Kuantan, Malasia . A pesar de que llegaron tarde a la Selección Juvenil, Leonardo Durán, Jóhnatan Bolaños y Marvin Chinchilla viven, en estos días, el primer Mundial de su carrera deportiva.
Bolaños se vinculó a la Selección dos meses después de que el equipo obtuvo el boleto a Malasia; Durán, cinco meses antes del viaje a Kuantan, y Chinchilla fue descubierto por Pérez Zeledón a inicios de la temporada 96-97.
De los tres, el que menos opciones tiene de jugar es Chinchilla, quien ha sufrido y padecido con la alimentación del seleccionado en este país.
Chinchilla se perfilaba como el acompañante de Ledezma en el ataque, por poseer un buen dribling y un certero remate a marco.
No obstante, debido a las dificultades con que se topó, es probable que su participación en el Mundial sea mínima.
Mientras tanto, Bolaños cuenta con la confianza del técnico, Luis Roberto Sibaja; sin embargo, dada la fuerte lucha por los puestos en el mediocampo y la ofensiva, deberá trabajar muy duro para poder actuar.
El único padre
Del grupo de 18 jugadores que viajaron a Kuantan, Durán no es solo uno de los últimos convocados, sino que además es el único jugador casado y padre de familia.
Pocos días antes de probar suerte con la Selección de Costa Rica, Durán había decidido retirarse del futbol para atender sus obligaciones familiares, pero su esposa, Celia, se encargó de persuadirlo para que continuara.
"Yo trabajaba de 6 a.m. a 2 p.m. en MacDonald's, luego me entrenaba con el juvenil de Saprissa, y ese ritmo era muy desgastante, por lo que opté por dejar el balompié; pero, cuando se lo comuniqué a Celia, ella me animó a seguir porque dice que algun día recogeremos buenos frutos", explicó el defensor derecho del seleccionado.
Según Durán, el llamado de Carlos Santana a Belén, además de abrirle las puertas de la Primera División, le ayudó para ingresar a la Juvenil.
"Belén me permitió dar el gran salto a la categoría mayor, y, a la vez, contribuyó para que me convocaran a la Selección. Con los belenitas jugué 20 partidos de titular y en varios de ellos recibí la mejor calificación del grupo."
A la pequeña Yulihan, su hija de 3 años, Durán la extraña, pero está convencido de que, a largo plazo, el esfuerzo valdrá la pena; de ahí que está muy concentrado en alcanzar una buena presentación en el Mundial.
"El día de la boda, mientras nosotros brindábamos, Yuli lo hizo con leche. Ella le puede contar a sus amiguitos que estuvo en nuestro matrimonio", finalizó Durán.