
Después de que había cumplido una respetable trayectoria en Costa Rica y Colombia, Max Villalobos llegó al futbol mexicano hace casi 50 años, en 1955, donde se mostró como un defensor elegante pero enérgico, que se consagró en las filas del Irapuato.
¿Cómo llegó allá? Era el capitán de la Selección tica en el torneo Centroamericano y del Caribe del 55, cuando fue visto por un delegado del club en el juego ante Guatemala, en el cual el técnico ya fallecido, Alfredo Chato Piedra, lo ubicó en la zaga central.
Toda su carrera lo hizo como lateral derecho, pero fue Chato el que le descubrió ese puesto que lo hizo famoso, después de un amistoso del Vasco da Gama con Herediano. Esa vez le tocó marcar con acierto a Ademir, goleador brasileño del Mundial 1950.
“No jugaba de central. Yo lo hacía en el lugar que ocupaba Palmareño Solís, en la zaga derecha de la Selección. La defensa era Alex Sánchez, Catato Cordero y yo”, recordó el Tico de oro , como lo bautizó la prensa azteca.
Llegó a sustituir a un central local de apellido Rivas, quien se había lesionado. No pensó que lo iban a contratar, porque pidió una cifra muy alta por su traspaso, procedente del Herediano.
“El enviado me dijo: ‘no le podemos dar ese dinero. Eso no lo gana ni el defensa del Monterrey, el argentino Susal’. Yo trabajaba en el ICE y Herediano me pagaba ¢3.000 que en el 55 era mucha plata. Ya tenía mi casita y me fui”.
Dirigido por el exjugador Manolo Alonso, no se afincó para ganar títulos con Irapuato, salvo un subtítulo de copa ante Toluca.
“Mi debut fue especial ante Toluca. Todos me felicitaron. Por eso quiero tanto a Irapuato. Ahí hicimos una vida: nació mi hijo Armando. Ya habían nacido mis hijas en Colombia y Costa Rica”.
En Irapuato se mantuvo fiel a los freseros por 13 campañas, pese a que recibió ofertas de León, Atlante y del Rácing de Santander (España). “En Irapuato me quieren mucho, porque yo nunca salí de ahí para irme a otro equipo”, comentó ayer con orgullo.
En 1960 realizó con los freseros una gira alrededor del mundo, que duró un mes. Algunos de los lugares visitados fueron Japón, Hong Kong, Filipinas, Malasia, Líbano, Egipto y Austria. “Todo fue una felicidad”, dijo.
Se retiró del futbol el 16 de setiembre de 1968, en un partido de homenaje contra la selección de extranjeros. “Se llenó el estadio y me alzaron en hombros. Me despidieron como un presidente...”.
Y por un lapso de cuatro meses fue técnico del Irapuato. “No seguí porque no le vi posibilidades y ahí quise iniciar el regreso a Costa Rica”, enfatizó Max .