacional.
Los cuatro hacen hasta lo imposible por el voleibol.