Lausana. El ruso Evgueni Kafelnikov (n.2) se ganó el derecho a defender su título frente al estadounidense Andre Agassi (n.1), al eliminar al sueco Magnus Norman (n.12) por 6-1, 6-2 y 6-4, en 1 hora y 30 minutos de una poco lucida semifinal, este viernes en Melbourne.
Comparada a la de la víspera, entre los estadounidenses Agassi y Pete Sampras (n.3), fue el día y la noche. Todo lo que se aprende a no hacer, en las escuelas de tenis, Norman, perdiendo 5-0 luego de 15 minutos, lo hizo. Los puntos siguieron desfilando, como soldaditos disciplinados, durante el resto del partido, pese a que el sueco empezó jugando un poco mejor, luego de haber sufrido una doble ruptura de servicio, al principio del segundo set.
Muchos pudieron creer que volvía a encontrar esa misma raqueta que le permitió eliminar brillantemente al australiano Lleyton Hewitt y al alemán Nicolas Kiefer (n.4) en las precedentes rondas, cuando por fin le pudo quebrar el saque a "Kafel" en el cuarto juego del tercer set, para recuperar el break concedido. Pero el passing shot que lanzó para contestar el de su adversario no sirvió a nada. Un sexto break, en el fatídico séptimo juego, consumó su pérdida.
"Fue mejor que yo, así de simple. Muchos factores, entre ellos la presión de los medios, hicieron que haya jugado muy mal. Mal el cominenzo, cosa que no me ayudó para nada", declaró Norman, quien se había destacado al lograr los cuartos de final de Roland Garros, tras haber eliminado a Pete Sampras en 1997, pero que desde entonces no lograba alcanzar ese nivel. Las 41 faltas directas cometidas, contra apenas 18 de su adversario, así como el 27% de puntos marcados con la segunda bola de servicio, son muy elocuentes.
La cuestión ahora es saber si un jugador que derrotó por primera vez a Sampras en cinco sets, tras ir perdiendo 2-1, y ser terriblemente castigado por un 7-0 en un juego decisivo, puede ser derrotado por Kafelnikov en la final el domingo. Espectador atento del partido del ruso, Brad Gilbert --entrenador de Agassi-- no duda de la respuesta.
Su protegido, Agassi, hizo prueba de un temperamento de acero, al margen de estar en un estado físico inmejorable. En total, perdió apenas tres sets, mientras que "Kafel" sólo perdió uno y en el inicio del torneo.
Primer jugador en llegar a la final de cuatro torneos Gran Slam de manera consecutiva, desde el legendario australiano Rod Laver, que los ganó todos en 1969, Agassi parece imposible de frenar. Salvo para Kafelnikov, el cual asegura: "Seré capaz de jugar desde el fondo de cancha contra Agassi todo un día, pues le da un lindo ritmo a los partidos. Pero contrariamente a otros jugadores, sé como utilizar sus debilidades".
El actual campeón no oculta su satisfacción de jugar contra Agassi antes que con Sampras: "Me encanta jugar contra él. Ninguno de nosotros es capaz de dominar al otro y todo se jugó, en los partidos anteriores, en pequeñas diferencias", declaró.
Las estadísticas le dan la razón ya que, en nueve encuentros, ganó en cuatro oportunidades y en momentos en que el estadounidense estaba jugando su mejor tenis. Pero perdió en las tres últimas veces, en 1999.
Una final enfrentando a los número uno y dos mundiales, como en el simple mujeres, y por añadidura antiguos vencedores, Agassi en 1995, Kafelnikov en 1999. En todo caso no se podía desear una final más convencional.