En la región de Padang Besar, en Tailandia, se inauguró recientemente el Estadio Municipal de Padang Besar, en Songkhla, un complejo deportivo de 64.749 metros cuadrados en el cual se invirtió alrededor de un millón de dólares.
No obstante, lo curioso surge al observar la pista de atletismo, la cual no es ovalada, como tradicionalmente se acostumbra, sino rectangular. Esta fue avalada por la oficina municipal el 24 de diciembre de 2025, cuando el alcalde del municipio de Padang Besar aprobó el proyecto.
“Es una pista con ángulos pronunciados que no es segura ni práctica para su uso”, publicó el periódico Bangkok Post, en su sitio en internet.

Asimismo, el exalcalde de Songkhla, Dech-it Khaothona, exdiputado de Songkhla por el Partido Demócrata y quien desempeñó un papel importante en el financiamiento del proyecto, declaró que la pista nunca estuvo destinada a competiciones atléticas, debido a que el terreno era limitado y se dio prioridad a que el campo de fútbol tuviera las medidas internacionales.
Además, mencionó que la pista se incluyó en el proyecto únicamente como una ruta para caminar.
Por otro lado, la Comisión Nacional Anticorrupción (NACC) inició una investigación sobre la pista de atletismo el pasado 14 de enero.

El director de la NACC en Songkhla declaró que se realizará una inspección centrada en la relación calidad-precio del proyecto, con el fin de garantizar que la ciudadanía reciba el máximo beneficio por la inversión.
Dech-it Khaothong dijo que la ciudad necesitaba un recinto deportivo público, ya que pedir prestadas instalaciones al sector privado podría dificultar la organización de eventos.
Las pistas de atletismo se construyen de forma ovalada por una razón técnica: si fueran rectangulares, los corredores tendrían que reducir notablemente la velocidad al entrar en las esquinas para evitar caídas.
Sin duda alguna, este caso reabre el debate sobre la planificación y la inversión de fondos públicos en proyectos que no cumplen con los estándares técnicos mínimos para su uso deportivo.
